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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 15 de marzo de 2026
POR LA GUERRA EN IRÁN, EL PETRÓLEO PONE EN VILO A LA ECONOMÍA MUNDIAL: RIESGO DE MÁS INFLACIÓN Y MENOS ACTIVIDAD. DÓNDE VAN LOS INVERSORES
Con mucho riesgo, las decisiones de inversión deben ser quirúrgicas
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Muchos prefieren
no ver, pensar en otra cosa. Afrontar la vida con ojos bien cerrados es más
fácil, genera menos tensión, afecta menos los nervios, la psiquis, y quizás
tienen razón. Cada uno elige cómo protegerse, si entender y ser más
cauteloso, o dejar que el viento sople, y que se lleve lo que se tenga que
llevar, ya que cada uno, individualmente, siente que no tiene elementos como
para poder defenderse.
Pero lo que pasa, pasa, está ahí y está en desarrollo. El 28 de febrero
empezaron los bombardeos masivos de EE.UU. e Israel sobre Teherán y otras
ciudades iraníes. Ese día el Presidente de EE.UU. Donald Trump anunció que
el conflicto duraría 4 o 5 semanas. El 3 de marzo fue eliminado el líder
supremo religioso iraní el ayatollah Ali Jamenei, que estaba en el poder
desde 1989. Ya pasaron 16 días de guerra en Irán, y hay una principal
pregunta sin ninguna respuesta: ¿cuándo termina?
El 24 de febrero de 2022 el mandamás de Rusia Vladimir Putin inició el
ataque sobre Ucrania. Dijo, como hace Trump ahora, que esa invasión duraría
3 días. Ya han pasado 524 días y lo que se ha informado, hasta ahora, de
ambos lados es que en Rusia murieron 1,28 M de soldados y en Ucrania el
número llega a 600.000. Eso provocó el éxodo de unos 4,6 millones de
Ucranianos. Antes de la invasión rusa, Ucrania tenía 42 millones de
habitantes, el 11% se fue, está buscando otro lugar en el mundo.
¿Cuál será el éxodo que tendrán Irán y todos los países del Golfo Pérsico
después de este evento? Nadie lo sabe. Muchos de esos lugares, además de
vivir del petróleo o del gas, empezaba a vivir del Turismo y del deporte.
Solo por dar un ejemplo, la Fórmula 1 eliminó a Rusia del calendario de sus
carreras en 2022 y nunca más volvió a incorporarla. Y ahora acaban de
cancelar oficialmente los Grandes Premios de Bahrein y de Arabia Saudita.
Pero, además de los tremendos datos de muertes y éxodos, con familias
destruidas u obligadas a vivir como parias en otro lugar, hay otros efectos
económicos, que también tienen gran impacto. En la última semana, por
ejemplo, el barril de petróleo acaba de subir 9% y en la mitad de marzo sube
45%. La variante WTI, que estaba en 55 dólares antes de estos sucesos, hoy
vale casi 99 dólares. Y el Brent, que estaba en 60 dólares, hoy cotiza a 103
dólares.
Esto ocurre, esencialmente, porque Irán tiene el control del estrecho de
Ormuz, la puerta de salida del Golfo Pérsico. Tiene el control de salida de
petróleo y gas, no solo de la energía iraní, sino de los otros siete países
de toda esa área (Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos
(EAU), Irak, Kuwait y Omán). Desde ahí sale, aproximadamente, el 22% del
petróleo del mundo, gran parte de esa producción va con destino a Asia:
India, China, Corea y Japón, esencialmente.
En una guerra si se quiere barata para los iraníes, el sucesor Mojtaba
Jamenei (hijo del ayatollah anterior) ha colocado minas en el estrecho de
Ormuz. Esos explosivos tienen impacto para cualquier embarcación no iraní
que quiera cruzar. Solo pasan barcos iraníes, con petróleo o gas. Y,
completamente a contramano de la verdadera intención de Trump (como hizo con
Venezuela), EE.UU. no está logrando que el petróleo del Golfo Pérsico se
negocie en dólares. Lo que Irán deja pasar se opera en yuanes, la otra
moneda global que Xi Jinping quiere instalar, para terminar con la hegemonía
del dólar. China, además, aumentó su importación de energía desde Rusia, que
se transa en yuanes y rublos, evitando al dólar.
