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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 19 de abril de 2026
LAS GARANTÍAS CONSEGUIDAS POR CAPUTO DEJÓ A LOS BANCOS BUITRES CON ESPUMA EN EL PICO, MIENTRAS LA CONSTRUCCIÓN RESUCITA SIN OBRA PÚBLICA
Ormuz aún aprieta, el petróleo sube, el bitcoin baja y Argentina tiene menos riesgo corto que Brasil
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
En la guerra,
dicen, la primera de las víctimas es la verdad. Por lo que en un mundo en el
que las cosas cambian minuto a minuto, es difícil discernir qué es cierto o
qué es falso. Muchos aseguran que una de las posibles formas de acercarse a
lo verdadero es lo que votan millones de inversores en los días en los que
hay mercados, con fluidez en los precios, pero en los fines de semana (sin
negocios) ese termómetro desaparece.
Hasta el cierre del viernes se afirmaba que Irán, presionado por un EE.UU.
que bloqueaba todos sus puertos, había decidido abrir el estrecho de Ormuz,
por donde pasa el 30% del gas natural comprimido mundial y el 20% del
petróleo. Eso determinó que el barril de crudo cayera desde los US$ 120 de
lo peor de la guerra hasta US$ 85. Pero como, a pesar de la apertura, Trump
decidió seguir bloqueando los puertos iraníes, el régimen de Teherán decidió
bombardear a dos petroleros, por lo que Ormuz quedó otra vez cerrado.
De ese modo, este embudo energético mundial clave acaba de poner otra vez en
ebullición las cotizaciones, pero no sabremos concretamente hasta la
apertura de negocios de este lunes hasta qué nivel cierto llega esta nueva
alteración. De momento, en lo que pueden considerarse valores en el aire, se
está afirmando que el precio del barril ya ha rebotado US$ 5: de US$ 85 a
US$ 90 la versión WTI y de US$ 91 a US$ 96 la variante Brent.
¿Dónde pueden agarrar los inversores alguna señal sobre cuál es el impacto
de esta contramarcha en la guerra? El único panel que sigue abierto 24x7,
permanentemente, es el valor de las criptomonedas. Y ahí se ve una clara
reacción. El Bitcoin, que había caído hasta un mínimo de apenas US$ 62000 en
la apertura de marzo, ni bien empezaba la guerra de Medio Oriente, llegó
hasta US$ 77.162 el viernes, con analistas asegurando que pedía cancha para
ir a testear los US$ 100.000, pero Irán bombardeó a dos petroleros, todo se
trabó de nuevo, y en este momento el BTC retrocedió hasta US$ 75.000, con
una baja cercana al 3%, lo cual anticiparía que desde mañana los mercados
globales pueden volver a operar con estados alterados, veremos.
Por supuesto, en medio de momentos como estos, en los que la ley del más
fuerte parece ser otra vez la nueva modalidad, aparecen todo tipo de
especulaciones a favor o en contra de lo que se dice en cada lado. Uno de
los rumores que viene ganando fuerza plantea que con todas estas movidas que
viene haciendo (Venezuela, Groenlandia y ahora el Golfo Pérsico) busca
justamente llevar al precio de las energías (petróleo y gas) a un nivel
alto, ya que EE.UU. es el principal exportador de esos valores claves para
la actividad humana.
Y lo que se dice en medio de este planteo es que Trump, además del petróleo
y el gas que sale de sus propias entrañas, se acaba de hacer del petróleo
venezolano, dominando a Caracas por completo, con otra de las noticias de
este fin de semana indicando que Delcy Rodríguez (la reemplazante del preso
Maduro) acaba de echar al titular del Banco Central de Venezuela y de
colocar un nuevo ministro de Minería, que empiezan a funcionar bajo la
varita de la Casa Blanca.
¿Cuál sería el foco de toda esta estrategia de Trump? Así como pasa con las
cuentas públicas de varias naciones centrales (como Francia, Japón y Gran
Bretaña), EE.UU. tiene en este momento un grueso déficit fiscal del 6% del
PBI y una deuda pública monumental. Hasta febrero, el barril de petróleo
cotizaba en la zona de los US$ 55, con un posible horizonte de US$ 50. Con
esta guerra, tomando Venezuela y bloqueando el Golfo Pérsico, Trump llevó al
barril hasta los US$ 90, complicándole la vida sobre todo a los países que
no tienen producción energética propia, entre los que se destacan Europa,
Japón, China y Corea del Sur.
