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Luis Varela

SABER INVERTIR
Edición en línea del jueves 6 de agosto de 2026
Autos: la venta y la fabricación local se hunden, pero las exportaciones resisten
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Con
una dura caída en las ventas y un derrumbe en la fabricación local, la plaza
automotriz argentina solo muestra dos facetas de cierta resistencia: la
exportación, que está subiendo por la escalera, y la venta de autos
electrificados (eléctricos puros o híbridos) que sube por el ascensor.
El derrumbe es preocupante porque la venta no tracciona en absoluto, eso
desalienta a las fábricas locales a activar su producción. La población local,
esencialmente la clase media que antes se compraba un autito nuevo, está con los
bolsillos vacíos, tanto que entre los cinco modelos más vendidos hay tres
pick-ups, que son esencialmente para compradores del campo o de clases
acomodadas.
La exportación está actuando con buenos números porque las multinacionales
automotrices le están asignando a la Argentina un nicho especial para producir
pick-ups, con buena colocación local e interesante participación en las ventas
de la región.
El sector enfrenta un duro desafío, ya que los autos electrificados siguen
avanzando, ya ocupan algo más del 5% de las ventas totales. Comienzan a aparecer
en distintos lugares del país estaciones de servicio con servicio de carga para
este tipo de unidad. Pero la distribución por marca en este renglón es casi
monopólica, ya que una marca china tiene más del 70% de las ventas de este
sector.
Hay terminales que están invirtiendo para reconvertirse y otras que están con un
signo de interrogación sobre miles de trabajadores que enfrentan autos
importados con precios mucho más baratos. Lo que más demuestra este problema es
que la distribución en la red de los autos denominados nacionales (con 65% de
piezas importadas) es la más baja de este siglo.
Durante la administración de los Fernández y Sergio Massa se aplicó el "compre
argentino", con un subsidio muy importante a las multinacionales instaladas en
el país, que terminaban vendiendo en la pecera local autos caros y retrasados
tecnológicamente.
La política de "compre argentino" que aplicó el último peronismo estaba
orientada a sostener el empleo de unos 90.000 trabajadores directos y un total
de 650.000 trabajadores indirectos. Esto significa, imaginando que cada
trabajador automotriz es el jefe de una familia tipo, el compre argentino era
carísimo, para sostener el trabajo de familias por 2,6 millones de habitantes,
el 5,5% de la población, en detrimento del 94,5% de los argentinos que recibían
autos caros y de menor calidad.
Según los números entregados por la Asociación de Fabricantes (ADEFA) y la
Asociación de Concesionarios (ACARA), la actual radiografía del sector ofrece el
siguiente panorama:
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