Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 2 de agosto de 2026

 

 

 

LA INCERTIDUMBRE GEOPOLÍTICA MANDA, LA INVERSIÓN EN IA NO TIENE LÓGICA Y LA ECONOMÍA REAL MANTIENE BOLSILLOS FLACOS

Inversiones: hay que prepararse para un agosto con casto de combate

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Julio no fue un mes feliz. Como si estuviéramos sumergidos en una nueva "Gran Depresión", los conflictos en Medio Oriente, las inversiones descomunales con bajas ganancias en la inteligencia artificial y sobre todo la caída del consumo a nivel local dejaron un saldo amargo para el resultado financiero sobre todo de la Argentina.

El factor preponderante a nivel local es el bolsillo flaco en casi toda la gente, que ahora encima debe sufrir más aumentos de inercia en muchos precios con la llegada de agosto, como incrementos en el costo de los servicios públicos, las expensas, los alquileres y la complicación de muchísimas familias que siguen entrando en mora, con cuotas impagas, y situaciones sin salida.

Este semáforo con luces amarillas intermitentes se ve en muchos sectores. Por ejemplo, en el AMBA la gente comprar la mitad de lo que compraba hace un año en los kioscos, por lo que cada día se ve como 50 persianas se cierran, sobre todo en los barrios, dejando un tendal de números desconcertantes y un panorama bien picado.

Sin dudas, el motor que marcó la fisura de todos los precios mundiales a lo largo de todo el mes fue la renovada suba del petróleo. Por las complicaciones en los estrechos de Ormuz en el Golfo Pérsico y en el estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo, el precio del crudo anotó un salto salvaje del 21% en todo julio, que arrastró entre otras cosas al gas y a los fertilizantes, encendiendo la alarma de la inflación global.

Detrás de la suba mensual del 21% en el petróleo, los alimentos sintieron el impacto a nivel planetario. Los granos, por ejemplo, acompañaron la suba del barril. En la Bolsa de Rosario, por ejemplo, el trigo tuvo un incremento mensual del 10%, la soja trepó 9,5% y el maíz 8,3%. Y eso no fue únicamente local, ya que en Chicago la soja sumó un aumento del 4,9%.

Y detrás de la suba en los alimentos, los metales básicos también acompañaron los incrementos del mes, con el níquel ganando 5,3% mensual en julio a nivel internacional, seguido por subas del 3,1% para el aluminio y del 3% para el cobre.

Y, paradójicamente, regulaciones de por medio, y con los estancamientos de los últimos tiempos, determinaron que los refugios más importantes mostraran caras opuestas: el Bitcoin, por ejemplo, voló en julio con un incremento del 7,8%, mientas que el oro apenas avanzó 0,4% y la onza de plata directamente cayó 3%.

Para sumar más drama a todo esto, Kevin Warsh tomó las riendas de la Fed advirtiendo que las tasas en EE.UU. podrían subir aún más, pese a un déficit fiscal norteamericano gigante del 6% del PBI y a un crecimiento económico que se aletarga.

Con esto, generando un preocupante peso para la ya enorme deuda norteamericana, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense tocaron el viernes los máximos de un año y medio, pagando tasas del 4,1% a un año hasta un tentador 5,3% anual a 30 años.

Esta tasa del 5,3% a 30 años es la mayor de 20 años, y es un indicador decisivo ya que fija el valor de las cuotas de los créditos hipotecarios, con el 60% de las familias estadounidenses atadas a esas mochilas. Y esto ocurre cuando faltan apenas 93 días para la elección de medio término en EE.UU., donde Donald Trump seguramente perderá el control de la Cámara de Representantes, con riesgo incluso de perder en el Senado, lo cual podría derivar en un "impeachment", o juicio político, para intentar destituirlo.

Así, asustados por este escenario, los inversores globales le soltaron la mano al dólar, que se devaluó frente a casi todas las monedas principales, anotando una caída semanal de por ejemplo el 1,2% contra la libra, el 1,3% contra el franco suizo, el 1,4% contra el euro y nada menos que el 2,9% contra el yen.

Y a nivel cambiario local, la receta de Luis Caputo de absorber pesos vía licitaciones logró ponerle un freno al billete verde, dejando una semana en la que el contado con liquidación bajó 2,7%, con el dólar mep 1,6% abajo. Mientras que la gente que vive en negro y no accede a los bancos hizo que el dólar blue fuera el único dólar mundial que subió en la semana, con un incremento del 1%, al pasar de 1545 a 1560 pesos, en zona de récord nominal histórico de todos los tiempos.

