Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del martes 12 de noviembre de 2019

DÉFICIT FISCAL CON LIBRE MERCADO, LA PEOR DE LAS RECETAS

 

El costo de no tener un plan: ¿Hay que fabricar autos o plantar rabanitos?

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

 

Cumplí 62 años hace muy pocos días. Un atorrante que siempre pone todos los acentos me sentenció: "a esa edad uno empieza a ser viejo". Y, si bien no me siento arruinado, debo reconocer que mi memoria empieza a tener juego propio: por momentos me acuerdo en detalle del dibujo de un lunar que vi en abril de 1967, e increíblemente se me borró casi por completo un viaje que hice a Copenhague.

Pero más allá de esas desapariciones de diván, me viene a la cabeza una de las frases que más me sorprendió cuando empecé a pisar la vereda. Un pibe de la cuadra me dijo: "¿Estás avivado?". Yo debo haber tenido 11 para ese momento. Al escuchar semejante cosa me pregunté: "¿De qué me está hablando este chico?"... Al poco tiempo descubrí de lo que hablaba... qué hermoso!!!

Este recuerdo tan particular viene a cuento porque el planeta tierra entero está atravesando por un momento inigualable. La velocidad con la que corre hoy la información, sin barreras, sin límites, hace que las personas se enteren al instante de lo que ocurre en diferentes latitudes. Y sin filtro: ya no hay tres medios que explican una parte de la campana. Hay millones de voces, todas gritando, y los que leen se van colocando en posiciones de vida completamente diferentes.

Personas que viven mal, en el fondo de un pozo, se enteran que en otra parte se vive dignamente. Y se producen migraciones masivas. El oeste de Australia está siendo prácticamente re colonizado por millones de chinos. Un aluvión de venezolanos está alojándose en 10 países de América latina. Tienen que poner un paredón entre México y EE.UU. para que la procesión masiva se detenga. Ya pasó antes, de Europa del Este o Occidente. De Europa a América, no es nuevo. Pero esta vez es más masivo.

Junto con esto, se está dando otro fenómeno, la velocidad de la información le está explicando a los curiosos como se hace todo en un minuto. Si se pone un buscador y se pregunta cómo se hace la mejor ensalada, hay 200 recomendaciones al instante, todas fáciles de seguir. Hasta el inservible más ignorante se puede convertir en un buen cocinero en muy pocos minutos.

De este modo, la manera de intentar conseguir recursos también está cambiando de manera vertical. Mucha gente tenía dos elementos separados sin gran uso comercial, pero se dan cuenta que al juntarlos significa conseguir un gran ingreso. El problema es que, al mismo tiempo, millones de otras personas también lo ven: y lo que dio mucho dinero el lunes a la mañana, probablemente valga la mitad el jueves a la tarde.

Todo esto multiplicó la fabricación de cosas, y la abundancia de mercaderías. Y con eso se alteraron todos los precios. Por ejemplo, el valor de los commodities está retrocediendo de manera considerable. Se caen fuerte las cotizaciones de productos que sostuvieron a los países que viven de vender elementos básicos, metales, granos, petróleo, etc. De ahí que muchas economías de América latina entren en crisis. Los que menos tienen lo sufren más, y se producen los actuales cataclismos de Ecuador, Chile, Bolivia, etc.

Habiendo realizado esta introducción (esperando no haber aburrido demasiado al lector) vamos a enfocarnos ahora en el tema central de esta nota, que es el mundo del automóvil. Cuando Jawaharlal Nehru llegó a ser Primer ministro de la India en 1947, no decidió multiplicar la producción del algodón, leche o granos (que eran las principales fuentes de ingresos de su país) decidió que el foco de su iniciativa era enseñar matemáticas. Sus colaboradores se quedaron rascándose la cabeza, pero lo hicieron.

El motivo principal de la decisión de Nehru tuvo que ver con "estar avivado". Se dio cuenta que dedicarse a la fabricación de productos básicos no llevaba al bienestar de su pueblo, sino a la pobreza y esclavitud. Los mayores productores de cacao del mundo son Costa de Marfil, Ghana, Indonesia y Nigeria, pero el que hace el negocio es Bélgica, donde no nace ni un solo cacaotero.

