|
APERTURA DEL LUNES
PORTAFOLIO DE INVERSIÓN PARA HOY
LAS GANANCIAS SE HUNDEN: SI LA MICRO NO
MEJORA, LA MACRO NO AGUANTARÁ
Hora
a hora se siguen desarrollando las calamidades en lo que ya está
declarado como la Tercera Guerra del Golfo. Además de la devastación
y muerte, los efectos secundarios de este milenario conflicto son
completamente desconocidos. De momento, en un pulso que nadie sabe
cuánto durará, se ha desatado una vertical suba para el precio del
petróleo, lo cual plantea más inflación para el mundo y
probablemente tasas de interés más altas durante más tiempo.
La suba del crudo es notable. Hasta hace pocas semanas el barril se
ubicaba entre 55 y 60 dólares, pero según los últimos precios la
variante WTI llegó a 91,30 dólares y el Brent a 93,20 dólares, los
precios más altos desde la pandemia de covid-19 en 2022. Esto
significa, solo en la primera semana de marzo, el barril de crudo
sube 35,9%, y eso arrastra a todo tipo de derivados, como el gas,
los agroquímicos, la urea, lo cual encarecerá a los alimentos. Y
también se concretó un salto del 8,8% para el aluminio (energético
intensivo), lo cual elevará los precios de las industrias.
Con la actual foto, que se puede derretir en un instante si Irán
termina pronto con bandera blanca, la titular del FMI Kristalina
Georgieva dijo "nos tenemos que preparar para una economía mundial
con más inflación y menos crecimiento". Pero, paradójicamente, como
cada vez que hubo guerras en el hemisferio norte, estos altos
valores de las materias primas le ofrecen una ventana de oportunidad
a la Argentina, por más ingreso de dólares por la exportación de
energía, minerales y granos.
¿Cuánto puede durar esta situación? Absolutamente nadie lo sabe.
EE.UU., un país con 250 años de existencia, enfrenta a Irán, los
persas, que tienen 2800 años combatiendo contra todo para llegar a
este momento. Hay analistas que adivinan un precio del petróleo de
150 dólares si esta pelea se alarga. Y otros que afirman que, si
Trump logra desintegrar al régimen, el crudo puede derrumbarse hasta
50 dólares. ¿Qué ocurrirá? Nadie lo sabe.
En este contexto de gran riesgo e incertidumbre, todo lo que es
riesgoso pierde. Los inversores hacen movidas hacia lo que creen que
es más seguro. Esta misma semana, la mayor gestoría de activos del
mundo, sufrió una corrida de salida de inversiones desde algunos de
sus fondos de inversión. En alguna variante de ese tipo de producto
tuvo huida del 35% de los dólares que había. Y BlackRock tuvo que
activar algo que le permite su contrato: aplicó un corralito, dijo
que desde el lunes no podrán irse todos los dólares de manera
inmediata, sino que podrá haber retiros de sólo 10% de lo invertido.
Esa especie de "corralito" (algo que conocemos a sangre y fuego
todos los argentinos de más de 40 años) determinó que la cotización
de BlackRock se hundiera en Wall Street. Su precio cayó casi 8% el
viernes. Cotizaba a 1160 dólares hace 6 meses y esta semana cerró a
apenas 955 dólares, con una caída del 17,7%. Eso se refleja en todas
las Bolsas, que acaban de tener la peor semana desde octubre del año
pasado, cuando Donald Trump aplicó el pico de tensión con los
aranceles.
En el balance semanal hubo un fuerte recorte del 2 al 7% en las
Bolsas del mundo, con baja del 2% promedio en Wall Street, del 5% en
San Pablo, Chile, Tokio y México, y del 7% en Frankfurt y Madrid,
cuyo presidente Pedro Sánchez le negó asistencia a Trump, y el
Presidente estadounidense ladró otra vez: amenazó con cortar todo
negocio comercial de EE.UU. con España.
Paradójicamente, con el BCRA comprando dólares a dos manos desde el
arranque del año, esta angosta ventana con commodities tan altos
promete que habrá gran entrada de dólares por exportación de
petróleo, gas, minerales y sobre todo granos, con una cosecha gruesa
que viene con números récord. Eso está haciendo algo inesperado: los
bancos argentinos tienen depositados la mayor cantidad de dólares
desde 1997. Eso eleva las reservas del Banco Central, y permite que
Argentina vaya pagando deudas sin pedir dólares prestados.
Esto afecta notablemente a los grandes bancos de inversión de Wall
Street, que esperaban que la quebrada Argentina se arrastrara
nuevamente y pidiera dólares con desesperación para no entrar en
default. Esperaban cobrarle al país tasas de entre 9 y 11% por
nuevos préstamos. Pero Caputo, en una foto instantánea, tomó unos
pocos dólares en el reducido mercado local al 6%, lo cual en los
hechos significa un riesgo país equivalente a 200 puntos básicos.
