Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 14 de enero de 2018

 

 

90 AÑOS SIN PONERLE EL CASCABEL AL GATO

 

Un momento clave para las inversiones argentinas

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Según la corriente política a la que pertenezca cada historiador, la Argentina tuvo hasta ahora entre 55 y 57 Presidentes. Mauricio Macri, hoy en funciones, acaba de cumplir dos años de mandato. Para los opositores su desempeño es un horror, para muchos de los que lo votaron su tarea muestra muchos claroscuros y solo los soldados del PRO siguen levantando los dedos, con vigor, señalando que el camino que se está realizando es positivo.

Con dos años de mandato se ve claramente que el desarrollo del país sigue trastabillando. Los pobres siguen en emergencia, las empresas no despegan, el rojo comercial es récord y el bache fiscal estructural prácticamente no fue corregido.

En ese sentido, siempre con el fin de decidir inversiones correctas y defender el capital que cada persona tiene, desde esta columna nos vemos obligados a plantearnos en este momento una pregunta clave: ¿Para qué se elige un Presidente? Sin dudas, para que administre, para que conforme un Gobierno lo más eficiente posible con los menores costos que se pueda.

Tristemente, desde que la caída de Wall Street en 1929 cambió de cuajo a nivel mundial la posición relativa en el valor de los commodities: por eso las cuentas argentinas se quedaron con los bolsillos flacos y, a partir de ahí, cada gobierno, con el claro objetivo de mantenerse en el poder, fue tomando medidas en favor de los votantes que los apoyaban, sin pensar en la dirección correcta que tenía que tomar el barco.

La intención, claro, debería ser que cada turno presidencial administre sin perjudicar a nadie. Y, lo venimos viendo en lo que va de este siglo: el Gobierno anterior perjudicaba a las clases más acomodadas que son las que habitualmente generan riqueza y empleo, y el Gobierno actual perjudica a las clases medias menos sólidas. Todo con una diferencia estructural: los afectados de antes seguían vivos, pero los afectados de ahora quedan afuera.

Así, con las decisiones de unos o con las medidas de los otros, Gobierno tras Gobierno el país cayó en una realidad imposible de sostener. A grandes rasgos, la cuenta total sigue siendo la misma: la producción que logra la Argentina cada año logra un resultado "X" y el gasto público (nación, provincias y municipios) termina siendo "X+8". Dicho de otro modo, se produce un PBI y se gasta el PBI mas el 8% del PBI.

De ese modo ingresamos en una situación de sábana corta, donde durante cada año se recaudan 100 y se gastan 108. Y, obviamente, al rascar la lata en busca de esos 8, esos fondos no están... y como no se puede dejar de pagar a cientos de miles de empleados públicos y funcionarios de turno, todos los Gobiernos, sin excepción, recurrieron a dos caminos: los nacionalistas, vinculados en general al peronismo, emitieron pesos sin fin, generando complicados procesos inflacionarios; y los liberales, vinculados en general a las empresas y a las clases altas, emitieron bonos, que son pesos futuros (la mayoría en moneda extranjera, lo cual complica más las cosas), imaginando que el crecimiento que florecería con ellos resolvería el pago de todos los pagarés que se emitieran.

Y en este sentido debe advertirse lo obvio: los empleados públicos suman docentes, justicia, fuerzas de seguridad y armadas, médicos, enfermeros y administración pública en todos sus niveles. Y la paradoja es que mientras Cambiemos solicita bajarlos a provincias y municipios para mantener el poder, en Nación los aumenta... Es como el cuento del gran bonete... pues entonces quién lo tiene.

Pero ya sea con unos o con otros, el incendio de la realidad se va trasladando a la inflación y la velocidad de los precios va carcomiendo la economía. Así países limítrofes que eran pobres al lado de la Argentina se fueron desarrollando, y en este momento la economía nacional ocupa un lugar cada vez más lastimoso, con cientos de miles de familias hundidas en la desesperación, sin salida, arrinconadas. Y a partir de este enero ni que hablar, con las subas en electricidad y gas, y desde este lunes con el transporte: quieren cobrar boletos como en Europa pero viajamos como ganado.

O sea, para que se entienda con un ejemplo bien concreto: si los argentinos viviéramos en un edificio y el Gobierno fuera el portero, la situación que creamos es la de un portero que gasta al por mayor, favoreciendo en algunos mandatos a unos vecinos y en otros mandatos a vecinos diferentes, pero en suma, la estructura total del edificio se está viniendo abajo.

Dentro de esa situación sin salida, los populistas atacan a los antipopulistas de Macri porque apoyan a las clases más acomodadas. Y los liberales acusan de despilfarro a las ayudas asistenciales. Pero hoy se ve humo sobre al agua: hoy, como cada vez que un gobierno liberal llegó al poder, se nombran en la función pública a amigos PROpios, con salarios vergonzantes, superiores a 200.000 pesos por mes. Y con ministros (como el podador de gastos Dujovne) que "en medio de esta crisis estrenó una casa de más de 1,5 millón de dólares en José Ignacio, Punta del Este. Podía haberlo evitado" (sic. Ricardo Roa, en su columna de este viernes).

Ahora bien, sin seguir haciendo nombres porque no entra en toda internet la lista de los que se llevan plata fácil del Estado, la gran pregunta que todo inversor debe hacerse es por qué hay inflación en la Argentina. A qué se debe este fenómeno, que fue resuelto por la mayoría de las naciones de la tierra. Quienes no quieran ver la importancia del problema deben pensar que en el mundo hay 197 países y solo cinco tienen más inflación que la Argentina: Venezuela, Egipto, Libia, Sudan y Surinam. O sea 191 naciones del planeta están resolviendo el tema mejor. ¿Qué nos pasa a los argentinos, eh?