En este sentido, la venta de productos con conocimiento agregado es lo que está arrastrando los dólares del mundo. Fabricar elementos sofisticados y de última generación, muy funcionales, genera una demanda gigantesca, con dólares que fluyen como manada, mientras los que venden porotos están con las bolsas llenas, y esperando.

Hasta hace poco tener un Iphone yankee era lo más. Hoy la gente joven se trepa a los lugares donde se venden los chinos Xiaomi, Cubot, Jiayu, Meizu o Huawei. Y la revolución no es solo con los celulares, por eso a Trump se le puso el pelo más naranja y dijo "paren un poco, renegociemos".

 

Según los últimos datos mundiales en 2018 se fabricaron en todo el planeta nada menos que 96,3 millones de autos. De ese total, 27,8 millones (el 28,9% de la producción mundial) se hicieron en China, segundo fue Estados Unidos con 11,3 millones (11,7%), tercero Japón 9,7 millones (10,1%), cuarto India 5,2 millones (5,4%), quinto Alemania 5,1 millones (5,3%) y sexto México 4,1 millones (4,3%). Dentro de ese listado, en un año en el que no nos fue tan mal como en 2019, la Argentina fabricó el año pasado 0,41 millón de autos (el 0,4% del total mundial) y estuvo en el puesto 27.

 

 

 

Todos esos autos se vendieron, por supuesto, en diferentes mercados. Y, para sorpresa de muchos, a lo largo de 2018 el 29,53% del total fue vendido en China (o sea casi 3 de cada 10 autos vendidos en el mundo se colocó en el mercado chino. Segundo estuvo Estados Unidos con el 18,61%, tercero Japón con el 5,54%, cuarto la India con el 4,63%, quinto Alemania 4,02% y luego siguieron Gran Bretaña 2,88%, Francia 2,77%, Brasil 2,60%, Italia 2,23% y Canadá 2,09%. La Argentina estuvo en el puesto 19 de la lista de 145 países, con el 0,81% de las ventas totales (en la estadística de 2019 nos irá mucho peor).

 

 

 

 

En estos tiempos donde se discute la forma de gobierno, la justicia social, la desigualdad y todos esos elementos vitales para el desarrollo humano, sobresale un dato que sirve mucho para "avivarnos". Hoy se habla de ecología, de medio ambiente, de nuevas formas de transporte, de autos a nafta, a gas, eléctricos... Pero hay una verdad única: la persona que tiene recursos quiere tener un vehículo con el que moverse, esencialmente un auto. En las ciudades todos pueden trasladarse en subte, en patineta, o lo que sea, pero cuando llega el momento de ir a cenar a la casa de amigos, o de pasear el fin de semana a un lugar único, todos quieren tener el auto propio. Y hay países, con sistemas de producción y gobierno, que le permiten a sus habitantes tener un autito, y otros en los que eso no sucede.

 

Según datos de 2018, tomando la población de cada país y dividiéndola por los autos vendidos en esas mismas naciones se obtiene que en Luxemburgo hay 10 autos por cada habitante, en Islandia 17, en Bélgica y Estados Unidos 19, en Canadá 19, en Alemania, Australia, Austria y Dinamarca 22, en Japón, Gran Bretaña y Suecia 24, en Francia y en Suiza 25... En España hay 30, en Chile 44, en China 50, en la Argentina 58, en Uruguay 78, en Brasil 85, en México 92, en Paraguay 210, en Bolivia 330, en Cuba 1.884, en Venezuela 15.583 y en Burundi hay un auto por cada 254.919 personas.

 

 

Todos esos fueron números de 2018. En la Argentina, con el experimento Macri, la profundidad de la crisis llevó al país a caer varios escalones, en números globales que recién estarán computados en los primeros meses del año entrante. Pero para empezar a conocer cuál es la foto de esta temporada puede darse un panel general de diez meses de esta año: Veamos:

 

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