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Luis Varela

SABER INVERTIR
Edición en línea del miércoles 11 de marzo de 2026
Terremoto eléctrico para los autos: el 2026 arranca de la peor manera
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Con
la convicción de que se está entrando en una nueva era, sin que las automotrices
y mucho menos los consumidores entiendan bien sobre qué otra situación estamos
entrando, los automóviles con algún tipo de motorización eléctrica empiezan a
entrar al mercado argentino, en una transformación que llega con una realidad
muy clara y que no tiene vuelta atrás: el que no se adapte morirá.
De momento, las unidades que llegan con motores eléctricos completos (híbridos o
enchufables) no parecen ser demasiados, ya que sobre el total de unidades que
las terminales están entregando a los concesionarios sólo el 6,8% del total son
vehículos con algún tipo de electrificación. Es algo que quizás pueda no
parecerle demasiado a algunos, pero hay un dato contundente: este tipo de
unidades entregadas en este primer bimestre tienen un aumento del 2800% contra
lo que ocurrió en el primer bimestre del año pasado.
Y esta situación no solo hace temblar a alrededor de 60.000 trabajadores que
están empleados en la industria automotriz, a los que se les viene además la
robotización por la inteligencia artificial. Sino que también hace volar la
cabeza de los 47 millones de argentinos que pueden ser potenciales usuarios de
algún tipo de auto. Esencialmente por dos motivos: los autos usados actuales
irán perdiendo valor progresivamente, serán chatarra en no mucho tiempo, y las
diferencias en los precios de las unidades y en los costos para usarlos son muy
importantes.
Todo cambia, todo el tiempo. Pero al cierre de esta edición la brecha de costos
operativos entre un auto convencional y uno eléctrico en Argentina es notable.
Mientras que el precio de los combustibles líquidos ha subido considerablemente,
la carga eléctrica residencial se mantiene como la opción más económica, aunque
las tarifas públicas (como los cargadores de red) han ajustado sus esquemas.
Para entender de qué estamos hablando puede decirse que para llenar un "tanque"
promedio (considerando un auto mediano) el gasto aproximado de un tanque
completo ronda los 90.000 pesos, mientras que una auto eléctrico (con una
batería de 50 kWh) puede ir de unos 10.000 a 20.000 pesos, dependiendo del lugar
donde se cargue (domicilio o estación habilitada). Es decir, cargar un eléctrico
en casa cuesta casi 10% que cargar nafta súper. Y cargarlo en una estación es
alrededor de 25% más barato. Y, además, en términos de autonomía, un tanque de
50 litros rinde entre 500 y 600 km, mientras que una batería de 50 kWh rinde
unos 300 a 350 km reales en ciudad.
Obviamente, desensillar de un viejo auto a nafta o gasoil y pasarse a uno
eléctrico tiene su costo, sobre todo si el vehículo viene de China, desde donde
llegan con valores increíblemente bajos, pero tienen por ahora cupos limitados.
Pero, a modo de ejemplo, puede decirse que entre los autos a combustión se
venden hoy en el rango de los más baratos en la zona de los $ 26 M y los autos
híbridos más económicos tienen un piso en la zona de los $ 34 M
Por el momento, debido a que el mercado está bastante frenado en ventas, las
terminales están ofreciendo todo tipo de descuentos y financiamientos con tasas
no demasiado costosas. Pero hay que revisar todo con ocho ojos, ya que el costo
financiero puede terminar en una trampa compleja. Y esto se da con ventas a la
baja, con notable variante en la participación de cada marca en el mercado. En
este informe presentamos todos los datos de patentamientos, fabricación,
exportaciones, modelos más vendidos, destino de lo que se exporta y hasta la
participación de cada provincia en las ventas totales:
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