Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 13 de setiembre de 2026

 

 

 

LOS BONOS ARGENTINOS SON LOS QUE MÁS SUBEN EN LA REGIÓN Y LA GANANCIA DE LAS EMPRESAS IMPULSA A LA BOLSA DE BUENOS AIRES

 

Ya pasó el invierno, el que apostó al dólar perdió ¿qué hacer ahora?

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Ya pasó casi la primera mitad de setiembre y la próxima semana arranca la primavera. Con esto, en este tercer año con Milei, la economía argentina está superando aquella fatídica frase que señaló "hay que pasar el invierno", dicha por el ex ministro de Economía Álvaro Alsogaray en 1959.

Y, además, se confirma "el que apuesta al dólar pierde" planteado por otro titular de Hacienda, Lorenzo Sigaut, en 1981, tras la triste experiencia de 5 años y 5 días (24 de marzo de 1976 hasta 29 de marzo de 1981) dejada por José Alfredo Martínez de Hoz al mando de las cuentas nacionales.

Esos dos mojones marcados a fuego en los argentinos más viejos, son desconocidas para el 40% de la población actual, ya que 19 millones de los que viven actualmente nacieron en este siglo, y 8 millones de esos jóvenes votarán en 2027, por lo que en la memoria de sus "discos rígidos" no aparecen esos recuerdos.

Es más, rueda por las redes un video que se hizo viral, realizado por el "influencer" Fran Martín en el que se instaló en las calles de Palermo mostrándoles a jóvenes transeúntes un cartel clásico con Raúl Alfonsín levantando las dos manos en señal de triunfo, y cuando les preguntó ¿quién es? contestaron ¿Juan Perón? ¿Nicolás Maduro?

Al mismo tiempo, también se ve en tik tok o en Instagram a Ricardo Darín (que hoy tiene 69 años) recordando que su mamá (que falleció en 2018) le preguntó hasta el último día de su vida "¿me van a devolver la plata?", en alusión al corralito bancario aplicado por Domingo Cavallo, que le atrapó sus ahorros durante un año entero (de diciembre de 2001 a diciembre de 2002).

Todo esto sucede con el mundo navegando la sexta crisis del petróleo vivida desde que la Argentina sufrió el Rodrigazo: drástico ajuste peronista realizado en junio de 1975, realizado por Celestino Rodrigo tras las anclas forzadas por José Ber Gelbard por el "pacto social" realizado en 1973.

Y los temblores del petróleo también están fisurados en el hipotálamo de los que peinan canas: recuerdan muy bien lo que sucedió con el precio del barril de crudo en 1973 (embargo de la OPEP en la guerra del Yom Kipur), 1979 (revolución e inicio de la guerra entre Irán e Irak), 1990 (guerra del Golfo), 2008 (caída de Lehman), 2020 (colapso por el covid) y 2022 (invasión de Putin a Ucrania).

A lo largo de todos esos todos esos conflictos el barril de petróleo Brent internacional tuvo variaciones tremendas: saltó hasta US$ 80 en pleno Rodrigazo, cayó hasta US$ 10 en 1998 en el principio del fin de la convertibilidad y alcanzó los US$ 148 en la crisis financiera de NY de 2008.

Hoy, por los bloqueos en Ormuz, y ahora también con presión en el Mar Rojo por los hutíes (denominados a sí mismos como "defensores de Dios"), el Brent acaba de tener una semana en la que llegó a US$ 109 -tras cotizar 10 años a un promedio de US$ 70- para terminar el viernes a US$ 104.

Esto, para lo que va de setiembre, significa que el petróleo es lo que dirige la batuta de todos los negocios mundiales, con un barril que salta 17% desde que terminó agosto. Eso también arrastró a los fertilizantes, elevando el precio de los granos (soja y girasol trepan en Rosario 4,5% este mes).

Este chispazo en la energía está subiendo el precio de los combustibles en casi todas partes. En EE.UU., mayor productor mundial de petróleo, el galón de gasolina trepó hasta los US$ 4,30, desde los US$ 3 de principios de este año, por lo que la inflación mayorista de EE.UU. alcanzó el 5,4% anual en agosto, con la minorista en 3,4% anual, con los IPC de Europa, Japón, Corea y decenas de países recalentándose.

