Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del sábado 9 de mayo de 2020

EVOLUCIÓN DE UN SECTOR CLAVE PARA EL DESARROLLO Y EL EMPLEO

 

Knock out: el virus le pegó en la mandíbula a la industria automotriz

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

 

¿Qué es un país desarrollado? Sin lugar a dudas es una nación que utiliza bien, a pleno, todo su espacio y recursos y, fundamentalmente, logra que su población se eduque, viva dignamente, y encuentre en plena libertad todos los caminos que la lleve lo más cerca posible de la felicidad.

¿Qué es un país sub-desarrollado o (llamado de manera engañosa por los intereses dominantes) país en vías de desarrollo? Son naciones que hacen todo lo contrario: tienen una extensión enorme y hacen que su población viva apiñada en pocos lugares, desaprovechan sus recursos, no le dan educación a su gente, no les permite vivir de manera humana y, sobre todo, impide que cada persona siga en base a sus propias decisiones (algo que se llama libertad) los senderos que lo lleven a tener una vida satisfactoria.

¿Cuál es la principal diferencia entre un país desarrollado y otro silúrico, devónico o precámbrico? La gente no es tonta: las corrientes migratorias van definiendo dónde se vive mejor. Sin hacer nombres, no hace falta detallar lugares hacia donde se están yendo a vivir los jóvenes con buena educación y recursos, en comparación de otros que son abandonados en manada, como sea, saltando muros o huyendo aunque sea en balsa.

Y, por supuesto, una de las bases claves de desarrollo es el crecimiento y la distribución de los procesos industriales, que le dan empleo a la población. Y que, sobre todo, nos aleja de vivir como primates, plantando semillitas y vendiéndolas a precios atados a los intereses de Babilonia o Samarcanda.

Obviamente, la instalación de las industrias debe tener intereses claramente nacionales. ¿Qué sentido tiene brindarle a un empresario que viene de Marte instalar su industria en un lugar, para que permita algún empleo temporal, pero que se lleve todas las regalías a Fobos o Deimos?

Al contrario, hay que brindar el clima de negocios más sencillo posible (con un impuesto y un trámite, sin cosas engorrosas que hagan perder el tiempo) para apoyar al empresario con más ideas, para que su inventiva explote, genere empleo y, sobre todo, permita que la gente que lo rodea aprenda, se independice y abra otra iniciativa, que vaya multiplicando el desarrollo.

En base a toda esta introducción muy básica, pero aveces necesaria, porque el devenir de las dificultades hace que olvidemos el camino, se destaca una industria clave como la de los automóviles. Pero lo mismo podríamos referirnos a los fabricantes de heladeras, lavarropas, computadoras, o lo que sea, que ayude a vivir mejor.

Entre los diez países con mayor actividad del mundo hay 10 naciones que se destacan: China, EE.UU., Japón, Alemania, India, México, Corea del Sur, Brasil, España y Francia. Estos lugares concentran la mayor fabricación local y las mayores ventas. Pero, atención: tener mayores cantidades no significa un camino al desarrollo. Un país puede tener una gran venta de autos, pero si las industrias pertenecen a otro país, las regalías se escapan, vuelan, unos se enriquecen y los otros quedan atados.

Ahora el planeta está sumergido en la pandemia circunstancial del covid-19, que sin lugar a dudas será superada en algunos meses, pero para dar una buena idea de lo que estuvo sucediendo hasta diciembre, se pueden analizar los números globales del año pasado, y entender lo que fue sucediendo, con algunas cifras que dejarán con la boca abierta a más de uno.

Por ejemplo, el año pasado hubo 42 países donde se fabricaron autos, para venderlos en 144 naciones. O sea el 30% de los países desarrollados del mundo le mandó al 70% subdesarrollado tres chapas, cuatro ruedas y un motor, y se llevaron para casita divisas valiosísimas, para consolidar Naciones y Estados que ayuden a que sus poblaciones vivan mejor.

Esos 42 países fabricantes produjeron en todo 2019 91,78 millones de vehículos, 4,7% menos que los fabricados en 2018. Increíblemente, sobre esa fabricación total hubo apenas tres países que produjeron la mitad de los autos mundiales: China hizo 25,7 millones de unidades, el 28% del total, EE.UU. hizo 10,9 millones, el 11,9%, y Japón hizo 9,7 millones, el 10,6%. O sea, el 49,9% restante de la fabricación se repartió entre otros 39 países.

Como puede verse en el gráfico, en el ranking de los mayores productores mundiales hubo pocos cambios: Alemania superó a la India y pasó de quinto a cuarto puesto. Gran Bretaña retrocedió dos lugares, con Turquía y República Checa haciéndole el sorpasso y la dejaron en un triste puesto 16 dentro de los grandes productores. Mientras que Eslovaquia e Italia pasaron a Irán y quedaron en los lugares 18 y 19. Y debe hacerse notar que entre los grandes sólo figuran apenas dos países de América latina: México con un interesante sexto lugar, con el 4,3% de la fabricación total, y Brasil, en un meritorio octavo puesto, con el 3,2%. ¿Dónde estuvo la Argentina? Veamos:

 

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