Sin dudas, el país ha caído en un callejón sin salida, en el que los que viven del Estado son más que los que alimentan a la Nación. Cada Presidente que llega se ocupa de mantenerle el nivel de ingreso a los PROpios. Se recaudan 100 y se gastan 108. Unos gastan en pesos y otros gastan en bonos (que son pesos futuros). Y con el correr del tiempo las dos variantes caen en una de dos situaciones: hiperinflación o colapso de la deuda, dos experiencias que conocemos muy bien.

Al ser elegido, antes de asumir en diciembre de 2015, le preguntaron a Macri si iba a ser difícil combatir la inflación y la respuesta del funcionario fue: "Noooo, qué va a ser difícil. La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi Presidencia la inflación no va a ser un tema. Eso se logra administrando bien la plata".

Quien dude acerca de esta frase puede ver la imagen en youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=d6plREhdHxI

¿Qué logro Macri en dos años de gestión? En diciembre último hubo un IPC mensual del 3,1%, la inflación más alta en 20 meses, o sea ya no se puede atribuir a la herencia. Brasil en todo el año tuvo la misma inflación que la Argentina en un solo mes. Y por si quedan dudas, debe decirse que durante su primer año de Gobierno Macri tuvo una inflación del 42,8% y en el segundo la variación de los precios fue del 24,8%.

¿Por qué tuvo la Argentina otra vez una inflación semejante? La parte del león del gasto público, la masa grande, tiene que ver con pagos de empleos públicos: funcionarios, policías, militares, jueces, maestros, médicos, etc. Cada sector, obviamente, se para en el inicio de cada temporada para defender con uñas y dientes paritarias que en la que no sean desplazados: nadie quiere no poder vivir.

Es así que, partiendo de la recaudación de 100 del año anterior y del gasto de 108, el gremio que se elija pide un ajuste de inflación sobre 108, que deberá ser completado a lo largo del año, de lo contrario habrá una sucesión de paros que dejarán a la población completamente trabada. A nadie le importa cuánto se recauda (para eso está el Administrador de turno, el Presidente), lo importante es que pague lo que hay que pagar, indexado correctamente, sin importar si el dinero está. Y así nos vamos hundiendo cada vez más en una situación imposible de resolver.

Después de tantas capas zoológicas de funcionarios y empleo público tras empleo público, ahora -después de la elección legislativa- cada partido político empieza a desplegar fuerzas para llegar a la elección siguiente con más chance de apoyo de la población.

Esta semana el Peronismo empezó a unirse y resolvió desensillar y no dar apoyo para la reforma laboral. Los peronistas hacen el cálculo: los empleados son muchos más y "si los defendemos nos van a votar y vamos a conseguir volver al poder". En cambio, la acomodada clase gobernante, que está hoy de turno, quiere bajar los costos laborales para que ese 108 se convierta en un número más reducido. Pero en el fondo esa decisión es "pour la galerie". Hay cientos de casos en los que el PRO dejó sin empleo a operadores públicos con sueldos menores, para contratar gente PROpia con salarios superiones a los 150.000 pesos por mes. Y hay casos ciertamente escandalosos, como jueces que cobran más de 270.000 pesos mensuales y que están exentos de toda presión tributaria.

A ninguno de los partidos que estuvieron accediendo al poder de la Argentina se les ocurrió emular una enseñanza clave de un Presidente del tamaño de John Fitzerald Kennedy (mandatario número 35 de EE.UU.), quien en el discurso inaugural de su Gobierno dijo una sentencia ejemplar: "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país". Claro, con esa idea Jack o JFK asumió el 20 de enero de 1961 y fue asesinado 34 meses más tarde, el 22 de Noviembre de 1963.

Mientras el Papa Francisco le pone de punta los pelos a muchos participantes del PRO, a ningún funcionario ni actual ni del kirchnerismo se les ocurrió una solución sencilla y justa: ajustar los salarios bajos con un par de puntos por encima de la inflación y los salarios altos con un par de puntos menos. Y, al mismo tiempo, fijar para la administración pública y los funcionarios en general un salario máximo, con una escala que llegue en la cumbre, por ejemplo a 150.000 pesos por mes, por fijar una cifra posible, a ser estudiada. Si se corta la crema de arriba y se ajusta con indexaciones menores, es posible que mas temprano que tarde ese 108 de gasto se vaya achicando y ese 100 de recaudación se vaya engordando.

Si ese camino se consolida, el empleo, la inversión y la riqueza de los argentinos volverá a subir a las alturas. Si no se hace, los que quieren mantener el valor de sus ahorros deben entender que este momento de precios argentinos muy altos habrá sido otro vuelo corto de la perdiz argentina.

Ante esta coyuntura, ¿qué perspectivas ven los expertos para los principales canales de inversión? Veamos:

Pida en su email el PANORAMA FINANCIERO SEMANAL completo

saberinvertir@gmail.com

QUÉ PUEDE PASAR CON EL DÓLAR AFUERA:

PERSPECTIVA PARA EL DÓLAR EN LA ARGENTINA:

DIRECCIÓN DE LAS TASAS DE INTERÉS:

EL CAMINO DE LOS TÍTULOS PÚBLICOS:

HACIA DÓNDE VAN LAS ACCIONES:

PORTAFOLIOS DE INVERSIÓN RECOMENDADO: 

Pulse para volver a la pagina principal