Así, el viernes a última hora en el censo que se realiza entre operadores de Wall Street el 85% de los consultados opinó que la Reserva Federal de EE.UU. subirá este miércoles su tasa base de 3,5 a 3,75% anual. Semejante expectativa llevó a las tasas largas norteamericanas a la franja de entre 4,3% anual a 1 año hasta 5,3% anual a 30 años, el mayor nivel desde 2004.

Este temblor hizo que esta semana los índices de Wall Street bajaran 1%, con México perdiendo 1,5%, Tokio retrocediendo 1,6% y Frankfurt achicando 1,8%. Al tiempo que los índices de inflación y las dos principales Bolsas del Mercosur brindaron con champán.

Lula tuvo en agosto un IPC del 0,3% mensual y 4,2% anual. Y Milei anotó 1,7% en agosto, la menor variación mensual en 14 meses, aunque anualizada sigue estacionada desde hace seis meses arriba del 33%. En tanto que el MerVal porteño subió esta semana 1,6% en pesos o 1,3% en dólares. Y el Bovespa trepó 1,1% semanal.

Esa gran resistencia de las Bolsas de Buenos Aires y San Pablo no es magia. Brasil tiene una tasa de interés 10 puntos más alta que la inflación (la Selic está en el 14% anual). Y los precios de Milei están desacelerando porque la restricción de pesos en gigantesca, por lo que la economía real está completamente planchada, con duras caídas en industria y construcción.

Además, con las altas tasas norteamericanas, el dólar mundial promedio casi no se movió esta semana (trepó en Suiza y Chile 0,9%, pero bajó 0,2% en China y 1,6% en Japón). Mientras que en la Argentina el billete verde tuvo un alza semanal promedio del 0,4%, con Caputo llevándolo al ritmo de la inflación y las tasas, operando en futuros y vendiendo bonos dolar linked desde el BCRA.

Toda esta situación se da, además, en un momento en el que la Argentina está recibiendo una oleada casi inédita de dólares, por la gran exportación de petróleo y minerales, y por la venta tardía de la cosecha gruesa, ya que los productores empiezan a liquidar porotos que les quedaron en los silobolsas, porque tienen que empezar a trabajar para la cosecha fina, que ya está a apenas 12 semanas de distancia.

Esta coyuntura está determinando para la Argentina el mayor superávit comercial de toda su historia. Y, agregado a eso, están por entrar más dólares al país, gracias a las ON ya emitidas o por emitir por YPF, Tecpetrol, la provincia de San Juan y otra decena de casos que traerán al mercado local un adicional de unos US$ 4000 M en las próximas semanas.

Frente a esto, con un Trump entre surrealista y casi gagá, prometiendo un dividendo de US$ 5000 por votante si gana la elección de medio término del 3 de noviembre en el Senado y la Cámara de Representantes, elevaría el déficit fiscal norteamericano al 7% de su PBI y a la deuda norteamericana al nivel más alto de su historia 123% de su Producto.

Con esta situación, los sitios financieros especializados repiten una y otra vez "tengan cuidado con el dólar, porque se está devaluando, y mantengan mucha cautela con Wall Street, porque muchas tecnológicas tienen cotizaciones incomprensibles".

Así, los inversores especializados del mercado local no van ni al dólar, ni a las acciones. Prefieren letras o bonos a tasa en pesos. En la licitación de este viernes recibieron 27,9% anual por un papel a 60 días a tasa fija y entre 30,5 y 31,7% anual por dos papeles a 5 y 10 meses a tasa variable. Cuando hoy los ahorristas reciben 20,3% anual y los grandes inversores 26,6% anual por plazos fijos a 30 días.

Y, como la inflación está desacelerando por la restricción de pesos, como los bancos empiezan a refinanciar lentamente la mora, se estima que la tasa TAMAR (de grandes depósitos) seguirá a la baja: estaba en el 30% anual hace un mes, está al 26,6% hoy y creen que pronto irá al 23%, por lo que los bancos de inversión aconsejan un papel específico que promete mucho más (ver aparte).

