Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Sábado 23 de abril de 2016

 

 

EL TRÁNSITO DE LOS PORTEÑOS

Multan más por cámara y quieren cobrar a toda velocidad

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com 

MULTAS LABRADAS EN LA
CIUDAD DE BUENOS AIRES

(Promedio mensual de cada año)

año

por cámara electrónica

manuales por agentes

Multas totales

2010

120923

28382

149305

2011

152301

22358

174659

2012

177029

45186

222215

2013

178663

44306

222969

2014

144066

48182

192248

2015

177991

48428

226419

2016*

180255

41661

221916

* Datos por mes de enero y febrero

 

Después del récord histórico de multas cobradas a los choferes de auto en la Ciudad de Buenos Aires en 2015, los primeros datos de 2016 empiezan a mostrar que las multas vía cámara, electrónicas, siguen subiendo a todo vapor, mientra que las multas manuales, realizadas por un agente de tránsito, están en retroceso.

El Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta difundió datos sobre infracciones labradas en CABA en los dos primeros meses de este año: en enero-febrero se registraron 443.831 multas, de las cuales 360.510 (el 81,2%) fueron electrónicas, vía cámaras instaladas en las calles, y 83.321 (el 18,8%) fueron manuales, realizadas por agentes de tránsito.

Estos números, comparados con el dato récord de 2015, significan que las multas electrónicas vienen aumentando este año de manera consistente (se hacen 180.255 infracciones por mes, contra 177.991 del año pasado) en tanto que las manuales están en retroceso (en lo que va del año se están haciendo 41.661 multas mensuales, contra 48.428 del año pasado).

El detalle provisto hasta ahora por el Gobierno no permite comparar con lo que sucedió en enero-febrero del año pasado, pero como el registro entregado en este momento marca el período de vacaciones, con pocos autos en la ciudad, todo apunta a que este año los que transitan por las calles porteñas terminarán sufriendo otro sobrepeso de multas récord.

Además de anotarse un persistente incremento en el cobro de infracciones, el Gobierno de Larreta está mostrando otro particular apuro por cobrar. Hasta el año pasado los dueños de los autos se enteraban de la cantidad de multas que tenían al tener que renovar las licencias: o sea, cada 5 años las personas de hasta 45 años, cada 4 años los que tienen entre 46 y 59 años, cada 3 años los que están entre 60 y 69 años, y cada 2 años los mayores de 70.

Pero ahora, ¿será por apuro para cerrar las cuentas?, los dueños de los autos reciben citaciones intimidatorias, como si fueran verdaderos malhechores de delitos graves, ni bien las infracciones son realizadas. Tienen que concurrir ipso facto, en un plazo perentorio de 10 días, a los Centros de Gestión y Participación Comunales (CGPC), donde los controladores revisan el estado de cuenta del chofer, y aplica la sanción correspondiente.

Y las multas ahora son saladitas: el Gobierno de la Ciudad las acaba de aumentar, ya que ajustan directamente por el aumento de la nafta. Por exceso de velocidad grave -considerada la infracción más importante- deberán abonarse hasta $ 30.800. Pero hay escalas para todo, por ejemplo, la multa por estacionar mal o no usar el casco arriba de la moto en la vía pública alcanza los $ 770, mientras que por cruzar una barrera en baja, es de entre $ 3.080 y $ 15.400.

Debe agregarse además que en este momento se cobran multas por exceso de velocidad con tolerancia cero. Esto quiere decir que si un auto supera apenas los 40 Km por hora de máximo permitido por circular en calle, los 60 km/hora de máximo por circular en avenida y los 80 km/hora autorizados por circular en las autopistas, habrá sanción, indefectiblemente.

Hasta el año pasado era usual ver a muchos choferes entrar con cara de furia al edificio del Plata, hoy comprado por IRSA, y encontrarse en muchos casos con la acumulación 30, 50 o más multas, que sumadas se acercaban en muchos casos al valor del auto usado. Pero ahora, para recibir el dinero antes y que ese amontonamiento no se produzca, las citaciones llegan con velocidad supersónica.

Y como ahora la tolerancia es cero, está sucediendo el cobro de multas de gente que iba a 28 km por hora en zona de 20 km de máxima (escuela, hospital o comisaría) o choferes que van a 84 km por hora en autopista, sin excepciones.

Salvo, por supuesto, que se consigan contactos para que las multas sean eliminadas... De allí que muchos de los sufrientes choferes, que van circulando con la mirada más puesta en el velocímetro que en la calle, se sorprendan cuando algunos autos los pasan como postes mientras ellos están al límite de la velocidad permitida.

