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EL TANQUE ESTÁ LLENO PERO EL MOTOR NO
ARRANCA
Mientras
insólitamente el ministro de Economía Luis Caputo empieza a hablar
de "justicia social" y de "RIGI para todos", la Argentina financiera
llegó a este punto (1016 días con Milei) altamente beneficiada por
los precios de las guerras.
Rusia invadió Ucrania hace 54 meses (el 24 de febrero de 2024) y
EE.UU. atacó Irán hace casi 7 meses (el 28 de febrero último), y con
eso los precios de los commodities que más exporta la Argentina
(petróleo, minerales y granos) multiplicaron sus valores hasta
niveles inesperados.
Considerando términos promedio, en lo que va de estos conflictos y
más o menos en línea con el mandato de Javier Milei, el precio del
petróleo saltó 42%, el valor del cobre anotó un aumento del 62% y la
soja registró un incremento del 46% en Rosario y del 37% en Chicago.
Gracias a ese empuje (con Caputo manteniendo casi con alfileres el
superávit fiscal, tanto primario como financiero), el superávit
comercial argentino (exportaciones menos importaciones) superará
este año los US$ 27.000 M, una cifra jamás alcanzada.
Para entender el tamaño del presente tsunami de dólares ciertos que
está recibiendo el país debe decirse que, desde que Alfonsín le
entregó el poder a Menem, en 1989, el año con más superávit fiscal
fue 2024 con US$ 18986 M, seguido por US$ 16885 M en 2009 y US$
16662 M en 2002.
Pero el promedio de superávit comercial argentino de los últimos 36
años fue de US$ 5657 M. Es decir: este año los dólares comerciales
que estarán llegando desde el exterior serán 377% más altos que el
promedio histórico. De ahí que el BCRA tuvo que comprar US$ 14.298 M
en lo que va del año para que el precio del dólar no se
desbarrancara.
En medio de esta clara temporada de vacas gordas, como nadie sabe
qué puede pasar con este país en la elección de 2027, el argentino
medio -siguiendo la instrucción clásica que tiene grabada a fuego en
el hipotálamo- se llevó para el colchón todos los dólares que pudo.
De los 47 millones de argentinos, unos 15 millones (o sea el 32% de
la población) fueron realizando compras para el colchón de unos US$
2600 M por mes, por lo que se estima que en lo que va de 2026 los
billetes verdes muertos guardados llegan a unos US$ 22.500 M, que
están apolillándose, sin ningún rendimiento "porque en este país
siempre nos estafaron, y lo seguirán haciendo".
Pero además de ese "canuto", que para algunos ya es una gran
mochila, hay un dato adicional: los depósitos en los bancos han
subido de una manera notable. En lo que va de 2026 el stock total de
pesos a plazo fijo saltó de $ 72 B a $ 102 B. Y el stock total de
dólares privados en los bancos pasó este año de US$ 37.000 M hasta
US$ 41.600 M.
Por supuesto, toda esa montaña de dinero pertenece en promedio a un
tercio de la población, al tiempo que los restantes 32 millones de
argentinos la ven pasar: no llegan a fin de mes, achicaron sus
gastos al límite, terminaron endeudándose, y su nivel de confianza
en el Gobierno se cayó por un barranco.
Esto es usual en el tercer año de gobierno de cada mandato. Pasó con
el segundo gobierno de Cristina Kirchner, pasó con Mauricio Macri y
pasó con Alberto Fernández. El primer mandato de Cristina no ocurrió
porque recurrió a varias cajas ajenas y repartió todo lo que pudo
(AFJP, la 125 y vaciamiento de las reservas del BCRA), cosas que no
fueron gratis porque desde 2011 que Argentina no crece.
En suma, estamos en un momento en el que el tanque está lleno, pero
el motor no arranca. Hay una lluvia de dinero para determinados
negocios y sectores de la población. Y "mishiadura" para dos tercios
del país. Y eso no ha llegado a generar un tercer año tan malo para
Milei, pero la chance de su reelección en 2027 está puesta en duda,
y eso frena las inversiones, la creación de empleo y todo lo que se
necesita para que la economía real se mueva.
Obviamente, el que tiene el cebador para intentar un cambio es
Caputo. De ahí que haya empezado a incentivar el crédito hipotecario
desde el FGS de ANSES. También se está refinanciando a deudores, con
el BNA como eje principal de esa estrategia. Y lentamente se van
otorgando estructuras con menos impuestos (RIGIs o similares) para
que el capital guardado empiece a animarse.
En este sentido, es muy ejemplificadora la actitud que está tomando
la Unión Industrial de Córdoba (UIC), que tiene un flamante
conductor, José María Manuali, un sobreviviente que viene de una
pequeña autopartista que hizo de todo para sobrevivir.
La UIC tiene 15 centros regionales en todo Córdoba, con unas 4000
pymes. Y a diferencia de la Unión Industrial Argentina (que busca
que se frente mucho de lo que se hizo) Manuali recorre cada centro
regional cordobés como si fuera un Menotti o un Bilardo, con un
mensaje muy sencillo: "si no cambiás, te fundís".
¿De qué se trata la estrategia de Manuali? Detallándola en muy pocas
palabras muestra que no hay que pensar más en el metro cuadrado,
porque el mercado interno está muerto, y hay que enfocarse en
venderle al mundo, exportar, bajando costos por donde se pueda.
¿Qué es lo que intenta hacer inteligentemente Manuali? El tanque
está lleno, pero hay que poner el motor en marcha. Los hábiles o
afortunados que tienen dinero guardado no se animan a poner nada en
juego por dos factores principales:
1) Completamente a contramano de la trágica experiencia vivida con
José Alfredo Martínez de Hoz (1978-1981) en una etapa recordada como
"plata dulce", hoy la renta financiera real es mínima y si se quiere
conseguir algo más (como un 10% en dólares) hay que comprar bonos
argentinos largos, una inversión que tiene un riesgo aún muy
consistente.
2) Se vienen para nuestra región tres mojones repletos de
incógnitas. En dos semanas se vota para Presidente en Brasil, sin
que aparezca un ganador claro, ni en primera vuelta el 4 de octubre,
ni tampoco en el balotaje el 25 de octubre. Inmediatamente después,
el 3 de noviembre (en 6 semanas y 2 días) hay elección de mediano
término en EE.UU., y veremos si los US$ 5000 que les prometió Trump
a los votantes lo ayudan para comprar mayorías en la Cámara de
Representantes y en el Senado. Y, para nosotros la más importante,
dentro de 399 días se vota en la Argentina, con Milei manteniendo
aún chances, pero si la economía real no arranca (repitiendo una
liturgia peronista, en la que todos te acompañan hasta la puerta del
cementerio, pero sin entrar), la Bullrich ya hizo su naturaleza,
empezó a bajarse del barco.
¿Qué hacer frente a todos estos cambios?
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