Pero, por supuesto, con todo lo que está pasando en el mundo, el precio del petróleo aún es impredecible, aún puede poner más presión. Si mantiene los actuales precios ya lo dijo el CEO de YPF Horacio Marín, quien en su raid publicitario permanente (copiado de Elon Musk) en este momento adelanta que "hasta ahora YPF te ayudó, pero pronto vos vas a tener que ayudar a YPF".

Esto, dicho en castellano, significa que subirá la nafta, subirán los peajes y que, obviamente, la inflación seguirá sostenida, de ahí que surge la otra gran apuesta de los inversores sofisticados, que en la licitación del viernes colocaron pesos en Letras CER cortas que pagaron inflación más entre 7,4 y 8,8% anual (ver detalle aparte).

Con la presente coyuntura, las consultoras que sigue el BCRA acaban de bajar el precio del dólar de fin de año en $ 50, de $ 1673 a $ 1630. Pero igual, con el Rodrigazo, Martínez de Hoz, las dos híper de Alfonsín y Menem, el corralito de Cavallo y la pesificación asimétrica de Duhalde en la cabeza, después de haber escuchado a los especialistas repetir una y otra vez que "hay que huir del dólar", cuando se hace una encuesta en los chats realizados entre los que miran esos "streaming" dan la misma respuesta cuando se les pregunta ¿qué comprás si te sobra un mango? "Dólares".

Desde los U$S 1000 M comprados en noviembre, la masa de dólares comprados para atesoramiento por los argentinos subió a US$ 2000 M hasta mayo y luego creció hasta US$ 3000 M. Es decir, estamos en una corrida cambiaria constante, que según parece irá in crescendo hasta la elección 27, y el dólar no se mueve porque la cantidad de divisas que entra es tan grande que no solo alimenta a los que se van al colchón, sino que además elevó en US$ 9304 M las reservas del BCRA en lo que va de este año.

Y, además de la incógnita del petróleo, ahora vienen dos elecciones decisivas, que tendrán su impacto en la Argentina. Dentro de 3 semanas se vota en Brasil, ahora con ventaja para Bolsonaro y sus seguidores sobre Lula. Y dentro de 7 semanas se concreta la elección de medio término en EE.UU., con el secretario del Tesoro Scott Bessent lanzando una carcajada cuando Trump le prometió US$ 5000 a cada votante.

Insólitamente, en medio de esta incertidumbre global, en setiembre los títulos argentinos son los mejores de todos. En lo que va de este mes el riesgo país de Ecuador subió 29 puntos, el de Uruguay 3, el de México 2, el de Perú 1 y no cambió en Chile. Pero como se viene Bolsonaro, el riesgo brasileño descendió 11 unidades, y el riesgo argentino cayó 29 puntos básicos, hasta 485, el menor nivel en un mes.

Y, en medio del actual estancamiento de la economía local, la suba de las acciones argentinas se explica en el resultado de los balances trimestrales entregados por las compañías que cotizan en la Bolsa porteña. Con datos muy heterogéneos (es decir empresas que pasaron de perder a ganar dinero, hasta firmas que fueron de ganar a perder, ver aparte), esta misma semana entraron 10 estados contables más, ya cumplieron 69 empresas (solo quedan 2 remolonas). Y el dato es impecable: en el 2°T de 2025 cada empresa promedio ganó US$ 31,6 M, mientras que en el 2°T de 2026 la ganancia promedio de cada compañía trepó a US$ 72,8 M, es decir 130% más que hace un año (ver detalle aparte de cada empresa)

Pero, castigados por la historia, los argentinos ciegos repiten "el dólar se está agachando, ya va a saltar". ¿Ocurrirá eso? Dos bancos internacionales dieron su veredicto. Y los bancos de inversión locales realizan estrictas recomendaciones para las carteras de inversión que hay que tener hasta fin de año, hasta la elección y después. Veamos cuáles son sus sugerencias:

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