Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del jueves 2 de mayo de 2019

 

 

TASAS DE INTERÉS DESTRUCTIVAS Y MENOS CAPACIDAD EN EL SALARIO

Caen la actividad y los precios en el mercado inmobiliario

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com 

El insostenible gasto público nacional, con una presión impositiva sin fin y tasas de interés estratosféricas no solo están afectando el bolsillo de los argentinos, sino también empieza a corroer el valor de sus casas y departamentos.

Según la estadística que muestran los escribanos, tanto de las Ciudad como de la Provincia de Buenos Aires, y en línea con lo que exhiben consultoras privadas que siguen los precios del mercado, el valor de las propiedades ya se encuentra en franco retroceso.

Y por lo que se ve en los últimos datos, hay dos elementos que están complicando al sector: la caída de capacidad de compra en el salario y el tamaño desmesurado de la tasa de interés. Por menos plata en el bolsillo y por dinero demasiado caro, los préstamos hipotecarios se achicaron como piel de zapa, haciendo que buena parte de la población se quede sin acceso a la compra de una vivienda propia.

Por supuesto, todo este proceso está ligado a la administración pública nacional y, en alguna medida al proceso electoral. Y, en este caso, según donde esté parado el observador, se le podrá echar la culpa del problema a Macri, a Cristina Kirchner o a Sarratea, pero sin lugar a dudas: el causante de todo este problema es la inflación.

Excluyendo del tema la corrupción, con todo el dinero que se llevaron los K, o todo el dinero que se llevan los PRO, el factor principal que lleva las riendas de los valores inmobiliarios está en el exceso de gasto público que está por encima del valor que está creando la economía privada.

Como si se tratara de un perro que intenta morderse la cola, los Gobiernos (el que sea) mantienen un gasto público que va en aumento, y para poder cubrirlo generan más presión impositiva, y como eso no alcanza o toman deuda o emiten pesos, y la destrucción del valor de la moneda es sistemática.

Tanto Cristina Kirchner como Mauricio Macri no lograron resolver el problema. En el mandato K, como el resultado iba hacia una inflación creciente, la infantil solución de la líder kirchnerista fue romper el INDEC, falseando las cifras, como si la realidad no existiera.

Esa estúpida decisión llevó al país al Gobierno de Macri, con el mejor equipo de los últimos 50 años, y en vez de achicar el gasto y bajar los impuestos, para hacer una economía más competitiva, el Presidente de Boca Juniors decidió manejar el "problemita" con tasas de interés.

El costo del dinero voló hasta el 74% anual en las Leliq, entre el 48 y el 53% en plazos fijos, y en las operaciones hipotecarias también se fueron a las nubes, con créditos UVA, atados a la inflación, con costos que descolocan a cualquiera.

De ese modo, la cantidad de créditos para comprar viviendas se cayó por un ascensor. Si se toman los meses de marzo, durante el primer Gobierno de CFK se hacían unas 850 operaciones con hipotecas por mes, en su segundo Gobierno los meses de marzo cayeron hasta menos de 300 créditos mensuales. Luego, Macri arrancó con un gran crecimiento de financiación, en marzo de 2016 el sistema ofreció 400 créditos, en marzo de 2017 se llegó a 928 créditos, en marzo de 2018 saltó hasta 2.219 créditos (récord) y marzo último, con la crisis, la financiación desapareció: se realizaron 197 operaciones, peor que con la última Cristina. Y si se toman los números del primer trimestre (para ver una muestra más amplia), los datos son iguales: en enero-marzo, primer gobierno de Cristina 2.200 operaciones, segundo Gobierno 700 operaciones, y Macri tuvo 954 en enero-marzo de 2016, 2.376 créditos en enero-marzo de 2017, 5.582 en enero marzo de 2018 y 588 en enero-marzo de 2019, peor que Cristina.

Obviamente, el agujero que genera la inflación en el bolsillo y la tasa de interés son los factores que generan todo el parate en el mercado inmobiliario. Y en este caso la suba de tasas, hasta la estratosfera, está atada a un Gobierno que busca su reelección y a un mercado que también quiere escapar del Gobierno anterior.

Digresión aparte, el problema de las tasas de interés ocurre en todo el mundo pero con matices, solo que en otras naciones el nivel del costo del dinero no depende únicamente de una cabeza única del Poder Ejecutivo, sino de otros órganos de control, que deciden según otras variables. En Estados Unidos por ejemplo, el faraón Trump, que quiere convertirse en el Presidente norteamericano que lleve a esa economía a otra dimensión, busca bajar el costo del dinero a cero, generar muchísima actividad económica, y promover baja de impuestos. Sin embargo, la economía de Trump enfrenta diferentes problemas (puja con China, entre otros), tanto que en el cierre de 2018 la velocidad de crecimiento de su PBI estaba en retroceso (con una expansión del 2,2% anual). Frente a eso, Trump le vociferó a la Reserva Federal para que baje las tasas. La FED, conincidió, y eliminó las subas que tenía por delante. Con solo quitar la suba de tasas, la economía de EE.UU. reaccionó, y al cierre del primer trimestre de este año el PBI se expandió a un más sólido 3,2%. Frente a eso, Trump pidió la baja de tasas, pero Jerome Powell, el jefe de la FED, le contestó, por ahora la tasa se queda donde está.

En Buenos Aires, a 6 meses de la elección presidencial, Macri necesita que la inflación ceda, porque si los números siguen altos el sueño de quedarse en la Casa Rosada desaparece. Por eso abusa de la tasa de interés, y con eso el crédito hipotecario se hizo trizas. Y sin crédito, obviamente, no hay compradores y sin compradores no hay negocios, y sin negocios los precios de las propiedades empiezan a caerse.

¿Cuáles son los números efectivos que se están viendo en el nivel de actividad? Veamos:

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