Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del jueves 31 de octubre de 2019

 

 

EN CIUDAD DE BUENOS AIRES LAS COTIZACIONES SUFRIERON MENOS QUE EN PROVINCIA

Mercado inmobiliario en ruinas: un año y medio con precios en baja

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com 

Algunas veces los seres humanos transitamos el día a día viendo delante de nuestras narices cosas usuales que consideramos normales. Las naturalizamos, decimos: son así. Nos convencemos de que la realidad es así. Y en determinadas ocasiones no vemos o no queremos ver que eso que observamos es un absurdo, un impedimento sin sentido, o algo que aveces tendría que mandarnos directamente al sillón de un psicólogo.

Para evidenciar este absurdo conversito en realidad bien tangible, intentaré buscar un ejemplo: Los pocos argentinos que tienen la suerte de haber viajado, sobre todo a lugares exóticos, pueden haber recorrido lugares famosos con ruinas. Como Machu Picchu en Perú, el Coliseo en Roma, el Partenon en Atenas o las Pirámides en Guiza, por citar unas pocas grandes proezas del desarrollo humano.

Guardando las distancias, porque en la Argentina no tenemos monumentos tan grandiosos, es usual que cualquier caminante que recorra la Ciudad, el Gran Buenos Aires o muchas ciudades de las provincias encuentre en medio de zonas decadentes y empobrecidas casas suntuosas, enormes, preciosas, con detalles arquitectónicos de gran valor.

Son casas que tienen balcones increíbles, columnas, jarrones, estatuas, angelitos, detalles de gran belleza y valor. Al ver semejantes construcciones de tanto valor, se nos asemejan como si fueran reliquias, y muchas veces el caminante se pregunta: ¿A quién se le habrá ocurrido construir semejante belleza en este lugar olvidado?

Y la verdad de esa milanesa tiene que ver con un elemento claro y distinto: ese tipo de casas hermosas, armadas para planes familiares, construcciones para siempre, fueron levantadas en diversos momentos de auge económico, muchas veces porque le iba bien a la Argentina en sí misma, y otras veces porque llegaban familias escapando de tragedias en otros lugares (las guerras) y venían a construir sus nidos en la lejana y pacífica Argentina.

Pero, además de esas situaciones, todos lo sabemos, el país fue cayendo en crisis económicas y políticas sucesivas, recurrentes. Por una razón o por otra, al terminar un gobierno radical, peronista, militar o liberal, los tenedores de dinero, temerosos de que les quiten lo que tienen, salen corriendo raudamente del mercado local. Por eso, con asiduidad, se produjeron grandes devaluaciones, después de las cuales el país se quedó sin liquidez, y todos los valores se derrumbaron, entre ellos el precio de esas casas y todo tipo de bien inmobiliario.

Y en este momento, con el traspaso presidencial de una idea y una ética política a otra bien diferente, buena parte de los tenedores de fondos abandonaron sus pesos, se posicionaron en dólares, y realizaron un verdadero éxodo: fugando toda la plata que tenían en este sistema ya sea al exterior, a cajas de seguridad o simplemente a cajas de zapatos en sus casas, esperando que vuelva un momento confiable.

De ese modo, el mercado inmobiliario argentino, que es el tema de esta nota, se quedó sin compradores. Hay muchos dueños con propiedades que quisieran cambiar de posición, ya sea por inversión o simplemente para vivir en otra partes. Tienen puestas en venta sus propiedades desde hace un año y medio. Los carteles de venta se multiplican por doquier. Pero es más difícil conseguir un comprador que encontrar una nuez en un helado de Fredo.

Con ese panorama, en la Exposición de Finanzas de Rosario realizada hace unos días se analizó el negocio inmobiliario. Y algunos de los disertantes sorprendió diciendo que el Gobierno de Alberto Fernández le pondría un cepo al dólar, bajaría la tasa de interés, y arriaría a los tenedores de dinero, como si se movieran por un corral, apuntados directamente hacia el consumo ó la compra de inmuebles.

"Vas a tener los dólares fugados, no te van a rendir nada en tu casa. No te vas a animar a ponerlos en el banco. Te van a poner un impuesto al dinero depositado en el exterior. Y el único lugar que te va a quedar para intentar sacarle algo de utilidad, va a ser la compra de un inmueble, por lo que pronostico que en 2020 los compradores de inmuebles se van a despertar de nuevo". Palabras mas, palabras menos, esa fue la base de la exposición.

Y de igual manera, ante la difícil posición financiera internacional, Citibank acaba de hacer su recomendación mensual sobre las inversiones que hay que hacer en este momento, y el título de su perspectiva fue: "Propiedades". O sea, así como el madrileño Ortega y Gasset (llegado a Buenos Aires en 1916) dijo en 1939 "Argentinos, a las cosas", Citibank está diciendo a los tenedores de dinero del mundo "Inversores, a las casas".

La única objeción que recibieron los analistas expositores de Rosario tuvo que ver con algunas preguntas básicas: ¿Si un argentino compra inmuebles como inversión, a quién se los alquila, con qué garantía, cómo ajusta el alquiler? Y, la gran pregunta, madre de todas las batallas: ¿el gobierno peronista de Alberto Fernández colocará una ley de alquileres equilibrada, o una ley que beneficie a los inquilinos, y que desactive la inversión inmobiliaria?

Alberto, por el momento, durante esta transición, está haciendo equilibrio y no hace demasiados anuncios económicos. Es lógico, está preparando su idea, y seguramente dirá cuáles son sus parámetros hacia el 10 de diciembre, cuando el saliente Macri le entregue los atributos, para Gobernar al país entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023.

¿En qué situación se encuentra hoy el mercado inmobiliario?

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