Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 23 de agosto de 2026

 

 

 

TASAS MÁS ALTAS PERO AÚN NEGATIVAS, CON BONOS DÉBILES, RIESGO EN ALZA Y ACCIONES HACIA ABAJO

Stress electoral anticipado: el dólar baja en el mundo, pero sube en la Argentina

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

"Argentina, no la entenderías". Esa es una frase típica que se repite a muchos extranjeros que se enteran de muchos comportamientos que se suceden en el país. Y, con eso como base, se conoció que entre los prestadores más grandes de las prepagas hay preocupación porque la inflación está bajando otra vez y si, por milagro, llegara a niveles muy bajos a los centros médicos se les acabaría la excusa para seguir subiendo las cuotas como lo vienen haciendo.

Es más, hubo conversaciones entre líderes de la medicina local porque hay dos centros de salud internacionales -uno sueco y otro norteamericano- que están empezando a estudiar instalarse en el país para ofrecer servicios de primerísima calidad, con tarifas competitivas, que les quitarían pacientes encepados que sufren los costos del sistema de salud privado argentino.

En este momento hay unas 7 millones de personas, el 15% de la población total, que tienen coberturas médicas cuyos precios. Desde que Javier Milei asumió la presidencia, las prepagas acumulan en sus cuotas un aumento del 417%, es decir 124 puntos por encima de la inflación del 293% que se acumula desde diciembre de 2023 hasta ahora.

Y para el caso del servicio médico prepago hay una suerte de oligopolio, porque si un paciente de una prepaga se harta de lo que le está cobrando su servicio, otra prestadora no lo acepta por el mismo precio, aduciendo que entra con una serie de enfermedades preexistentes, por lo que pasarse de un lugar a otro puede hacerse, pero pagando sobreprecios muy importantes.

Pero lo más absurdo de esta situación es que si por gracia divina se instalara en el país una prestadora mundial de categorías AAA, recibiendo pacientes con valores más accesibles, veríamos de qué modo aparecería un alud de movimientos gremiales, acusando al país de “vende patria”, con los trabajadores del sector en las calles, mientras 7 millones de argentinos se convertirían en más libres y más protegidos.

En esto nos hemos convertido. Y cosas como estas no ocurren solo en la salud, con otras paradojas en desarrollo. Mientras periodistas argentinos desesperados (por informar una primicia o por conseguir pauta) se la pasan buscándole el pelo al huevo, exagerando todo de manera llamativa, diciendo que tal cosa "cayó" 0,1%, cuando eso es una baja imperceptible, en el mundo se está cocinando un posible engaño completamente diferente.

En 2017, en una rueda de prensa en Washington, la entonces asesora presidencial de Donald Trump, Kellyanne Conway soltó una frase muy repetida en la historia: "Don't listen to what he says, look at what he does". Por supuesto, esta especie de "no miren lo que digo, sino lo que hago" para defender al primer Trump, no es algo nuevo. Se trata de una argucia utilizada cientos de veces, en todas partes, por políticos astutos.

Esa narrativa -que busca manipular a los que escuchan- fue lanzada, por ejemplo, por el griego Tucídides hijo de Óloro en el 398 A.C., por el romano Marco Tulio Cicerón en el 38 A.C., por el inglés Winston Churchill en 1940, por el norteamericano Dwight D. Eisenhower en 1953. Y viniendo ya para fechas más cercanas -con nombres más conocidos para la sociedad actual- también fue utilizada por ejemplo por Carlos Menem en 1989, por Néstor Kirchner en 2003 y por Benjamín Netanyahu en 2013.

Y una posible hipocresía de este tono se vio esta misma semana, en un movimiento que veremos si se desarrolla con la misma intención. Ese predicado lo acaba de empezar a desarrollar el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien le adelantó al mercado que entre el 9 de setiembre y el 4 de noviembre próximos, o sea en las 8 semanas previas a la elección de medio término norteamericana, realizará una jugada importante e inesperada, que puede afectar seriamente a todos los mercados.

