Luis Varela                                                                                                                    

SABER INVERTIR
 

Edición en línea del Miércoles 11 de marzo de 2020

 

 

RECOMENDACIONES PARA UN PRESIDENTE EN EMERGENCIA

Alberto debe buscar un Pizzuti, sino va a necesitar un Mansilla

 

Escribe LUIS VARELA

luisalbertovarela@hotmail.com

 

En esta particular nota que me viene dando vueltas en la panza desde hace varios días va a parecer que estaré hablando de fútbol. Pero nada que ver, usaré al fútbol para dar un cuidadoso detalle acerca de lo que entiendo que le pasa hoy al Presidente Alberto Fernández.

Ahora que peino canas, para enfocarme en ese tema y no ir directo a la política, empezaré diciendo que ayer se cumplieron cuatro años de la muerte de uno de los argentinos que más admiración me provocó en mi vida: el inmortal Roberto Perfumo. El Mariscal, como se lo llamaba, fue un ser humano cuidadoso, respetuoso, elegante, un futbolista prolijo, casi cirujano para robarle el balón a los adversarios.

Hace cuatro años, Perfumo cenó en un restaurante de Puerto Madero con unos amigos. Estaba todo bien. Charló de futbol, de tango, de boxeo. De repente, se fue al baño en el piso superior. Al volver a la mesa, bajando una escalera, sufrio un vahído, cayó, tuvo un aneurisma, y a las pocas horas murió en el sanatorio Los Arcos. Tenía apenas 73 años.

Perfumo no nació de un huevo: tuvo varios maestros, entre los que se destacó el que fue su director técnico, Juan José Pizzuti, que lo llevó a la cumbre mundial absoluta, en 1967, cuando ganó la copa Intercontinental un equipo surgido de un barrio pobre y populoso del gran Buenos Aires, como es Avellaneda. Le ganó a todos, con arte, con elegancia. Dejó al mundo con la boca abierta.

Juan José Pizzuti fue un gran jugador y un todavía mejor director técnico del futbol argentino. Actuó como delantero a lo largo de nada menos que 16 años, entre 1947 y 1963. Debutó en Banfield. Pero sus actuaciones más destacadas fueron en Racing, en River y en Boca. Y su momento de gran luz, que lo dejó en el bronce, fueron los campeonatos que gano con Racing en 1966, la Copa Libertadores en 1967 y la Copa Intercontinental también en 1967.

Perfumo fue bastión en ese equipo, y Pizzuti fue tan admirado que todavía queda se puede escuchar en los ecos de Avellaneda ese cántico que decía "y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José". Pizzti logró todo lo que logró, por ser buen administrador, y por tener buenos colaboradores. Pizzuti tenía reflejos y estrategia. Y uno de sus colaboradores clave fue Perfurmo. Tan buenos fueron, que los holandeses los copiaron en simulcop y se quedaron con todo aplicando lo que luego llamaron el "futbol total", que aprendió Holanda de Pizzuti.

Pizzuti fue adquiriendo experiencia en los 16 años que fue jugador. Aprendió de otros. Y entendió que para ganar, había que reaccionar bien, rápido y con precisión. Y para eso utilizó la estrategia de los carteles. En aquellos tiempos, a los costados del verde cesped, estaban plantados carteles de lata con las publicidades del momento: Pastillas Renomé, Caramelos Stani, Redondelitos Media hora, etc. ect.

En el entrenamiento, Pizzuti le decía a sus jugadores: "Vos agarrás la pelota y sin mirar, se la tirás al cartel de Renomé". Y la respuesta de los jugadores era: "Pero José, si la tiro y no hay nadie". "Vos tranquilo, de eso me ocupo yo".

Pizzuti instruía a los punteros o wines como se decía en ese momento, para que estuvieran parados ahí espernado. La pelota les llegaba al toque, salían como raje, llegaban al arco, gol, y a cobrar.

Los que tienen buena memoria podrán recordar los toques de memoria entre Bochini y Bertoni, o ese pase magistral que le dio Diego Maradona a Claudio Paul Caniggia sin mirar. Sólo escuchó "Diego", con el lóbulo izquierdo y se la lanzó al Pájaro, para que volara al gol, y a cobrar. Y tan genial era Bochini, que un día no le dio juego a Bertoni, y le preguntaron, ¿por qué?, "en la práctica le dolía la rodilla, quiso jugar porque es un tigre, pero no había que exigirlo". Por algo, el día de su inauguración en el Palco, ¿a quién invitó Riquelme? Al Bocha.

