Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Jueves 27 de noviembre de 2014

 

 

FUERTE REBOTE PARA BOLSAS Y COMMODITIES

 

Ovejas: se achican en el mundo y se extinguen en la Argentina

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Al compás de las modas, las rentabilidades y la evolución tecnológica, el mundo va presenciando una notable transformación en la producción y el consumo de carnes: la vaca, el cerdo y las aves han postergado por completo al ganado ovino. Las ovejas se achican en el mundo y casi se extinguen en la Argentina.

DONDE ESTÁN LAS OVEJAS

Año

Rebaño Mundial

Argentina

1886

1950 millones

108,0 millones

1990

1210 millones

28,6 millones

Hoy

1040 millones

14,7 millones

 A fines del siglo XIX, con una altísima demanda mundial de lana, los rebaños ovinos alcanzaron su cumbre en la historia. Según datos de la FAO, en 1886 el planeta tierra tenía 1.950 millones de ovejas, de las cuales 108 millones pastaban en la poderosa argentina presidida por Julio Argentino Roca. En ese momento el país tenía el 5,5% de la existencia ovina mundial.

CONSUMO ANUAL DE CARNE PER CAPITA

País

kilos por persona

Ovino

Cerdo

Ave

Vacuno

EE.UU

119,4

0,40%

25,00%

41,00%

33%

Australia

110,3

10,40%

20,00%

35,00%

35%

Nueva Zelanda

103,0

22,50%

21,00%

30,00%

27%

Argentina

96,9

1,20%

8,00%

34,00%

56%

España

93,5

3,00%

52,00%

29,00%

15%

Irlanda

85,9

4,90%

39,00%

30,00%

26%

Brasil

85,3

0,70%

14,00%

41,00%

44%

Reino Unido

83,4

6,20%

31,00%

39,00%

24%

Francia

82,1

4,00%

38,00%

27,00%

31%

Islandia

76,0

26,20%

27,00%

31,00%

15%

Grecia

72,6

18,00%

38,00%

19,00%

25%

Uruguay

54,5

4,40%

29,00%

35,00%

32%

Pero la aparición de las fibras sustitutas de la lana y la productividad de carnes competidoras, como las de la vaca o el cerdo, o incluso las de las aves, o los peces, hicieron que el número de ovejas se desplomara. En 1990, cien años después de la cumbre, el rebaño mundial se achicaba a 1.210 millones de cabezas, de las cuales 28,6 millones estaban en la Argentina. Cuando Menem reemplazaba a Alfonsín el país tenía el 2,4% del rebaño mundial, menos de la mitad de lo que había en el esplendor.

DISTRIBUCION DE OVINOS EN LA ARGENTINA

REGIÓN

REBAÑO

RAZAS

PATAGONIA

67%

Corriedale - Merino

PAMPEANA

11%

Lincoln - Romney Marsh

MESOPOTAMIA

10%

Corriedale - R Marsh

NOA

5%

Criollas y cruza

RESTO

7%

Criollas - Corriedale

Y en este momento, con el negocio ovejero achicándose en todas partes, el mundo cuenta con un rebaño total integrado por 1.040 millones de cabezas, de las cuales apenas 14,7 millones están en la Argentina, apenas el 1,4% de las ovejas que hay en todo el planeta. O sea, en los últimos 128 años, el rebaño global se achicó 46,7% en el mundo y se redujo 86,4% en la Argentina.

CAIDA EN CANTIDAD DE OVEJAS

Período 1990-2012

Polonia

-93,80%

Bulgaria

-82,80%

Tailandia

-73,50%

Guyana Francesa

-73,30%

Bhután

-70,90%

Sri Lanka

-69,60%

Uruguay

-69,50%

Martinica

-67,20%

Rep. Pop. Corea

-66,80%

Japón

-60,90%

Australia

-60,00%

Reunión

-56,50%

Guadalupe

-52,90%

Botswana

-51,80%

Estados Unidos

-50,50%

Turquía

-50,10%

San Cristobal

-50,00%

Alemania

-49,50%

Santa Helana

-47,10%

Argentina

-44,70%

Nueva Zelanda

-43,70%

Hungría

-40,90%

Rumania

-40,80%

Malasia

-37,70%

Zimbabwe

-37,40%

Santa Lucía

-36,30%

Nueva Caledonia

-34,30%

Países Bajos

-33,60%

Cuba

-29,50%

Reino Unido

-29,10%

Francia

-28,80%

¿Por qué se está dando semejante derrumbe? Intentando encontrar una buena explicación sobre las causas del achicamiento, intentamos comunicarnos con Marcelo E., un gran especialista en ovejas que supo ganar prestigio con una explotación radicada esencialmente en la zona de Tandil.