Y aquí se abre otra posición bipolar. Mientras Caputo dice que no
irá a Wall Street a pedir dinero prestado, el Presidente Milei y
casi la mitad de los gobernadores argentinos están llegando a Nueva
York para iniciar mañana la "Argentina Week", en una ronda de
negocios en la que venderán al país para conseguir inversiones.
Probablemente no sean dólares directos, sino fondos para negocios
concretos. Milei, pragmático, juega a muchas puntas: acaba de
reactivar las represas de Santa Cruz, con lo cual, mientras le da la
mano a Trump, les entrega un guiño a los chinos.
La situación tiene varios elementos en juego, todos difíciles de
resolver. Este mes Caputo enfrenta vencimientos de deuda en pesos
por $ 18,1 B ($ 15 B con privados y $ 3,1 B intra sector público. Y
en abril ese vencimiento salta a$ 31,2 B ($ 18,9 con privados y $
12,3 B con estatales).
La situación económica es de una virtual estanflación. Si se mide la
cantidad de empresas que había en 2023 contra las que hay hoy, han
desaparecido innumerable cantidad de firmas. Casi todas las
provincias tuvieron reducción de compañías, sólo Neuquén (Vaca
Muerta) logró aumentar sus empresas en 1%. En el resto del país hay
reducciones de hasta el 10% de compañías.
En promedio el achique es del 3%, pero hay caídas verticales en
provincias que tenían firmas pagadas por el Estado, con el plan
platita (inexistentes en los hechos, ya que existían, aunque no
vendieran nada. El achique más notorio es en Provincias como La
Rioja, Chaco, Corrientes, Misiones y Tierra del Fuego.
Todo es un polvorín, con inversores buscando el mejor refugio que
creen tener. En los bancos locales la Argentina se dolariza: el
stock total de depósitos en dólares crece sin parar, está en el
nivel más alto en 23 años: hay u$s 39.000 M. Al tiempo que el stock
total de depósitos en pesos se estancó, cae en términos reales, está
en $ 80 B (equivalente a u$s 550.000 M), con gente que hace carry
trade de salida, ya que se espera que la inflación esté entre 2,5 y
3% mensual durante al menos 5 meses, y las tasas que pagan los
plazos fijos en pesos no sirven: los montos grandes empatan y los
montos chicos pierden.
Además, está creciendo peligrosamente un número que alarma: uno de
cada cuatro deudores no puede pagar. La morosidad no crece solo con
los bancos o las tarjetas, también aumenta en el pago de las
expensas, y la situación es desconocida en servicios como ABL o
agua, porque la Justicia dice que ese tipo de servicios básicos no
se pueden cortar. Las familias piden prestado para pagar el alquiler
u otros gastos.
Por otro lado, según entregamos en el informe de Perspectivas
exclusivo para suscriptores, la mitad de las empresas que cotizan en
la Bolsa de Buenos Aires entregó sus balances trimestrales con
cierre a diciembre último. Las ganancias se destruyeron: comparando
4°T25 vs 4°T24 se hundieron 66,3% medidas en pesos y 72,9% medidas
en dólares, con una situación muy heterogénea, que indica claramente
en qué empresas se puede invertir y en cuáles no.
Esta virtual estanflación que sufre la Argentina desde hace 10 meses
entrega además otro elemento muy complicado, que mantiene al riesgo
país en 575 puntos, sin poder bajar desde el triunfo de Milei el 26
de octubre, muy ayudado por Trump y su secretario del Tesoro Scott
Bessent, con quién Milei acaba de reunirse. Esta parálisis está
derrumbando la recaudación, y eso quiere decir algo peligroso: si la
micro economía no mejora, la macro no aguantará.
Milei y Caputo confían en que este embudo será superado. Arrancó la
aplicación de la reforma laboral: las indemnizaciones por despido se
actualizarán según la tasa de los plazos fijos que pagan los bancos,
lo cual invitará a las pymes a que contraten sin meterse en camisa
de once varas. Pero hay una verdad: la estrategia de Caputo de
financiarse en el pequeño mercado local funcionará este año, con
pocos vencimientos, pero en 2027 hay una montaña de cuentas a pagar,
dejadas por Martín Guzmán en la reestructuración de agosto de 2020,
cuando Alberto Fernández le dijo "decime algo lindo", y su respuesta
fue: en este mandato no pagamos nada, ya lo hará el que viene.
¿Qué hacer con los ahorros frente a esta situación?
TOQUE
AQUÍ
PARA LEER LA NOTA COMPLETA
|