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DESQUICIO: NADIE SABE QUÉ ESTÁ PASANDO
Después
de tres años de negociaciones, inmediatamente después de la
denominada Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias entendieron
que para evitar ir a una nueva conflagración global que podría ser
absolutamente destructiva para toda la humanidad, se concluyó en que
uno de los caminos posibles para no terminar en un desastre de
envergadura desconocida era organizar el comercio entre países, para
que el trabajo y los ingresos estuvieran repartidos en todas partes.
Así, en 1948 se creó una organización denominada Acuerdo General
sobre Aranceles y Comercio identificada con la sigla GATT por su
nombre en inglés. Con diferentes tropiezos, el GATT fue
interviniendo sin resultados demasiado concretos, hasta que entre
1994 y 1998 se creó la Organización Mundial del Comercio (OMC), que
a lo largo de casi tres décadas fue actuando casi como si fuera un
colador.
¿Por qué un colador? Simple: en 1948 la situación comercial global
era muy desigual, había países que estaban muy avanzados y otros muy
atrasados. Y, según su condición, empezaron a surgir grandes casos
en los que las indicaciones de la OMC se cumplían y otras que se
evitaban. Así, siguiendo la estrategia que dice "hecha la ley, hecha
la trampa", aparecieron maniobras en distintas regiones para
conseguir ventajas y protecciones que la OMC no autorizaba.
Ejemplos hay muchos, pero sobresalen los de China y la Unión
Europea. Los chinos crearon una doble moneda (yuan y renmimbi) a
través de los cuales había un gigantesco subsidio estatal para que
surgieran conglomerados capaces de producir a gran escala y con
bajísimos costos. Y Europa inventó la cuestión paraarancelaria
ambiental, trabando productos cuya importación a bajo precio le
destruiría amplios sectores de su economía (ejemplo, Argentina no
tiene aftosa desde hace 20 años, pero la UE bloqueó la compra de
carne por "status sanitario".
Así, 80 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial,
llegamos a un momento en el que China produce y vende con precios
inferiores a los costos de otros países. Y la Unión Europea, uno de
los grandes centros de mayor consumo mundial, tiene trabada o en
veremos la compra de muchos productos que deberían ingresarle con
precios muy inferiores a lo que se produce dentro de la propia
Europa.
Además de todo esto, después de la pandemia de covid-19, que puso a
todo patas para arriba, se disparó la Inteligencia Artificial, que
está generando un de momento desconocido reemplazo de puestos
laborales, robotizando cada vez más tareas y desplazando a los
trabajadores que las realizaban. Para entenderlo con un ejemplo
sencillo, es algo parecido con lo que pasó con la llegada de los
automóviles a fines del siglo XiX, algo que dejó sin trabajo a los
que movían a la gente en carruajes, a los que criaban caballos, a
los que limpiaban bosta de las calles, etc. etc.
Muchos califican a todo esto como "destrucción creativa" porque
vamos hacia un mundo más eficiente, y que pasará lo mismo que
ocurrió hace 130 años, cuando los que trasladaban gente usando
caballos se fueron ocupando con puestos en la naciente industria
automotriz. Pero, ya lo dijo el economista Ricardo Arriazu: "la
destrucción va a ser más rápida que la creación", por lo que habrá
(hay) en el medio un período ciertamente caótico.
A todo esto, después de la invasión de Putin a Ucrania y de la
permanente amenaza China a Taiwán, más el eterno conflicto en Medio
Oriente, los norteamericanos votaron como Presidente a un personaje
como Donald Trump, que de buenas a primeras señaló "la globalización
comercial se terminó, solo habrá acuerdos entre países amigos". Y,
ya lo sabemos, con sus habituales ladridos para luego renegociar con
ventaja, lanzó aranceles de más del 100%, para después terminando
con barreras mucho menores, pero consistentes, y realizando acuerdos
comerciales especiales con países que se alineen con EE.UU., como
está haciendo la Argentina de Milei.