La razón de mantener el apellido de Marcelo en el anonimato surge sola al escuchar la contestación que dieron telefónicamente al realizar la búsqueda: "Nooo. Don Marcelo pateó el sulky... Estaba bastante rodeado por la DGI el pobre. Se cansó de las ovejas y se fue para Brasil. Está allá en algún pueblito costero, sembrando mariscos".

Desconcertados, sorprendidos por la flexibilidad del productor, seguimos rastreando productores de ovejas, un chacarero que escasea cada vez más. En la Argentina de hoy quedan unos 70 mil productores que tienen menos de millones de ovinos. El 85% de esos productores, o sea  unos 60.000 personas, tienen menos de 100 animales cada uno, en sistemas de producción mixtos o de pequeña agricultura familiar.

Sin embargo en la estepa patagónica, donde se crían dos tercios de los ovinos del país en forma de mono-cultura extensiva, más de un tercio de los productores tienen más de 1000 ovinos. Algunas empresas tienen más de 50.000 cabezas. Es allí donde llegan los inspectores de la AFIP, preguntando cuántas ovejas tienen, y en general la respuesta es casi siempre  la misma: "No se bien cuántas hay, para lo que sirven hoy, están por ahi, por el fondo del campo, si quiere pase y búsquelas".

Más allá de esa chicana, rastreando productores, encontramos a Horacio Mazzola, otro especialista en ovejas, que vive en Tres Arroyos y administra ovinos.com.ar. Para explicar la crisis del sector hace su análisis: "El motivo principal del achique de los rebaños  -explicó Horacio- tiene que ver con la evolución tecnológica. A fines del Siglo XIX el foco del negocio ovino era la lana, y la carne era apenas un subproducto. Pero con la llegada de las fibras alternativas, la demanda mundial de lana cayó en picada, se encontró un sustutito bastante parecido y mucho más económico".

"Y de fines de los 80 a esta parte hubo otros dos golpes", precisó Mazzola. "Primero se retiraron de la compra de lana los rusos, porque ya no tienen tanto ejército. Y después hubo un cambio estratégico en la compra de China: ya no compra al menudeo, sino que hace ofertas gigantes cada tanto, comprando todo el stock, y llevandose toda la existencia, por lo que maneja bastante el precio".

A partir de allí, las ovejas quedaron prácticamente circunscriptas a ser proveedoras de carne: la leche no es tan apreciada, el cuero tiene su valor pero tampoco compite con el cuero vacuno y el kilo de lana de alta calidad vuela por arriba de los 90 pesos, por lo que un pullover auténtico es absolutamente valorado, pero queda fuera de juego, sin poder competir, frente a similares fibras sintéticas.

El retroceso en la cantidad de producción fue arrinconando a las ovejas y dejándolas fuera del consumo habitual de la población, tanto que en este momento el 100% del comercio de carnes está dividido 47% para las aves, 30% para el ganado vacuno, 30% para el cerdo y apenas el 3% para los ovinos (repartido entre carneros, ovejas, borregos, capones y corderos).

Sumergido en esta tendencia, el comercio mundial de ovinos está quedando repartido entre pocos jugadores. Entre los exportadores, el principal es Nueva Zelanda, con el 34,5% de las ventas totales, seguido por Australia con el 31,1%, por Gran Bretaña con el 8,9% e India con el 4,9%. Detrás de esos cuatro líderes se encolumnan Irlanda, Uruguay, Bélgica, España, China y, recién en décimo lugar, está la Argentina, con apenas el 0,7% de las ventas totales. El líder Nueva Zelanda vende 50 veces la venta de la Argentina y Uruguay coloca 3,4 veces la venta que realiza la actual economía kirchnerista.

