Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 6 de junio de 2021

 

 

CON RELATIVA TRANQUILIDAD CAMBIARIA, EN LAS ÚLTIMAS 6 SEMANAS LOS PAPELES PRIVADOS SALTARON 35% Y LOS BONOS MEJORARON 12%

 

¿Pueden seguir resucitando las acciones y los bonos de la Argentina?

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Si se toma una cartera integrada por las siete monedas con las que más comercia la Argentina (peso chileno, euro, franco suizo, libra, real, yen y yuan) el dólar sube 1,1% en lo que va de este año, con el yen y el franco suizo como las monedas más debilitadas en este período y la libra y el real como las más fortalecidas).

A nivel local, sin embargo, los múltiples dólares de Alberto muestran un comportamiento bien diferente: también en lo que va de este año, el contado con liquidación (o dólar fuga) salta 18%, el dólar mep sube 15%, el dólar oficial trepa 11,6% y el dólar blue cae 5,4%

Muchos se preguntarán por qué hay con el dólar un comportamiento tan diferente en el mundo (con suba promedio del 1,1%) y diferencias tan extremas con los dólares del mercado local. Y la respuesta a esa pregunta tiene cuatro respuestas bien distintas:

1) El factor principal, obviamente es la inflación: el mundo tiene tasas anuales de inflación muy bajas, del 1 ó 2%, mientras que la Argentina sufre un desequilibrio que se estima entre el 50 y 60%.

2) Muchos de los que todavía tienen buenos ingresos en pesos, y capacidad de ahorro, siguen comprando dólares y esos precios suben en línea con la inflación. El precio del dólar para sacar el dinero del país sube 18% y el valor del que los compra para cajas de seguridad o el colchón sube 15%.

3) El dólar oficial está siendo usado como ancla para ver si con eso se aplaca el incendio inflacionario, por lo que en lo que va de este año sube 11,6%, casi 5 puntos por debajo de la suba del índice de precios al consumidor.

4) Las clases empobrecidas, que habían ahorrado en dólares en los últimos años y que ahora no consiguen pesos suficientes como para cubrir todos los gastos, se ve obligada a vender dólares en el blue, fuera del registro de la AFIP, de ahí que este precio esté hundido.

Este cuadro de dólares tan diferentes, bastante alineados con la inflación, fue logrado por el Gobierno por dos condiciones opuestas. En las primeras semanas del año hubo gran venta de reservas y bonos para contener los precios. Y en los últimos dos meses y medio esa liquidación de divisas del BCRA y de títulos públicos se aplacó, porque el país estuvo recibiendo un verdadero aluvión de dólares, generada en la liquidación del campo que vende la cosecha.

En términos promedio, dependiendo de cada grano, el Banco Central cobra dólares enteros, a 160 pesos, y los productores reciben 64 pesos. O sea: el que trabaja la tierra (ya sea grande, mediano o pequeño productor) recibe el 40% de lo que se cobra, asumiendo el esfuerzo, el riesgo y la inversión, mientras que el Gobierno se queda con el 60% sólo por ser el dueño de la Aduana, por tener la barrera del peaje.

Ahora bien, este freno en la venta de reservas y bonos, con actual crecimiento de dólares en las arcas del BCRA, se está dando en el período del año donde se concentra el núcleo de la venta de la cosecha (febrero-mayo). Ya desde mediados de este mes el aluvión de dólares que están entrando por esa vía empezará a achicarse y, sin lugar a ninguna duda, para seguir teniendo los dólares bajo control, desde ahora y hasta diciembre la autoridad monetaria va a tener que volver a incrementar la venta de bonos o de reservas (de hecho, junio ya arrancó con la menor compra de reservas desde enero).

Este período de aumento de reservas y menos venta de bonos permitió que en las últimas seis semanas la Bolsa tuviera un feroz salto del 40% medida en pesos y del 35% medida en dólares, mientras que en el mismo lapso de tiempo los bonos argentinos tuvieron una recuperación del 12% en dólares.