A pesar de esto, la niebla económica sigue espesa: la inflación de julio rondaría el 2% según consultoras, mientras la UTDT proyecta una inflación anual de más del 35%. Y aquí aparece otra paradoja, ya que los plazos fijos pagan tasas de interés claramente negativas, de entre 16% y 25,4% anual según el banco y el monto, pero igualmente el stock total de depósitos tanto en pesos como en dólares sigue creciendo.

Así, con una economía real estancada, y una recaudación impositiva que no levanta, los inversores ya no se siguen montando en la compra de títulos públicos. Por eso, en el balance semanal los bonos argentinos bajaron 0,2%, con un riesgo país que en la semana igual bajó 7 unidades, de 437 a 430 puntos.

Y atención que a nivel regional el riesgo país subió en todas partes. Ecuador mostró en ese indicador un aumento de 15 puntos, en México trepó en 9 unidades, con subas de 8 puntos en Uruguay y en Chile.

En la Argentina, a lo largo de todo el mes, el riesgo país subió 6 unidades, por lo que ahora Argentina y Ecuador tienen un riesgo de 430 puntos básicos, México de 211 unidades, Brasil de 179, Perú 112, Chile 92 y Uruguay 66.

En papeles privados, Wall Street pudo asomar la cabeza esta semana impulsado por buenos balances de la mayor parte de las empresas, permitiendo que el índice tecnológico Nasdaq pudiera subir 1,6%, al tiempo que el Dow Jones Industrial tuvo una suba semanal de 1%.

En realidad, varias Bolsas resistieron: en el balance semanal la Bolsa de San Pablo subió 2,2%, Frankfurt 2,1%, México mejoró 0,8% e incluso Santiago de Chile tuvo un alza del 0,6%.

Pero a nivel bursátil local no pasó lo mismo. El índice Merval subió apenas 0,1% en pesos y bajó 0,8% en dólares, golpeado por balances tristes, como el de Edesur que ganó en el 2°T de este año mucho menos que en igual lapso de 2025, al igual que los otros pocos estados contables presentados a tiempo.

Y lo peor del caso es que en el mundillo bursátil hay una máxima que ya quedó pegada en la piel de los operadores: "hay que tener mucho cuidado con los meses de agosto, porque en general las Bolsas bajan". Esto es así de alguna manera fomentado por el faro de Wall Street, ya que en EE.UU. agosto es el mes de las vacaciones de verano, donde los inversores venden acciones para pagar los gastos del descanso.

De este modo, con un contexto de alta volatilidad global, por presiones inflacionarias y por dudas sobre el ritmo que tendrán las tasas de la Fed, los consensos de los principales bancos de inversión aconsejan estructurar las carteras de inversión en el que se busque un riesgo lo más controlado posible.

Esencialmente, el consejo es reducir la extensión de los plazos de colocación, colocándose en papeles de renta fija de alta calificación crediticia, en títulos de 1 a 3 años de vencimiento, para mitigar la sensibilidad a la posible suba de tasas largas en EE.UU.

Con esto, se recomienda buscar rendimiento mediante bonos corporativos Investment Grade de EE.UU. para perfiles conservadores, y bonos corporativos de alto rendimiento (High Yield) de corta maduración o deuda soberana/corporativa de América Latina para perfiles más arriesgados que busquen capturar un poco más de tasa.

En papeles privados, mientras tanto, se busca evitar la concentración del capital únicamente en las grandes tecnológicas, que en este momento están golpeadas por los abultados desembolsos en Inteligencia Artificial, tratando de balancear la colocación hacia acciones de valor, tradicionales.

¿Dónde colocarse frente a estos niveles impredecibles de riesgo? En general se recomienda hacer una diversificación geográfica, incrementando la exposición fuera de EE.UU., priorizando mercados desarrollados (Europa), pero al mismo tiempo seleccionando plazas emergentes estratégicas con balances corporativos sólidos.

Considerando que últimamente tuvieron subas de consideración y que, en consecuencia, no están baratas, aún se sugiere mantener posiciones en los sectores energético y agrícola, tratando de capturar la inercia del ciclo geopolítico y la menor oferta.

Y, de fondo, como el riesgo y lo impredecible es lo que manda, también se aconseja mantener posiciones tácticas en oro y criptomonedas, considerando que sus fundamentos de largo plazo permanecen intactos, sobre todo frente a las tensiones geopolíticas desconocidas y a una volatilidad de divisas que asusta.

¿Cuál es entonces la cartera de inversión sugerida por los principales bancos de inversión? La composición más elegida es la siguiente, con los papeles que se detallan a continuación:
 

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