Con este estado de situación, el Presidente Trump ha quedado desnudo, dijo
que no puede solo con el estrecho de Ormuz y convoca a una misión naval
internacional. Pero, dejando boquiabierta a la Casa Blanca, Francia e Italia
acaban de iniciar diálogos con Mojtaba Jamenei para que deje pasar barcos
hacia Europa, y que se operen en euros, tratando de mantener a la moneda de
la Unión Europea a flote.
Gracias al éxito en Venezuela, y con esta guerra en Irán en proceso, Trump
logró frenar la durísima caída que venía experimentando el dólar. Medido
contra una canasta integrada por euros, reales, francos suizos, libras,
chilenos, yuanes y yenes, el dólar experimentó una caída del 11,3% en los 13
meses anteriores a esta guerra en Irán. Pero desde que se iniciaron los
bombardeos sobre Teherán, el billete verde repuntó 3,1%.
De hecho, en la última semana el dólar ha subido 1,9% contra el franco
suizo, 1,6% contra el euro, 1,5% en Brasil, 1,3% contra la libra, 1,2% en
Japón, 1% en México y 0,5% en Chile, pero no varió ni un solo milésimo
contra el yuan, la nueva gran moneda imperial que amenaza con la hegemonía
del dólar.
Y, de una manera si se quiere diferente, pero absolutamente complicada a la
derrota total que tuvo EE.UU. en Irak, los iraníes están desplegando su
estructura terrorista supranacional para generar la otra gran arma masiva:
el terror. Esto significa que la guerra se expande. Y tampoco es costosa,
porque son micro movimientos casi individuales, de gente que está dispuesta
a inmolarse por convicciones más religiosas que patrióticas.
Ocurrió, como se sabe, la embestida contra la sinagoga judía en West
Bloomfield (cerca de Detroit) donde hubo un solo muerto, el atacante. La
policía de Toronto aumentó al máximo la seguridad este fin de semana tras
reportarse disparos contra tres sinagogas. En Ámsterdam, Países Bajos, se
registró una explosión en la madrugada contra la escuela ortodoxa judía
Cheider, en el distrito de Buitenveldert, sin heridos. En Rótterdam, también
Países Bajos, se produjo un ataque incendiario contra una sinagoga en el
centro de la ciudad. En Lieja, Bélgica, hubo una explosión que provocó un
incendio en una sinagoga local. En Zürich (Suiza) el gobierno suizo publicó
el viernes un informe alertando sobre un pico histórico de incidentes
antisemitas, incluyendo agresiones físicas a miembros de la comunidad
ortodoxa en plena calle...
Y por supuesto ocurren efectos secundarios o acontecimientos que también
están en desarrollo. Hubo una advertencia de China por el ataque
norteamericano a la escuela en irán. Hay, además un giro histórico en Cuba:
cercado, sin petróleo, sin electricidad y sin agua, el dictador Díaz Canel
anunció que negocia con Trump una apertura. Frente a eso, un grupo de
cubanos, hartos de tantos años de una administración injusta y sin salida,
quemaron anoche la sede del partido comunista en la ciudad de Morón, algo
que jamás había pasado en 60 años.
Desde el punto de vista estrictamente económico, la suba del petróleo está
disparando en todas partes una disminución en la actividad económica y
precios orientados hacia la suba. Eso pone al planeta en riesgo de
estanflación y que, además vuelva a instalarse una tendencia de alza en las
tasas de interés, que estaban bajando. Eso complica a todos los endeudados,
genera más moras en los pagos, en todas partes. Genera gran temor en los
inversores. Hubo dos fondos de los bancos de inversión BlackRock y Morgan
Stanley que sufrieron una salida masiva de fondos y esas dos entidades,
siguiendo legalmente la letra chica que habían aceptado los inversores al
entrar a esos fondos, armaron un corralito: se superó la cantidad de dólares
que huían por día y a partir de ahora podrán ir retirando, pero de a poco.
Todo esto, en medio de la Argentina Week en NY, un evento que fue muy
exitoso, pero orientado fundamentalmente al petróleo y el gas, no se ha
registrado ningún movimiento que insinúe que la Argentina esté más cerca de
tener acceso a los mercados internacionales de crédito voluntario. De hecho,
esta semana los bonos argentinos subieron 0,6%, resistieron, pero el riesgo
país subió 9 unidades de 575 a 584, alejándose cada vez más de por ejemplo
Ecuador, que con su canje de deuda realizado recientemente está ahora en 484
puntos básicos, mucho más cerca de los 220 puntos del promedio
latinoamericano.