Esta gran ventaja de los papeles privados por sobre los papeles públicos obedece a varios factores (que detallamos en informe exclusivo para suscriptores), pero esencialmente colocando los drivers principales del movimiento puede sintetizarse diciendo que el impulso de la Bolsa ocurrió porque este martes es altamente posible (casi seguro) que nos cambien de categoría global a nivel calificación de inversiones, que a la larga lleguemos a algún tipo de acuerdo con el FMI (si no es ahora, será más adelante) y que dentro de 100 días, en las PASO, haya un resultado electoral que puede llegar a cambiar todo el tablero del poder político.

Ahora bien, detrás de la chance de seguir siendo calificados como mercado emergente o país fronterizo, más allá del momento en que se acuerde con el Fondo, o incluso por sobre la suerte que tenga el Gobierno en la elección general de noviembre, hay una verdad irreductible que lleva al mercado local en una dirección única, de un solo sentido.

Este estado de cosas ocurre por la reputación que logró la Argentina luego de tantos años de incumplir. El que firmó de puño y letra la cuota impaga del lunes pasado con el Club de París fue Axel Kicillof cuando era ministro de Economía de Cristina Kirchner. Y el propio Kicillof es el gobernador de una de las dos provincias que aún no lograron reestructurar sus deudas.

Por esa razón, el país se quedó sin acceso al crédito internacional y también sin acceso al crédito local: cada persona que consigue pesos sobrantes, se van al dólar, los saca o los guarda. Son cada vez menos los que le prestan dinero voluntario a Guzmán. Las últimas licitaciones se fueron apagando y tuvo que armar un corral, obligando a bancos y compañías de seguros a comprar sus papeles. Y, lo que se más peligroso, inició una suerte de Bonexización en cuotas, convirtiendo en bonos -por ahora de modo voluntario- la parte que va a encaje en el BCRA de los depósitos a plazo fijo que tiene la gente en los bancos.

Sin crédito ni externo ni interno, la única vía que le queda al país para conseguir dólares es la exportación, vender cosas al mundo. Y el gran viento a favor externo que ocurrió en este momento, debilidad global del dólar y altísimo precio de las materias primas, nos permitió -sin tener una cosecha extraordinaria en cantidades- conseguir una entrada de divisas muy importante en los primeros meses de este año.

Considerando los números entregados por el INDEC para lo que va de este año, en 2021 entraron 21,8% más dólares que en el mismo lapso de 2020, tanto que es la mayor entrada de dólares desde 2013, momento en el que también hubo buenos precios para los granos. Pero por delante tenemos un problema, importante: en pocas semanas se termina de cobrar la cosecha, ya se cobró el impuesto a los ricos, y viene la parte del año en la que las exportaciones son más escasas.

Según la cantidad proyectada por varios estudios económicos para todo 2021, este año la Argentina redondeará exportaciones (la única vía de financiación que nos queda) por unos 65.500 millones de dólares, 19% por arriba del paupérrimo 2021. ¿Donde nos deja esta cifra? En el período 2011-2013 la Argentina exportó por un valor anual total de 80.000 millones de dólares.

O sea, por la sucesión de trabas que le pone el Estado al desarrollo de los negocios, la única vía de ingresos de dólares genuinos que nos queda se encogerá 18% respecto de lo que exportábamos hace 10 años. Se cortó el crédito externo, se cortó el interno y con la estructura de negocios plantada por Cristina, convalidada por Macri y ahondada por Alberto, también se está secando la exportación, lo único que nos queda.

Esta realidad, más tarde o más temprano, deriva en una de dos cosas: o el Gobierno hace una reforma para que la estructura de negocios cambie, o volveremos a chocar contra otra pared, como en 1989 y 2001, choques que hacen un ajuste feroz circunstancial, que nos da algo de oxígeno para tirar otro tiempo, pero sin arreglar ni un poco el problema estructural que tiene el país desde hace un siglo.

¿Qué debe hacer un inversor para enfrentar este momento? ¿Puede seguir la recuperación iniciada por las acciones y los bonos desde hace seis semanas? ¿Puede continuar esta frágil pax cambiaria? Veamos lo que dicen los expertos:

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