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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 18 de octubre de 2026
OCTUBRE CON DÓLAR QUIETO Y ACCIONES APENAS EN ALZA, PERO CON UNA DURA BAJA PARA LOS BONOS ¿ES HORA DE COMPRAR O HAY QUE SEGUIR SALIENDO?
Otra vez "pasaron cosas", pero "esta vez será diferente" ¿Alcanza?
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Vivimos tiempos
difíciles. ¿Cuándo no lo son? En 1859, el primer párrafo de Charles Dickens
en su "Historia en dos ciudades" dijo: "Era el mejor de los tiempos, era el
peor de los tiempos, la edad de la sabiduría y también de la locura; la
época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las
tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.
Todo lo teníamos ante nosotros, nada teníamos ante nosotros; íbamos
directamente al cielo, íbamos todos al revés...".
Y, cosa más, cosa menos, estamos pasando por una picadora de carne bastante
parecida. En la crónica del cierre de los mercados de este viernes
escribimos que "los dos cucos de 2026 siguen alterando todo". Con el
petróleo en las nubes, el costo la energía vuela y la inflación se acamala.
Con la IA en pleno desarrollo desaparecen empresas, se cae empleos, aquí,
allá y en todas partes, y el caos se va expandiendo escaque tras escaque,
haciendo que los trebejos de la vida vuelen por los aires.
Este mismo jueves vimos de qué modo hubo un momento de tensión alrededor del
Congreso porque los manifestantes rechazaron el elemental acto democrático
para dar o no dar quórum en una sesión de diputados. Y ayer se vieron
protestas mucho más subidas de tono, con incendios, saqueo de comercios y
destrucción pura en varias ciudades de Francia (como París, Marsella,
Toulouse, Lyon, Rennes, Burdeos y Limoges, con incendio de un edificio
municipal en la que cayó una cúpula emblemática con 143 años de historia).
También hubo estallidos en Italia (Roma, Milán y Turín). Y hasta en Bélgica
(con enfrentamientos en Bruselas, Liége, Verviers, Tournai, Virton y
Hannut).
De momento no se llegó al incendio del parlamento de Nepal, en Katmandú. O
tampoco quemaron íntegro el congreso regional de Makassar, Indonesia. Pero
hasta el cierre de esta edición el Presidente Emanuelle Macron tenía 1200
detenidos en Francia, con manifestantes que habían perdido manos y
extremidades, múltiples lesiones, alguien perdió un ojo, en enfrentamientos
con policías que terminaron con 150 agentes heridos.
Todo esto ocurre porque la inflación castiga, no hay puestos de trabajo y
los salarios pierden poder adquisitivo mes a mes. Ni hablar sobre la
revolución de inquilinos sin viviendas en España. Es como un tsunami de
acontecimientos entre los que hay cada vez más gente desesperada, reclamando
que Estados quebrados, con déficits fiscales de hasta 7 puntos o deudas que
duplican el PBI, les resuelvan las cosas de alguna manera.
Editoriales históricas, que dicen hacer periodismo puro, como si todos los
demás fueran pecaminosos, publicaron con letras catástrofe "Están cerrando
las libreríasss". Lo hacen, sin decir, al mismo tiempo, que aumenta la
cantidad de libros que se leen en notebooks, o directamente en audiolibros.
Y que los libros de papel, que son más entrañables al ser leídos, están
desapareciendo.
Pocos recuerdan que, a fines del siglo XIX, con la llegada de los
automóviles a este mundo, desaparecieron los carruajes, los que vivían
criando caballos para tracción a sangre y hasta perdieron su trabajo los
levantadores de bosta, ya que las calles empedradas de Londres, París o
Nueva York dejaron de tener estiércol por todas partes, que debía ser
limpiado al finalizar cada día.
Hoy, además, con la llegada de los autos eléctricos, que usan baterías mucho
más sencillas que los motores a combustión, están en juego miles de empleos
que trabajan en terminales automotrices o en el sector autopartista. En la
Argentina de hoy hay 12 fábricas de autos con unos 30.000 empleados directos
y los sindicatos culpan al Gobierno por dejar entrar autos chinos, como si
las marcas ya instaladas no estuvieran importando unidades híbridas o
enchufables.
El histórico economista Ricardo Arriazu, uno de los principales ideólogos de
la tablita cambiaria de José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía
de la dictadura, con Jorge Rafael Videla, ya anticipó que la destrucción del
empleo va a ser más rápida que la creación. Y Arriazu, desde sus 85 años,
sabe perfectamente, en detalle, casi todo lo que pasó en la historia
argentina.