Y los tiempos se acortan. Milei y Caputo van comprando dólares desde el
BCRA, pero a pesar de esas compras, por reiterados pagos de vencimientos,
sin acceso al crédito, la autoridad monetaria perdió reservas por u$s 345 M.
Es cierto que esta disminución no fue solo por pagos, sino también por caída
del oro. Es que justamente por la revalorización del dólar, ocurrió otra
consecuencia que todos esperaban: en marzo los metales preciosos se
precipitan desde sus últimos récords, el oro baja 4,1% en lo que va del mes
y la onza de plata (con mucho más "beta" que el oro) se hunde 13.7%.
Es que junto con lo que pasa con el petróleo y con el dólar, los commodities
en general entraron en otro movimiento. Lo más exitoso eso lo que pasa con
las criptomonedas: el Bitcoin sube 9,6% en marzo, acaba de romper un techo
que puede disparar su valor, ya que estructuralmente es un valor sin tanta
emisión como el dólar, que sale con fritas desde Washington cada vez que el
Tesoro norteamericano lo necesita.
Y detrás de las cripto hay una gran suba del 8,6% en marzo para el aluminio,
que es electro intensivo, muy dependiente del petróleo, que lo alimenta. Y
suben los fertilizantes y herbicidas, por lo que la soja en Chicago subió
3,5% en marzo y los granos avanzan 1,1% promedio en Rosario, colocándose en
su mejor precio desde julio de 2023, hace 32 meses.
Y, como suben el combustibles y los alimentos, el Gobierno de Milei se
encuentra con otra espina que atraviesa su principal éxito político. La
inflación sigue alta. Fue del 2,9% en febrero (elevándose al 33,1% anual) y
las consultoras privadas esperan que el IPC de marzo quizás empiece con 3,
lo cual llevaría a la inflación anual a 32,5%. Y hay que recordar que en el
Presupuesto Milei colocó que 2026 tendrían una inflación del 10%, el REM
(Relevamiento de Estimaciones de Mercado que hace el BCRA) de entrada
calcularon que la inflación anual sería del 18%. Pero ahora las consultoras
ya hablan de un 28%.
Y, sobre todo, el pollo y la carne siguen empujando los precios hacia
arriba. Y, mientras los senadores se adjudicaron un aumento de $ 1,5 M, de
10 a 11,5 M, la suba que tendrán los jubilados no llegará a los 67.000
pesos, 22 veces menos que los condes y duques que se sientan a parlotear en
la Cámara alta. O sea, no es la casta sino los pobres los que pagan el
ajuste. Y la situación va por más, ya que el colectivo sube ahora otro 7,6%.
Frente a esto, que el ministro Luis Caputo llama "riesgo kuka", desde
Economía ya desdicen a Milei. El presidente había adelantado que la
inflación empezaría con 0 en agosto. Y en este momento Caputo dice que será
en octubre. Y esto genera muchos efectos no deseados, que a esta altura el
Gobierno no esperaba.
Las tasas de interés son en general negativas. Por plata chica se paga 26,4%
anual en plazos fijos, por lo que los pequeños ahorristas pierden contra la
capacidad de consumo y también hay expectativa de que pierdan contra el
dólar. Salvador Di Stéfano, conocido como el gurú del blue, dijo que para
diciembre el dólar estará entre 1700 y 1750 pesos, es decir 21% más alto que
hoy en ocho meses. Y el aumento del dólar puede darse en un día, de una vez,
por lo que están haciendo carry con tasa baja quedarán pedaleando en el
aire.
En cambio, los inversores grandes (o empresas) que cobran tasa de plazo fijo
más alta (del 35,8%) se mantienen por ahora virtualmente a salvo. Pero la
única verdad es la realidad, y se puede ver en el stock total de depósitos
que hay en los bancos, en pesos y dólares, que muestra de qué modo se está
moviendo en serio el dinero, algo que detallamos en el informe de
PERSPECTIVAS, al que se accede con la suscripción a través del email
saberinvertir@gmail.com.
En tanto, hay un gran alboroto, con muchísima selectividad entre los bonos.
Al límite, muchos inversores grandes se inclinan por bono CER, sobre todo
los cortos. Los inversores más sofisticados se vuelcan directamente a las
licitaciones que hace la Secretaría de Finanzas. El jueves, Federico Furiase
logró una sobre colocación de títulos, por encima de lo que vencía,
haciéndole caso al presidente, retirando del mercado los pesos que emite el
BCRA para comprar dólares.
