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RECONVERTITE CAMPEÓN: ¿CÓMO PREPARARSE
PARA EL TSUNAMI DE DÓLARES?
Mientras
en los últimos 16 meses todo parece subir hasta el cielo porque el
dólar cae 11% contra una canasta de monedas integrada por euro,
franco suizo, libra esterlina, yuan, yen, real brasileño y peso
chileno, hay valores que dejan a los inversores desconcertados, con
altísimas subas en sus cotizaciones.
Así como hay empresarios que buscando el mango dejaron, por ejemplo,
de armar celulares para empezar a desarrollar parques eólicos, hay
compañías que con sus propuestas se ubican en el pico de la demanda
y con eso consiguen subas escalofriantes en sus cotizaciones en lo
que va de abril.
Con esto se destacan firmas como MaxLinear (conectividad
tecnológica) que sube 76,1% en lo que va de este mes, Intel
(tecnológica) con un salto del 38,2%, Organon (salud) 30,9% y Nvidia
(tecnología) 17,3%, con la particularidad que esta fabricantes de
chips para IA es el primer conglomerado mundial que vale más de US$
5 B (7,4 Argentinas).
Y a nivel local también sorprenden el Grupo Financiero Galicia con
un aumento en abril del 18,4% y Banco Supervielle con una suba del
15,2%. Aunque en el corazón de los criptoadictos sobresale el
Bitcoin, con un aumento del 15% en abril, ya vale US$ 78.000 (25%
más que en el pozo de principios de febrero, cuando cotizó a US$
62.000).
O sea, el primer mandamiento en los negocios actuales (no solo en la
Argentina sino en todas partes) es reconvertirse, es decir abandonar
lo que (sin retorno) las compras mundiales personales en línea se
empiezan llevar. Y aquí no están solo los comercios a la calle
(llenos de vendedores con los brazos cruzados) o las industrias
asociadas que piden subsidios desde la UIA, hay empresas gigantescas
mundiales que están tecleando, como IBM o Nike, o Porsche que para
recortar y seguir viviendo acaba de vender su participación en la
histórica Bugatti.
En medio de todo esto, buscando peajes que dejen ganancias
infinitas, varias empresas se alistan para la licitación que se hará
dentro de 10 días para armar el gasoducto que unirá Vaca Muerta con
la costa atlántica en Punta Colorada (Rió Negro). Se trata de un
caño de 478 km (para ser inaugurado días antes de la elección
presidencial) que en 18 meses requerirá una inversión privada por
US$ 1300 M. En este proyecto compiten Pérez Companc, Techint, IEB
Construcciones, la brasileña Bueno Engenharia, la neuquina OPS, la
española Grupo Cuñado, el consorcio Southern Energy (YPF y Pan
American Energy, Pampa E) y otras.
Todo esto sucede mientras el Gobierno lucha por sacar a una economía
en estanflación, con tendencia muy heterogénea, con forma de letra
K, con sectores a los que les va muy bien y otros que están metidos
en un pantano. Y lo más complicado del caso es que los que más bajan
son los que más empleo generan. Entonces, la actividad global se
muestra pinchada, con muchas familias muy endeudadas y con una
recaudación impositiva que para Luis Caputo significarán $ 2,5 B
menos de ingresos, por lo que deberá recortar más en otras áreas
para mantener el creativo superávit fiscal, en un ajuste infinito
que se transforma en una piel de zapa (todo se achica cada vez más).
Y la situación del Gobierno nacional se extiende como una mancha de
aceita. Hay cada vez más provincia que vuelven al déficit porque no
bajan el gasto. Y, a esta altura, solo hay siete jurisdicciones que
mantienen superávit: Santiago del Estero (4,7%), Jujuy (3,1%), San
Juan (1,4%), Formosa (1,2%), Neuquén (0,9%), Tucumán (0,6%) y
Córdoba (0,5%).