¿Qué tienen en sus bancos centrales estos países sin energía? Una parte de
sus reservas se fue pasando al oro, desprendiéndose de bonos de la Reserva
Federal norteamericana. De ahí que los precios contado de los FedBons
cayeron tanto que la tasa a 10 años norteamericana pasó del 3,9% anual antes
del inicio de la guerra hasta 4,5% anual a fines de marzo. La estrategia de
Trump es copar Venezuela, bloquear el Golfo Pérsico, y que todas las
regiones sin energía, a la vez acreedoras de gran parte de la deuda
norteamericana, se vean obligadas a comprarle energía a EE.UU. y que a
cambio paguen directamente con bonos de la Fed, licuando rápidamente la
deuda enorme de Estados Unidos, entregando en unos pocos meses barriles
norteamericanos y venezolanos.
De ahí que, a pesar de la Guerra de Medio Oriente, dos de los tres
principales índices bursátiles de Wall Street (el S&P 500 y el Nasdaq) hayan
llegado a récords históricos. De hecho, en esta última semana el Nasdaq
trepó nada menos que 6,8% y el S&P acaba de brincar más del 10%. Al tiempo
que otros países exportadores de petróleo que habían tenido un gran marzo
porque el petróleo volaba, esta semana (con el crudo retrocediendo fuerte)
tuvieron sus índices bursátiles a la baja: México perdió 0,2% mientras Wall
Street volaba, San Pablo achicó 0,8% y la Bolsa de Buenos Aires, que tiene
el grueso de sus cotizantes vinculadas al petróleo y el gas, acaba de tener
una caída semanal del 3,7% medida en pesos y del 5,1% medida en dólares.
¿Qué pasará esta semana con este rebote del barril? Es posible que recuperen
precios, veremos.
En medio de todo esto, otro de los países que bailan en el ballet de Trump
es, como bien se sabe, Argentina. ¿Qué acaba de conseguir el ministro Luis
Caputo en los últimos días, ayudado por la presión de la Casa Blanca? Que
los principales organismos multilaterales de crédito le entreguen a Milei
algo que el tío Scott Bessent (secretario del Tesoro de EE.UU.) no pudo
hacer, porque para eso requiere permiso mayoritario del Capitolio: Caputo
obtuvo del Banco Mundial, el BID y la CAF garantías para que Argentina emita
deuda por unos US$ 4000 M con la misma tasa que paga la Fed, es decir 5%
anual, y no 9%, como tuvo que pagar Ecuador en enero, una tasa impagable,
que el ex secretario Alejandro Lew le llevó como propuesta a Milei, por la
que Lew (un bróker del equipo de Caputo que había trabajado para los bancos
buitres que nos exprimen desde hace décadas).
Resultado: Lew fue removido del cargo, entró Federico Furiase (desde el
directorio del BCRA a la secretaría de Finanzas). Y ahora, en vez de emitir
bonos al 9%, Argentina tendrá la posibilidad de emitir bonos respaldados por
los multilaterales, con una tasa del 5%, dejando a los bancos buitres con
espuma en los picos, porque se pierden una ganancia multimillonaria. Todo
ese movimiento permitió que los bonos argentinos tuvieran una suba
considerable, y que el riesgo país haya caído en tres semanas de 637 a 517
puntos, con una disminución de 120 puntos.
Así, mientras la base 0 (que es EE.UU.) de la medición del índice de riesgo
país (el EMBI que elabora JP Morgan) está logrando algo impensado. Es tan
grande la deuda y el déficit norteamericanos que EE.UU. está a punto de
tener más riesgo país que el Uruguay del socialista Yamandú Orsi. De hecho,
Uruguay tiene un riesgo país de 63 puntos. Si Trump no logra licuar la deuda
y bajar el déficit norteamericanos, es posible que después de la elección
norteamericana de medio término (del 3 de noviembre) países latinoamericanos
como Uruguay o Chile tengan riesgo país negativo, como sucedió hasta antes
de esta crisis energética con naciones como Suiza, Japón, Holanda e incluso
Francia.