Milei juega todo su pellejo a que Trump gane la guerra, que no tenga un mal
resultado en la elección de medio término norteamericana en noviembre, que
no le hagan un impeachment (juicio político o destitución) y que se
mantenga, junto al secretario Scott Bessent como prestador de última de la
Argentina, para enfrentar la corrida cambiaria que con seguridad enfrentará
el país en 2027 antes de las presidenciales.
Pero el tiempo apremia. Si la inflación tarda en bajar, si Trump pierde
poder en el Senado o la Cámara de Representantes y si, a partir de setiembre
u octubre, la Argentina empieza a sumergirse en el proceso electoral
presidencial, las presiones serán mucho más grandes, porque en 2027 hay una
montaña de vencimientos de deuda, que dejó Martín Guzmán en su última
reestructuración de agosto de 2020: los Fernández y Massa no pagaron nada,
llevaron al país a la híper. Y ahora Milei paga todo en dólares, pero la
deuda en pesos sigue creciendo, y la inflación tarda en bajar.
Además, esta suba de precios que sufre la Argentina está perforando la
capacidad de compra de las familias, que tienen cada vez más problemas. Solo
en CABA, el 5,3% de la población vive en villas. Hay, por cierto, una
economía dual: solo el campo, la minería y la energía mejoran, y no son
creadores de empleo. El resto de los sectores pierden, se achican o
desaparecen. Esto no ocurre solo en Argentina, es en todas partes. Las redes
y la IA rompen la demanda a comercios y la robotización destruye empleos en
todas las industrias. Pero aquí, como en cada país, la gente se mira su
propio ombligo, y no percibe que estamos en un cambio de época.
Es así que en casi todas partes el apoyo social hacia los Gobiernos empieza
a crujir. Aquí en la Argentina el apoyo a Milei se sostiene algo más, no
demasiado, que en otras partes, porque en el espectro político local no hay
absolutamente nadie arriba del ring, por ahora -solo por ahora- Milei es lo
mejor de lo peor.
Y, obviamente, como cada vez que hay sangre en las calles, los inversores
del mundo hacen un vuelo hacia la calidad "fly to quality". El dinero vuelve
a salir de los mercados emergentes, que pierden capitales a pesar del buen
precio de las materias primas. Y, como nadie sabe cuánto durará esta guerra,
ni tampoco se conoce qué harán los Bancos Centrales del mundo con sus tasas
de interés, hay un temporal con los papeles privados, que tienen riesgo de
sufrir otra crisis como en 2008.
Es así que en esta última semana sólo dos Bolsas se salvaron: subió 1,5%
Santiago de Chile, porque asumió el presidente de derecha y subió 0,8% en
pesos y dólares la Bolsa de Buenos Aires, porque hay alguna expectativa de
que Milei esté calculando bien las cosas, a pesar de los horrorosos balances
trimestrales con cierre a diciembre. Esta semana entraron los números en
detalle de 27 empresas: cuatro compañías pasaron de perder a ganar dinero,
cuatro aumentaron ganancias, doce achicaron ganancias o aumentaron pérdidas
y siete pasaron de ganar a perder dinero, todo eso está en PERSPECTIVAS,
saberinvertir@gmail.com.
Pero el resto de las Bolsas del mundo sufrieron una estocada. Cayó 3,2%
Tokio, 2,8% México, 2% el Dow de NY, 1,4% el Nasdaq de NY, 1,2% San Pablo,
0,6% Frankfurt y 0,1% Madrid. Pero, junto con los corralitos de BlackRock y
Morgan Stanley, hay analistas que advierten que se puede venir otro 2008.
Con un solo Lehman Brothers que no pueda cumplir, puede desencadenarse otro
escenario. O sea, hoy volatilidad pura, nadie sabe para dónde van las cosas.
Por supuesto, en algún momento esto terminará. Los que viven al filo del
riesgo dicen que, con los dientes apretados, hay que comprar lo que más se
hundió. Pero no cualquier cosa. Hay carteras de inversión sugeridas muy
detalladas, quirúrgicas, que detallamos a continuación, y que están con
elementos minuciosos en PERSPECTIVAS:
Pida en su email el PANORAMA FINANCIERO SEMANAL completo
QUÉ PUEDE PASAR CON EL DÓLAR
AFUERA:
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PERSPECTIVA PARA EL DÓLAR EN LA ARGENTINA:
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