Sin miramientos, Bessent dijo que duplicará la compra de bonos del Tesoro con dólares nuevos, recién emitidos, con tinta fresca, para que el precio contado de esos papeles suba de valor y que, como consecuencia directa, sus tasas a vencimiento bajen. E inmediatamente, operadores de mercado calcularon que la suma que podría lanzar Bessent en esta suerte de "plan platita" preelectoral estará en la zona de los US$ 14000 M.

Esta suma, comparada con la masa de bonos del Tesoro de EE.UU. en circulación, unos US$ 32 B, es absolutamente irrelevante, por lo que analistas especializados señalan que la compra indicada por Bessent será apenas un parche, una recompra táctica de corto plazo, que difícilmente modifique la tendencia de fondo de las tasas, sin que al mismo tiempo aplique un plan fiscal sostenible.

La preocupación de Bessent (de Trump) y de miles de inversores que tienen comprados bonos privados que tienen tasas a vencimiento similares a los actuales rendimientos de la Fed está empezando a colocar a todas las cotizaciones en un tembladeral.

Esto sucede porque hoy las tasas largas de EE.UU. están en máximos de casi 20 años. La tasa a 10 años de los bonos de la Fed está en el 4,7% anual y la tasa a 30 años (que fija el valor de las cuotas hipotecarias norteamericanas) llega al 5,3% anual. Y, si se quiere, lo más sorpresivo de esta semana es que el anuncio que largó Bessent con tres semanas de anticipación no le hizo ni cosquillas al costo del dinero, pero sí afectó al dólar a nivel mundial.

A lo largo de la última semana, debido a todas las voces en contra de Milei, con un stress electoral local muy anticipado, el dólar subió en la Argentina, pero bajó en el mundo. Aquí, si se comparan los precios de este viernes contra el viernes anterior, el dólar mep subió 1,3%, el contado con liqui tuvo un alza del 1%, el dólar oficial avanzó 0,4% y el blue se incrementó 0,3%, todos para arriba.

Pero en el mundo ocurrió algo completamente diferente. En Suiza y en Brasil el dólar tuvo una baja semanal del 1,5%, contra el euro bajó 0,9% y luego declinó 0,8% contra la libra, 0,6% en México, 0,4% en China y 0,2% en Japón. Y el único lugar donde no se movió fue en Chile, donde se mantuvo toda la semana sin cambios.

¿Por qué subió el dólar en el mercado local? Porque la oposición empezó a gritar que si accede al poder reestructurará de nuevo la deuda y porque gran parte de la prensa está publicando una lluvia de malas noticias, haciendo aspavientos hasta de los estornudos de Milei. Y, con eso, mientras el dólar baja en todos lados, a nivel local el bue subió de $ 1545 a $ 1550, el mep fue de $ 1514 a % 1535 y el contado con liqui pasó de $ 1579 a $ 1595.

Con mucha preocupación, para contrarrestar esta presión cambiaria, el equipo económico empezó a gastar fondos (venta de títulos atados al dólar u operaciones de dólar futuro) con un solo objetivo: anclar al dólar a cualquier costo, sin dejar que el dólar mayorista pase de $ 1500, ya que ese valor acumula el 85% de las operaciones cambiarias totales.

Este movimiento de colocarle una estaca al dólar no se inició ahora. El equipo económico ya secó el mercado de pesos con la última licitación de deuda del mes pasado, realizada el 29 julio último. En ese momento había vencimientos por $ 8,5 B y la secretaría de Finanzas colocó deuda por $ 12,2 B, por lo que quitó de circulación $ 3,7 B. Y, como adicional, en ese momento se captaron US$ 309 M con el Bonar 2029 (AO29).

Así, además de eso, a lo largo de las tres primeras semanas de agosto Luis Caputo y Santiago Bausili desplegaron todo un arsenal de herramientas para que el dólar mayoristas quede clavado por debajo de los $ 1500. Y, según parece, lo seguirá haciendo porque el principal objetivo del Gobierno es desinflacionar. Y pareciera que está funcionando ya que EcoGo calcula que el IPC de agosto estará en 1,7% y L&P en 1,8%, por debajo del 2,1% mensual de julio, y en el nivel más bajo de los últimos 12 meses.