El gran tema de este momento es que este viernes la Corte Suprema de
EE.UU., con mayoría conservadora, sacó un fallo contra la política
clave de Trump: dictaminó que los aranceles son ilegales. Y Trump,
que está a menos de nueve meses de la elección de medio término
norteamericana, desoyó lo que dijo su propia Corte Suprema: este
sábado anunció que desde el martes 24 de febrero se aplicará un
arancel global del 15%, amparándose en la sección 122 de la Ley de
Comercio de 1974, que le permite imponer un recargo de hasta el 15%
por razones de balanza de pagos durante 150 días, es decir hasta el
24 de julio de este año.
Toda esta situación -bajos precios chinos, protección tramposa
europea y tablero pateado por Trump- encuentra a la Argentina con un
Presidente como Javier Milei, cuya prioridad absoluta es estabilizar
la economía y, ahora, llenar de reservas el BCRA para evitar que en
los meses previos a la elección presidencial de 2027 se provoque
otra corrida cambiaria gigantesca como la que hubo el año pasado.
Con capas de cepo cambiario todavía existentes y ayuda directa de
Trump y de su secretario del Tesoro Scott Bessent para ganar la
elección de octubre pasado, Milei logró que desde el 9 de setiembre
de 2025 a esta parte el dólar mayorista se quedó clavado en el mismo
lugar, al tiempo que la inflación acumulada en los últimos cinco
meses y medio se acerca al 15%, por lo cual todos los productos
argentinos se encarecieron en dólares frente al mundo y son cada vez
más inalcanzables para niveles de ingresos de hambre.
Frente a ese contexto, en lo que va de la Presidencia de Milei se
produjo el cierre de miles de empresas, entre ellas la semana pasada
el resonante caso de la fábrica de neumáticos Fate, que dejó en la
calle a 920 trabajadores. Pero más allá de lo que pasa en la
realidad, Milei sigue de acuerdo al plan que tiene en su Excel. Lo
que más le importa es aniquilar la inflación, que sube
sistemáticamente desde mayo del año pasado. Y, aplastada la
inflación, ya llegará el momento de activar mecanismos para que
aumente la actividad económica.
Con ese marco, con un Congreso favorable (completamente distinto al
Congreso opositor que hubo hasta la elección del 26 de octubre),
Milei acaba de gatillar la modernización laboral y la baja de la
edad de imputabilidad juvenil, que se aprobará todo en sesiones
extraordinarias, el viernes próximo. Y su idea es iniciar el próximo
domingo las sesiones ordinarias, presentando siete proyectos de ley
que dejará al peronismo sumido en una crisis ¿terminal?
Sin dudas, los sindicatos advierten que todo lo que decida el Senado
esta semana se judicializará. Pero, con la reforma, la Corte Suprema
amplía su poder sobre los conflictos laborales. Y, con toda esta
movida, mientras el dólar global se derrite frente a las monedas
principales, en la Argentina directamente se hunde. Tenemos en este
momento, en términos reales, el dólar más bajo en casi seis meses,
convirtiendo a la moneda local en súper peso, la divisa que más se
fortalece en lo que va de 2026, incluso más que el real brasileño.
Esta semana bajaron todos los dólares: el blue cedió 0,7%, el
oficial bajó 1,5%, el mep achicó 1,5% y el contado con liquidación
cayó 2,3%. Y esto ocurre a pesar de que el BCRA compra dólares sin
parar: ya se acerca a la compra de u$s 2500 M en lo que va del año,
por lo que las reservas brutas son las más altas en cinco años,
superan los u$s 46.000 M (aunque es casi todo prestado y las netas
están en u$s 18.000 negativos).
Este gran impulso en las reservas se produce por la cosecha récord
de trigo, pero también porque las empresas privadas y algunas
provincias colocaron deuda en NY. Este viernes, de hecho, entraron
los u$s 800 M que tomó la provincia de Santa Fe a principios de
diciembre en Wall Street, con una tasa del 8,1% anual a un plazo de
9 años, con vencimiento en 2024, pero el Gobernador Pullaro decidió
ingresar los dólares recién ahora.
¿Qué puede suceder a partir de ahora?
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