La destrucción de empresas gigantes se vivió con todos los Gobiernos. En
2008, en pleno auge del kirchnerismo, cerró la histórica fábrica de
Alpargatas, que había nacido en 1883, llegando a tener 30.000 operarios, la
misma cantidad que tienen hoy todas las terminales de autos argentinos.
Y con una lista de grandes empresas desaparecidas podríamos llenar tres
libros. Se fueron La Forestal (1906-1963), con 20.000 trabajadores. SIAM Di
Tella (1911-1996), 15.000 empleados. Swift (1907-1983), 15.000. Sasetru
(1948-1981), 12.000. Gatic (1953-2004), 9.500. La Cantábrica (1902-1992),
8.000 obreros. Altos Hornos Zapla (1943-1992), 8.000. Terrabusi (1911-1994),
7.000. Bagley (1864-1996), 6.000. Bodegas Giol (1896-1988), 6.000. Standard
Electric (1919-1993), 5.000. Astilleros Río de la Plata (1927-1994), 3.500.
Fábrica de Tractores Deutz (1960-1998), 3.500. Bieckert (1860-2008), 3.500.
Winco (1954-1980), 3.000. Pumper Nic (1974-1999), 2.500 empleos perdidos. Y
seguramente algún lector crítico va a decir "salame, te olvidaste de...".
Sea como fuere, lo que tratamos de decir es que trituradoras como esta no
son nuevas. Por supuesto, en este momento complejo, los opositores que
siempre vivieron del Estado tiran con todas las piedras que pueden. Y justo
en un momento en el que llegó un gobierno como el de Javier Milei, cuya
principal propuesta para darle al país un nuevo punto de partida es poner
las cuentas en orden y terminar con la inflación.
Y ahora que la inflación no es un fenómeno puramente argentino, sino también
importado por un barril de petróleo que hace unos meses valía US$ 55 y hoy
está a US$ 110, se acaba de dar un mes de setiembre en el que la inflación
mayorista fue del 3,2%, considerada como "alarmante" por las letras
catástrofe de la editorial pura.
Y así como no se dice que las librerías son reemplazadas por tablets o
notebooks. Tampoco se publica una comparación de lo que le pasó con las
inflaciones de setiembre a los gobiernos anteriores. Macri tuvo 0,4% en
setiembre de 2016, 1% en setiembre de 2017 y 16% en setiembre de 2018. Massa
y los Fernández tuvieron 2,8% en setiembre de 2021, 5,5% en setiembre de
2022 y 8,4% en setiembre de 2023. Y ahora Milei acaba de tener 2% en
setiembre de 2024, 1,8% en setiembre de 2025 y 3,2% en setiembre de 2026.
Por supuesto, ante los enormes desafíos de la realidad, no de hoy, sino de
siempre. O acaso alguien puede olvidar el Rodrigazo del PJ de 1975 o la
hiperinflación de Alfonsín en 1989. En medio de la decadencia de Juntos por
el Cambio, a Mauricio Macri se le ocurrió decir: "pasaron cosas", hasta que
las PASO de 2019 se lo llevaron puesto, con un default, calificado de
"reperfilamiento" de manera cajetilla. Sin hablar del corralito de Cavallo o
de la pesificación asimétrica de Duhalde.
Hoy, por supuesto, aferrados al poder, los libertarios repiten hasta
autoconvencerse que "esta vez va a ser diferente". Y Luis Caputo, que
posterga pagos y canjea deuda sin parar, acaba de anunciar otro mes con
superávit fiscal, de casi $ 1 B, con el Gobierno habiendo ahorrado en 9
meses casi tanto como todo lo previsto para todo el año.
Pero los profetas del apocalipsis, para volver al poder y al manejo de las
cajas, cantaron ayer "desunidos triunfaremos" en cincuenta actos y ninguna
flor en el "día de la lealtad". Repiten, una y otra vez, "siempre falta
algo", "esto va a estallar". Comiendo pochoclo antes se decía que pagar la
deuda de 2025 era imposible. Después se repitió que pagar la deuda de 2026
era un paredón. Y ahora se afirma que para cubrir los vencimientos de 2027
faltan US$ 5000 M, sin explicar que habrá exportaciones por más de US$
100.000 M.
Y, como si fuera poco, ahora se viene un reguero de elecciones que
provocarán más ruido. En 7 días se vota en Brasil, donde Juan Domingo Lula
acaba de tomar medidas desesperadas y logra acortar ventaja de Bolsonaro.