Y ahora, antes de cerrar con el foco de esta nota, que es la política. Antes de referirme al Presidente Alberto Fernández. Quiero recordar otra anécdota, pero no del fútbol. Sino del automovilismo. Primero quiero referirme a Eusebio Mansilla, un corredor de turismo carretera, que ganó muchas carreras y se mató en la "Vuelta de Santa Fe", en una curva de la Ruta Nacional 11, su Chevrolet se salió de camino, impactó de lleno contra un poste de hormigón y ahí llegó su final (tenía 39 años).

Pero el caso es que Mansilla no era un gran campeón, pero tenía un título que lo elevaba al cielo, con Lucy y los Diamantes: lo llamaban "El caballero del camino". El apodo le surgió cuando en una competencia durísima de Turismo carretera, otro grande Oscar Gálvez tuvo un accidente grave. Mansilla, que venía detrás, cerca de la punta, paró, se bajó, lo sacó a Gálvez del auto, y lo salvó. Perdió muchas posiciones, no ganó la carrera, pero su alma empezó a subir ese día.

Un tiempo después, en otra competencia, pasó algo parecido. Y gracias al extraordinario periodista Julio Chiappetta y a otro enorme Cacho Lemos (ex redactor de La Razón y actualmente en revista Intrusos y programa radial de tangos), escritor de apostillas en el diario Popular pude encontrar las precisiones. Les mando los audios a los que manden un email a saberinvertir@gmail.com. Resulta que Fangio corrió la Buenos Aires - Caracas, la doble Caracas se llamaba, porque era ida y vuelta, una carrera imposible que se corría en la década del 40. Para correra y ganar, Fangio que era un genio eligió a un Perfumo y a un Pizzuti, que le marcaba los carteles. El copiloto de Fangio en esa carrera era un juninense llamado Daniel Urrutia, un mecánico que tenía los carteles de Renomé en la cabeza. Era tan preciso, que recorrieron el camino con Fangio todo el trayecto unas semanas antes, hicieron un mapa de ruta, para ir muy rapido incluso de noche, en lugares donde no se veía nada. Iban conectados, y el mensaje que salía de la boca de Urrutia era "en 300 metros curva a la derecha", "en 500 metros curva a la izquierda", y Fangio hacía Automovilismo total. Se cree que uno de los mensajes o Urrutia dijo mal o Fangio escuchó diferente, el caso es que la curva fue para el otro lado. El auto de Fangio se fue del camino. Urrutia murió, tenía 35 años. Fangio en ese momento tenía 37. Pero vivió hasta los 84. Quién fue el que sacó a Fangio del pozo donde había caído su auto: Eusebio Mansilla, el caballero del camino.

Y ahora si, voy a la política. Alberto Fernández fue director técnico de Néstor Kirchner en su Gobierno de 2003 a 2007. Siguió siendo jefe de Gabinete de Cristina Fernández durante los primeros ocho meses del la Presidencia de CFK, pero cuando le dijo dónde estaba el cartel de Renomé, y hacia dónde venía la curva, no le gustó, lo dejó de lado y Cristina nombró sucesor como jefe de gabinete a un tal Sergio Massa.

La situación actual de la Argentina es muy difícil. Hay extrema gravedad porque el mundo sufre un colapso por el corona virus y por el petróleo. Seguramente va a haber una recesión mundial, con freno en la actividad y en las industrias. Pero tenemos una gran oportunidad, porque el hambre no tiene recesión, y los alimentos se necesitan como el aire. Es evidente que Alberto no tiene un Prefumo, tiene varrios Urrutia cerca, y es altamente probable que cuando lleguen las horas difíciles no le aparezca ningún Mansilla para salvarlo.

 _________________________________________________________________________________________________

 

PIDA EN SU EMAIL LOS TÍTULOS RESTANTES DEL DÍA

Y SOLICITE LOS INFORMES ESPECIALES

QUE NO SE PUBLICAN EN LA WEB

 
copyright 2004 S.I. - Todos los derechos Reservados 
Si desea realizar alguna modificación o baja de su suscripción 
clickee aquí.

________________________________