En ese contexto, con dólares hacia arriba, para que los inversores no saquen sus pesos de los plazos fijos, los bancos siguen calentando la tasa de los plazos fijos: el viernes por plata chica el premio saltó hasta el 20% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande llegó al 30% anual, los niveles más altos de los últimos 140 días. Y esto, a contramano de lo que sucedió en el segundo trimestre de este año, desde el arranque de julio a esta parte están subiendo los stocks de depósitos tanto en pesos como en dólares.

Con esta foto, a partir de ahora el mercado entra en un tic tac con mucho suspenso. Fundamentalmente habrá que ver si los anuncios de Bessent son una copia de las argucias políticas mil veces utilizadas (es decir, veremos si cumple).

Y, sobre todo, veremos qué surge de la reunión de tres días que se hará desde este jueves en Jackson Hole (Wyoming), donde se reúnen unas 120 personas, máximos directivos de la Reserva Federal de EE.UU. y miembros superiores del Banco Central Europeo, del Banco de Inglaterra, del Banco de Japón, pero también de Argentina, Brasil, México, Chile, Perú, Canadá, Suiza, Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Noruega, Finlandia, Corea del Sur, Tailandia, India, Sudáfrica, Polonia, Chequia, Croacia y Eslovenia.

Por el momento, a pesar del anuncio de Bessent, los bonos norteamericanos siguen muy débiles, con cotizaciones contado declinantes, y sus tasas a vencimiento continúan altas. Y, a pesar de este premio, la debilidad global del dólar hizo que el flujo mundial de capitales no viajara con tanta velocidad desde los mercados emergentes al mercado norteamericano, sino todo lo contrario.

Esto tiene una lógica muy concreto. La deuda de EE.UU. llega a un récord histórica de US$ 40 B, con un déficit fiscal del 6,5% del PBI. Y Bessent quiere licuar lo que EE.UU. debe. Es decir, chamuscar lo que miles de inversores mundiales tienen guardados debajo del colchón o en cajas de seguridad.

Se calcula que de los US$ 2,3 B de papel moneda que la Fed tiene emitida, cerca de US$ 1,2 B están repartidos por todo el mundo, en manos de inversores que tomaron al dólar como refugio. Según datos estadísticos, la mayor acumulación de billetes verdes fuera de EE.UU. están en Rusia, Argentina, China, Ecuador, El Salvador, Panamá, Turquía, El Líbano, Venezuela y Zimbabwe, es decir en las naciones que más estafaron a sus ahorristas con alta inflación o con diferentes defaults.

Frente a la presente debilidad de los bonos norteamericanos, esta semana se dio una tendencia muy rara con los títulos públicos de otros países. En la Argentina, en promedio, los bonos subieron apenas, pero el riesgo país (diferencia en puntos básicos entre lo que paga un bono de la Fed con lo que paga un bono de otra nación) subió 25 unidades en la Argentina en la semana, de 480 a 505 puntos básicos, encabezando la tabla regional.

Hoy, Argentina tiene un riesgo país de 505, mientras que Ecuador está en 431 puntos, México en 200, Brasil en 181, Perú en 111, Chile en 90 y Uruguay en apenas 68, muy cerca de lo que pagan los bonos de la Fed.

Y debe decirse que, en agosto, por el inicio de la campaña electoral y los tiros en el pie que se da el Presidente Milei, tras Adorni, Andis y $LIBRA, la Argentina es lejos la nación con mayor suba de riesgo país. En las últimas tres semanas el riesgo argentino saltó 75 puntos, al tiempo que los riesgos de Brasil y Uruguay subieron en apenas 2 unidades y Ecuador se incrementó en 1 punto. Mientras que Perú bajó 1 punto, Chile 2 y México lo achicó en nada menos que 11 puntos.