De hecho, a principios de 2021 países como Alemania, Japón, Singapur o Suiza
tuvieran T10 en terreno negativo, mientras que, al cierre de este viernes,
Alemania tiene una tasa a 10 años del 3% anual, Japón del 2,4%, Holanda del
3,1%, Singapur del 2% y el que se mantiene todavía bajo es Suiza, que pasó
de -1,9% a 0,3% positivo.
Estas garantías conseguidas por Caputo acerca la posibilidad de que
Argentina coloque deuda pronto posiblemente con una tasa del 5%. De hecho,
el miércoles y jueves pasado, en la licitación de deuda interna, Caputo
consiguió colocar dos bonos en dólares, los Bonares 2027 (AO27) y 2028
(AO28) por casi US$ 500 M. Y lo particular del caso es que, con Milei a
cargo, el AO27 pagó a 1 año de plazo una tasa del 5,1% anual, mientras que
la tasa a 1 año de EE.UU. está en el 3,6%, lo cual significa que el riesgo
con Milei es de apenas 150 puntos (cuando México tiene hoy un riesgo de 207,
Brasil del 185, Perú de 126, Chile de 86 y Uruguay de 63)
El gran tema es que, con el AO28, que vence el 31 de octubre del 2028, es
decir un año después de la próxima elección presidencial, ya no pagó riesgo
Milei de 150 puntos. La tasa del AO28 fue del 8,51%, y como la tasa a 2 años
de EE.UU. está en 3,7%, el riesgo argentino, sin Milei garantizado en el
Poder Ejecutivo, estuvo esta semana en 481 puntos básicos, es decir incluso
menos que el EMBI argentino de 517 puntos del viernes.
¿Qué está pasando a mismo tiempo con la realidad interna de la Argentina? La
economía real permanece estancada desde hace al menos 10 meses, con
inflación orientada a la suba, aunque las consultoras están adelantando que
abril no dará tanto como marzo (de 3,4% del IPC del mes pasado se pasaría a
2,5%). Pero ahora la estrategia del equipo económico acaba de cambiar:
bajaron encajes bancarios, liberaron efectivos mínimos y los bancos privados
más grandes del sistema están pagando por sus plazos fijos 16,5 y 18,25%
anual, cuando la inflación pasada duplica eso, está en el 32,6% anual en los
últimos 12 meses.
Al mismo tiempo, se motoriza el crédito. Se bajan los scoring (requisitos
para acceder) del crédito hipotecario. Y los escribanos de la Provincia de
Buenos Aires acaban de dar un dato impactante: en marzo se firmaron en el
territorio de Kicillof (que está de gira presidencia, abrazándose con Lula y
con Serrat) nada menos que 11116 escrituras, 45,2% más que en febrero y 7,7%
más que en marzo 25.
¿Qué está pasando? En los barrios más caros, donde el m2 usado vale más de
US$ 6000, se están empezando a construir una ola de torres nuevas porque
construir desde el pozo cuesta US$ 4500, y en las zonas acomodadas ese
negocio da ganancia. De ahí que, inesperadamente, en marzo la venta de
insumos para la construcción (elaborada por el índice Construya) subió 1,3%
contra febrero y un impactante 11,1% anual contra marzo de 2025, lo cual
indica que sin obra pública la construcción empieza a tener brotes verdes.
Es decir, estamos en un momento de dólar muerto porque se está por liquidar
una cosecha gruesa que viene con las alforjas repletas. Se acaba de
conseguir financiamiento para pagar el 9 de Julio próximo los cupones y la
amortización de Bonares y Globales sin tocar las reservas del BCRA. Con
inflación alta, los plazos fijos están quemando los pesos en el banco, por
lo que hay muchos fondos de inversión que están desensillando del carry
trade.
¿Cuál es el obligado cambio que deben tener las carteras de inversión bajo
esta coyuntura? Los principales analistas plantean recomendaciones muy
precisas, que brindamos a continuación:
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