Lula gobierna Brasil desde 2003, ya tuvo tres mandatos. Y ahora, como perdió
en primera vuelta, acaba de reducir los días de trabajo de 6 a 5 por semana.
Y dice que habrá transporte para todos pagado por el Estado los fines de
semana, como si los pagos estatales los pagara la garota de Ipanema.
En 9 días se vota la legislativa en Israel. En 16 días se vota medio término
en EE.UU., con algo sensible para la Argentina, ya que si Trump pierde poder
nos quedaríamos con Scott Bessent como si fuera un pato rengo, y quizás no
tenga tanta fuerza como para volver a salvarnos la vida, con su "Whatever it
takes", haremos lo que sea para frenar la corrida en octubre de 2025. Y en 6
semanas, con menos impacto, se vota en España, por el cambio de las cortes
(legisladores), para recién en enero, consulta con el rey de por medio, se
decidirá si Pedro Sánchez vuela de su cargo.
Y aquí, al mismo tiempo, incluso la justicia opositora pone palos en la
rueda. El juez Martín Cormick multó al Gobierno por no pagar el dinero de la
UBA, que no se deja auditar, y como si eso fuera poco frenó dos artículos
clave de la reforma laboral. Y el juez Alejandro López dijo que está bien
que un sindicalista bloquee a una empresa: "eso forma parte del derecho de
huelga". Y el juez Lijo, que tiene trabadas numerosas causas clave desde
hace años, acaba de firmar un nuevo procesamiento contra Diego Spagnuolo por
ANDIS.
Y encima de todos los malos vemos las inundaciones en Corrientes, Entre Ríos
y Neuquén, sin que ningún especialista en agro pueda definir todavía qué
efecto tendrá "el Niño" en la próxima cosecha. De momento, Caputo, que
pensaba que esto iba a ser un paseo por el parque, se prepara para un 2027
que puede llegar a ser peor que Ormuz.
Está armando un bazooka para frenar la casi asegurada corrida cambiaria que
habrá antes de la elección presidencial: desde los US$ 21000 M brutos que
dejaron Massa y los Fernández en el BCRA en diciembre de 2023 hoy hay US$
50236 M. O sea, las reservas crecieron 140%. ¿Será suficiente para evitar
que todos los pesos en circulación más los que hay comprados en la montaña
de letras en bonos y pesos se reconviertan en billetes verdes?
En octubre, a la Bolsa argentina no le está yendo tan mal. En lo que va de
este mes la Bolsa de San Pablo (por la ventaja de Bolsonaro) acumula una
suba del 10,2%, México avanza 7,4%, el Dow de NY sube 2,2%, Frankfurt 1,7% y
la Bolsa de Buenos Aires tiene un alza del 1,1%. En tanto que Santiago de
Chile está sin cambios, Madrid baja 0,5%, Tokio pierde 2,1% y el Nasdaq de
NY cae 2,7%.
Pero con tasas de interés altísimas en EE.UU. y Europa, a los bonos locales
no les va bien, por lo que el riesgo país argentino acaba de subir hasta 648
puntos, seguido por Ecuador con 535 unidades, México 213, Brasil 161, Perú
114, Chile 95 y Uruguay apenas 77. En lo que va del mes el riesgo de Ecuador
sube 47 puntos y el argentino aumenta 41 unidades, en tanto que el de México
no se movió, con baja de 1 puntos para Uruguay, Perú y Chile y una caída de
10 puntos en el riesgo de Brasil.
El dólar, por ahora, está dormido. Lo ven muy tranquilo por lo menos hasta
marzo, porque la entrada de dólares que está entrando vía exportaciones de
energía, minerales y granos triplica la demanda de los ahorristas asustados.
Hace 14 semanas el riesgo país era de 402 puntos y hoy está 246 puntos más
arriba. Esto supone una caída del 12% en el precio contado de los bonos. Ya
hay papeles que tienen una tasa a vencimiento del 15% anual. ¿Es hora de
arriesgarse y comprar? ¿O hay que seguir saliendo?
Los principales especialistas de los bancos de inversión están recalibrando
sus consejos. Ya continuación publicamos la cartera ideal para afrontar este
complejo momento, no solo argentino, sino mundial:
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