En línea con esto, en medio de la tensión geopolítica por las guerras en Irán y Ucrania, más las gruesas distorsiones de la inteligencia artificial (por ganancias muy escasas respecto de los valores que se invierten), los mercados bursátiles estuvieron partidos en dos. Por el buen momento del cobre y el petróleo, la Bolsa de Santiago de Chile acaba de tener una suba semanal del 2,7%, la de San Pablo mejoró 2,5% y la de México avanzó 2,1%.

Pero las demás Bolsas del mundo estuvieron todas para abajo. En Tokio el Nikkei se cayó 3,9% semanal, Wall Street retrocedió 2,1% para el Nasdaq y 0,8% para el Dow. Frankfurt perdió 1,1% y Madrid achicó 1%. Pero entre las más castigadas estuvo la Bolsa de Buenos Aires, con un volumen operado misérrimo, con un índice MerVal que en la semana perdió 1,2% medido en pesos y 1,5% medido en dólares.

Claramente, la situación mundial de los inversores es un "sálvese quien pueda" Por eso están creciendo mucho las cotizaciones refugio, que no tienen emisiones siderales como las monedas. De ahí que en lo que va de agosto las criptomonedas resucitaron, con un Bitcoin que trepa un notable 21,5%, seguido por rebotes enormes para los metales preciosos, ya que la onza de plata sube en agosto 19,4% y el oro aumenta 15,5%.

Y, como los productores guardan los granos en silos bolsas como si fueran cajas de ahorro, la soja de Rosario sube 13,8% en el mes, el girasol santafesino 12,5% y el maíz del principal puerto de Santa Fe avanza 8,3%, todos bien por encima del 4,7% de aumento que tuvo la soja en Chicago. Al tiempo que, como se espera un menor crecimiento económico mundial, y menor demanda de insumos de la industria, el cobre sube en agosto solo 3%, el aluminio 1,7% y el níquel pierde 1,3%.

Así, desde mañana mismo, los inversores de todo el mundo, pero sobre todo de la Argentina estarán pendientes de cómo le irá a Bessent con su estrategia entre setiembre y noviembre. La duda es qué hará finalmente. Y, fundamentalmente, el gran tema es cómo le irá a Trump en la elección de medio término del 3 de noviembre.

Para Argentina particularmente la fortaleza de Bessent y de Trump es fundamental. ¿Necesitará el país otra vez la ayuda del tío Bessent para que el dólar no se vaya a la banquina? En esto, parafraseando otras frases políticas históricas muy conocidas, esperemos que, en 2027, sobre todo antes de la elección presidencial argentina, Bessent no repita aquella frase tremenda de Herminio Iglesias en la campaña electoral de 1983, que permitió que Raúl Alfonsín llegara a la presidencia argentina...

Hace 43 años, cuando volvía la democracia, el entonces candidato a intendente de Avellaneda soltó una frase que lo hundió: "Conmigo o sinmigo, les vamos a ganar", y al mismo tiempo le prendió fuego a un ataúd de cartón decorado con las siglas de la UCR.

En las consultoras de todo el arco de economistas argentinos, desde la izquierda extrema hasta la derecha más rancia, se espera que para 2027 vuelva a haber una potente corrida cambiaria por temor a la vuelta del peronismo. Eso está castigando mucho al mercado local desde hace dos meses. ¿Qué pasará en 2027? ¿Repetirá Bessent aquel lapidario "conmigo o sinmigo"? ¿Estará Bessent en su cargo cuando Milei más lo necesite?

El tema es muy delicado. Incluso el sólido analista económico Salvador Di Stéfano, conocido con el apodo "gurú del blue", que hasta ahora siempre recomendó no comprar dólares porque eso era "un gran error", hoy giró sobre sus talones. Como el dólar vale hoy exactamente igual que hace 10 meses (tanto el oficial como el blue) con una inflación acumulada del 28%, Di Stéfano aconseja hoy "comprar dólares de inmediato para resguardar los ahorros antes de un eventual cambio de ciclo".

¿Es ese el mejor consejo para manejar el portafolios de inversión? Los principales bancos especializados en asesorar el movimiento de capitales están ofreciendo recomendaciones muy precisas, que desarrollamos a continuación:
 

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