Del otro lado del mostrador, los compradores son esencialmente cuatro: Francia (se llva el 30% de las existencias), Gran Bretaña (el 25%), China (el 21%) y Estados Unidos (el 16%). Detrás están Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Bélgica, Alemania, Italia y Japón.

Este cuadro de compradores y vendedores tiene una explicación bastante comprensible. Por ser productores o por tener dinero, hay países que están arriba de todo en el consumo mundial de carne por habitante. De ese modo, corrrrtado, el habitante de Estados Unidos es el que más carne consume de todo el planeta, 119 kilos por año, seguido por 110 kilos per cápita y por año en Australia, 103 kilos en Nueva Zelanda, 97 kilos en Argentina y 93 kilos en España.

Ese consumo de carne es total: de vaca, de ave, de cerdo y de ovino. Según la FAO, el consumo mundial de carne per cápita se reparte de la siguiente manera: cerdo 16,2 kilos por año, ave 14,4 kilos, vaca 10 kilos y ovinos y caprinos apenas 2 kilos.

Si se separa la composición en cada país, la diferencia es notable. De los 119 kilos que come cada yankee, el 41% es de ave, el 33% de vaca, el 25% de cerdo y apenas el 0,4% de ovino. O sea, a pesar de contar con altos ingresos para comprar y consumir lo que se les antoje, los norteamericanos dejan de lado los buenos asados de cordero.

La composición del consumo de Oceanía, con clima frio, y con mucho territorio y pasto que no pueden ser tan aprovechados por otras especies, está mucho más orientada a la ingesta de ovinos. En Australia se come 35% vaca, 35% ave, 20% cerdo y 10,4% ovino. Y en Nueva Zelanda, el 30% de la carne que se come es de ave, el 27% de vaca, el 22% de oveja y el 21% de cerdo.

En la Argentina, no hace falta decirlo, el menú es pura vaca: sobre los 97 kilos por año, el 56% es carne vacuna, el 34% de ave, el 8% de cerdo y apenas el 1,2% de ovino. En 1920 cada argentino comía 17 kilos de carne ovina por año; hoy ese consumo no llega a los 2 kilos cada 12 meses.

En España, en cambio, el tope es el cerdo (se lleva el 52% del consumo total de carne) y las ovejas tienen apenas el 3%. Mientras que Islandia es el país del mundo con mayor consumo proporcional de ovinos: sobre 76 kilos anuales de carne per cápita que comen los islandeses, el 31% es de ave, el 27% de cerdo, el 26% de ovino y apenas el 15% de vaca.

En casi todas las regiones económicas se están aplicando leyes de fomento para sostener una actividad que está en franco retroceso. Con estas ayudas, la producción mundial de ovinos se concentra en China, Australia y Nueva Zelanda. También hay alguna actividad en el mundo islámico, desde Marruecos hasta la india. Y de alguna manera quedan algunos rebaños remanentes en el sur de Rusia, en Kazajistán y en la Patagonia, tanto la argentina como la chilena.

Pero la producción, insistimos, se achica en todos lados, con números notables. De 1970 a esta parte, la cantidad de cabezas cayó de 170 a 71 millones en Australes, de 60 a 33 millones en Nueva Zelanda, de 52 a 14 millones en Rusia y de 20 a 6 millones en los Estados Unidos. Por supuesto, los productores sudamericanos se suman a esta tendencia: la Patagonia y el Uruguay también bajan su ritmo, al punto de no llegar a cubrir su cuota de venta permitida dentro de la Unión Europea, algo que no pasa casi con ningún producto.

La alarma por esta crisis no es menor, especialmente si se considera que en vastas regiones de la Argentina no hay otra alternativa productiva que la de las ovejas, y que la desaparición del lanar no sólo encierra un perjuicio productivo y económico para los productores, sino también conlleva un alto impacto social por el aumento de desocupados (la actividad absorbe mucha mano de obra), genera despoblamiento, lo que incide en temas geopolíticos, y sentencia casi a la indigencia a vastos sectores de la población, como ocurre en el noroeste del país, donde tampoco hay demasiadas alternativas que puedan sustituir a esta producción.

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