En general, la moneda corriente es que hay un persistente cierre de
empresas, con despidos de personal (como pasa en Francia y en
Alemania). El caso es que en esta Argentina de hoy el uso de la
capacidad instalada de las industrias cae al menor nivel de los
últimos 14 años, es decir desde que Cristina Fernández terminó de
quemar las reservas que había en el BCRA en 2012 (o sea, no es "Ah,
pero Milei", sino "Ah, pero French y Beruti").
En medio de todo esto, hay consultoras que empiezan a destacar que
la velocidad de caída parece encontrar un piso y muestra algún tibio
rebote, encima con un IPC de abril que podrá estar en el 2,4%
mensual, muy lejos de la inflación del 3,6% de pánico de marzo. Y lo
mejor del caso es que se vienen 90 días con un tsunami de dólares,
por la exportación de la cosecha gruesa. Y ni bien termine de
venderse el último grano empezará el Mundial de Fútbol, que
terminará el domingo 19 de julio a las 17.30 con la final en Nueva
York. A partir de las 17.31 se iniciará una sangrienta campaña
electoral de 15 meses para la Presidencial de octubre de 2027.
Pero, claro, todo se adelanta. Los dos bandos con chances se tiran
con munición gruesa, para ir limando al otro. De un lado denuncian
que el actual secretario de Coordinación de Infraestructura, Carlos
Frugoni, tiene siete propiedades en Miami (insólitamente dice "fue
un error", y lo peor del caso es que el organismo de control estira
el tiempo para que pueda incluir todo en su declaración de este año,
y supuestamente quedar limpio). Y del otro lado está Javier Faroni,
un vínculo muy estrecho con la estructura actual de la AFA, al que
se le descubrieron propiedades en EE.UU. por US$ 12 M... Y este
miércoles todos los argentinos comerán pochoclo, viendo cómo Manual
Adorni buscará tapar su supuesto enriquecimiento (por ahora sin
explicación) con Milei al lado y acusaciones a otros legisladores:
somos ocho los monos, yo los conozco, stop.
Detrás de todo esto, la gente aguanta y mira. Por ahora, en este
tiempo de depresión, hay algo que saca del ring electoral a todos
los opositores. Es cierto que esta semana al mercado local no le fue
bien. El dólar subió en la Argentina más que en todas partes: en el
balance semanal el contado con liqui saltó 2,4% (ya roza los $
1500), con suba del 2% para el mep y alza del 0,7% para el blue. Los
bonos argentinos siguieron pinchados, con un riesgo país que subió
39 unidades en la semana, de 518 a 557 puntos básicos. Y, además, la
Bolsa de Buenos Aires perdió 1,6% medida en pesos y 2,3% medida en
dólares, con una sequía de volumen notable (el viernes hubo menos de
$ 50.000 M operados en acciones argentinas).
Pero los inversores saben perfectamente de dónde venimos. Con la
administración de Massa y los Fernández, el riesgo argentino llegó a
2674 puntos en octubre de 2023, con los bonos marcando una tasa a
vencimiento de más del 51% anual. Hoy, increíblemente, el riesgo
cayó de 2674 a 557 y la TIR a 10 años se hundió de 51 a 9,95% anual,
mientras Brasil tiene hoy una TIR del 13,73% y México del 9,03%.
Ahora, con superávit fiscal y con una proyección de superávit de
cuenta corriente para fin de año, viene el furor exportador de
granos, energía y minería. Y este martes, eludiendo a los bancos
buitre de Wall Street, Caputo volverá a licitar bonos en pesos y en
dólares. En pesos hay un vencimiento no muy abultado (por $ 7,9 B) y
se buscará seguir captando dólares con los Bonares cortos, con el
Bonar 2027 (AO27), que paga una TIR del 5,12% anual (que comparado
con la tasa a 1 año de la Fed significa un riesgo país de 140
puntos) y un Bonar 2028 (AO28) que buscará pagar menos del 8,5%
anual pagado en el último llamado, que significó un riesgo país
equivalente a 470 puntos. O sea, con Milei hay un riesgo de 140
puntos y con el Presidente incógnita que surgirá de la elección de
octubre de 2027 hay un riesgo 330 puntos más alto (denominado
"riesgo kuka" por Luis Caputo.
¿Qué se espera a partir de ahora? Veamos:
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