Obviamente, si un cronista levanta testimonio de los multados en los CGPC, los niveles de enojo llegan hasta el techo:

- Me están cobrando una multa por ir a 28 Km por hora, iba casi caminando. Por eso vine acá, al Centro de Gestión y Participación Comunal correspondiente a mi barrio. Saqué número. Me senté a esperar delante de un televisor gigante, en el que me hablaba el jefe de gabinete berreta, mirándome, diciéndome lo bien que están haciendo las cosas... Luego me dijeron que tenía que sacar turno con un controlador, y que tenía que volver otro día para pagar contado rabioso, en efectivo, porque no tienen postnet para tarjetas. Pedí hablar con el controlador, me senté pacientemente ante un joven que me miraba como si yo fuera un asesino, y después de hablarle 15 minutos pacientemente, pero de manera insistente, me perdonó la multa, con un aire de superioridad tal, como diciéndome, ‘mirá lo bueno que soy’. Y pensar que yo lo voté porque me prometió que iba a achicar el gasto público, y no echó a nadie. Le juro, no me agarran más.

Otro tema que pone de la nuca a los choferes es la total falta de sincronización en los semáforos. La conocida onda verde casi ha desaparecido. Antes, cuando había menos flujo de tránsito, era usual verse abrir un verde y aparecer los verdes de manera sucesiva en los semáforos siguientes. Ahora los conductores se sorprenden, porque a lo largo de una avenida se ven, a lo lejos, semáforos verdes y rojos, generando un amontonamiento de autos, aceleración y freno constantes, generando mayor contaminación.

Obviamente, del lado de los funcionarios del Gobierno porteño las cosas tampoco están fáciles. Cada vez que ocurre un accidente la prensa y los vecinos se les van encima, para ver si los controles fueron efectivamente realizados.

Y realizar todo el control no es para nada sencillo. La Ciudad tiene 3 millones de habitantes en 200 km2. Diariamente ingresan atravesando la avenida General Paz o el Riachuelo nada menos que otras 2.950.000 personas, el 55% en tren y en colectivo, y el 45% en auto.

En este momento la Ciudad de Buenos Aires tiene un flujo de tránsito muy intenso. Circulan aproximadamente 1.800.000 (un millón ochocientos mil) autos por día, 37 mil taxis (sin UBER por ahora) y 10 mil colectivos. Lejos de las multas, en transporte público hay 8 millones de viajes diarios: 57,5% en colectivo, 18% en subte, 1% en tren, 3,5% en bicicleta y 4% en taxi.

Procurando mejorar el servicio, el Observatorio de Seguridad Vial (ISEV) está en proceso de desarrollo: se promete comenzar a contar con datos y estadísticas propias sobre siniestros viales a lo largo de 2016.

Por otra parte, debe decirse que la tolerancia cero en el cobro de las multas no es una cuestión únicamente recaudatoria. Muchos afirman que las multas son un peaje que se va multiplicando para que la Ciudad tenga más fondos para cubrir gastos. Pero a mayor cantidad de transito hay más accidentes y el régimen más estricto encuentra su explicación.

Según el ISEV la cantidad de accidentes viales está creciendo de manera alarmante. En marzo de este año, comparado con marzo de 2015, hubo un aumento del 5.9 % en la siniestralidad vial grave (hechos que registran como mínimo un lesionado Grado 3, o sea con fractura). Sin embargo, la tasa de mortalidad vial del mes pasado presenta un descenso del 16.6 % respecto a marzo de 2015.

El ISEV también mide lo que se denomina morbilidad vial, un indicador que pondera los lesionados graves consecuencia de los siniestros viales: y esta tasa presenta un aumento del 13.5 % respecto a marzo de 2015.

En cuanto a la relación de muertes por siniestro vial grave (un dato que permite establecer la gravedad o “virulencia” del siniestro vial), la relación entre marzo de 2015 y marzo de 2016 presenta descenso de 0.52 a 0.41 muertes por cada siniestro vial grave.

Para terminar con este panorama pueden citarse dos datos un tanto coloridos, que generarán una mueca (¿sonrisa?) en los lectores. Está creciendo el robo de patentes de autos mellizos (parecidos): hay delincuentes que reemplazan chapas y falsifican cédulas verdes, para que las multas las pague otro. Hay que tener cuidado.

Mientras nosotros los porteños nos quejamos por los semáforos, en las ciudades de Colonia y Augsburgo, en el sur de Alemania, están empezando a instalar semáforos especiales en el suelo en algunos cruces de tranvía. La iniciativa busca llamar la atención de aquellos peatones absortos en las pantallas de sus teléfonos inteligentes. Es que el tránsito sigue sumando y las complicaciones no tienen límite.

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