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POR GRANOS Y PETRÓLEO, CONFIRMAN QUE
HABRÁ DÓLARES HASTA LAS OREJAS
En
medio de una consistente pérdida de imagen desde hace varios meses,
por descontento social ante estancamiento económico, cierre de
empresas y crecientes despidos, el Gobierno termina marzo sin
desinflación y con algunos aumentos de precios significativos en
abril que continuarán presentando una realidad desafiante.
Tras un IPC del 2,9% tanto para enero como para febrero, la mayoría
de las consultoras estiman que la inflación de marzo estará en el
3%. Y si bien hay más tranquilidad con los aumentos de alimentos y
bebidas en las últimas dos semanas, para abril siguen los golpes al
bolsillo por el reacomodamiento de precios relativos.
Lo que más pesará a partir del próximo miércoles será un incremento
del 4,9% en el transporte público, las prepagas sacudirán con otro
2,9% y vendrán subas del 4% para el agua y la electricidad, con
incremento del 3% para el gas y la aplicación de una suba trimestral
del 6,2% para los alquileres.
Con este contexto, consciente de que hay malhumor en la gente por la
virtual estanflación en la que está la economía desde hace ya casi
un año, Caputo está haciendo un cambio relativo en la cantidad de
dinero que hay en la calle. Por un lado, a través de la última
licitación de deuda, vencían títulos en pesos por $ 7,8 B, pero
terminó captando de los inversores $ 11 B, por lo que por esa vía
retiró de la plaza $ 3,2 B.
Pero al mismo tiempo se resolvió que el BCRA bajará los encajes del
50 al 45% en cajas de ahorro, cuentas corrientes y fondos money
market, una medida que le devolverá a los bancos $ 2,8 B. El
objetivo de este movimiento es quitar combustible a los consumidores
para seguir apagando la demanda y la inflación, pero darles más
fondos a los bancos, para que el crédito empiece a abaratarse, tal
como pasó con las tasas de interés de los plazos fijos.
Con esta foto, y en pleno shock externo por el gigantesco aumento
del petróleo por la guerra en Medio Oriente, el economista Ricardo
Arriazu acaba de repetir una frase dicha por el Presidente Javier
Milei, aunque con un matiz: tal como el primer mandatario, Arriazu
dijo "nos van a salir dólares hasta por las orejas", pero "si no
chocan la calesita".
Y esto se da con un contexto cambiario dual. En la última semana,
debido a la tensión geopolítica, en el exterior el dólar subió 1,3%
en Suiza, 0,9% en México, 0,6% en Japón, 0,5% contra la libra, 0,4%
en China y 0,3% contra el euro, pero bajó 0,4% en Chile y cayó 1,5%
en Brasil. Mientras que a nivel local el resultado fue mixto, ya que
el dólar mep tuvo una suba semanal del 0,5% y el ccl subió 0,4%,
pero el dólar oficial y el blue bajaron 0,7% cada uno.
Como Caputo liberará encajes desde el miércoles, los bancos
siguieron bajando la tasa de los plazos fijos. Y mientras la
inflación mensual se espera en la zona del 3%, los rendimientos
quedaron negativos: por plata chica se pagó 24,4% anual (21% en
bancos grandes y 29% en bancos chicos) y por plata grande el premio
fue del 29,7% anual. Y como la expectativa de inflación anual es
ahora superior al 30%, empieza un lento desensille del carry trade.
Todo este movimiento se está dando con un muy buen resultado para
las acciones, pero con una foto mixta en bonos. El índice MerVal de
la Bolsa de Buenos Aires fue uno de los que más subió en el mundo
esta semana. Mientras en Wall Street el Nasdaq cayó 3,2% y el Dow
Jones perdió 0,9%, las Bolsas latinoamericanas festejaron lo que
está pasando con el petróleo: la Bolsa de México subió 4,2% semanal,
el MerVal porteño se incrementó 3,2% medido en dólares y 2,5% medido
en pesos y la Bolsa de San Pablo no se quedó atrás, ya que subió 3%.
Toda esta buena reacción bursátil regional tiene como foco en una
sola cosa: el petróleo. En marzo el barril de crudo pega un tremendo
salto del 49,5%, con la variante norteamericana WTI a US$ 100,40 y
el Brent de Mar del Norte a US$ 106,70. Con estos precios, todo el
mundo se pregunta qué puede pasar en abril, sobre todo con Trump
amenazando a Teherán con atacar sus instalaciones eléctricas, sin
que los iraníes se rindan.
Por supuesto, absolutamente nadie conoce el futuro y no se puede
contestar en qué momento terminará esta guerra. De momento, por lo
que se ve en marzo, el precio de los granos está resistiendo (en
Rosario el trigo sube 4,7% y el girasol avanza 2,9%). Pero a días de
iniciarse la liquidación de la cosecha gruesa, el maíz no se ha
movido en marzo y la soja en Rosario bajó 1,3%, porque la cosecha
viene con las alforjas llenas.
Hasta que no termine la guerra, se mantendrá en los mercados grandes
(EE.UU., Europa, Japón) la presión inflacionaria, con tasas de
interés probablemente sostenidas. Eso llega con metales básicos
duales, ya que el aluminio (electro intensivo) sube 4%, pero el
níquel baja 2,7% y el cobre pierde 9,2%.
Pero donde realmente hubo un quiebre de tendencias fue en las
posiciones hasta ahora consideradas refugio. Ya que el Bitcoin se
está defendiendo con una suba del 1,8% en el mes, pero los metales
preciosos se desmoronaron tras récords históricos, tanto que en
marzo el oro cae nada menos que 14% y la onza de plata pierde 25,5%.
Es decir, las Bolsas regionales tuvieron una muy buena actuación por
el ambiente empetrolado. Tanto Argentina como Brasil y México
exportan muchos barriles de crudo y eso traerá jugosos dólares a la
región. Aunque el despegue no está asegurado, porque la
transformación en el empleo que está generando la inteligencia
artificial y la salida de capitales que está provocando la aversión
al riesgo siguen sin favorecernos.
De hecho, en Argentina estamos teniendo en el panel de títulos
públicos un drástico cambio en los volúmenes operados. Lentamente se
empiezan a achicar de manera relativa los negocios con bonos en
dólares y aumentan los montos con títulos en pesos.
Y, junto con la gran noticia que significó el fallo judicial de la
cámara de apelaciones de NY por el caso YPF, que termina con la
demanda por US$ 18000 M del fondo Burford, hubo mejor humor bursátil
pero no en los bonos. De hecho, ni bien se conoció la sentencia, el
fondo buitre Burford cayó 42% en Wall Street hasta su menor precio
desde 2010. Mientras que YPF trepó hasta US$ 45 en NY, un precio que
no se veía desde 2011.
Sin embargo, a pesar de que el fallo beneficia al Estado Argentino,
los papeles bursátiles festejaron, pero los bonos no tanto. En
promedio, en la semana, los títulos públicos argentinos subieron
0,6%, con una baja de apenas 8 unidades en la variación del riesgo
país semanal, hasta 615 puntos. Es decir: seguimos con un nivel de
riesgo en el que aún nos mantenemos fuera del acceso al crédito
voluntario internacional.
¿Cuál es el portafolios de inversión que recomiendan los
especialistas para corto y mediano plazo? Veamos cuáles son las
propuestas para cada tipo de inversor:
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