Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 28 de diciembre de 2025

 

 

 

UN DÍA COMO HOY DE 2017, CON CAPUTO Y CON STURZENEGGER, MARCOS PEÑA Y DUJOVNE ANUNCIABAN CAMBIOS EN LAS METAS DE INFLACIÓN Y MÁS DEUDA

2026-2018: ¿La historia vuelve a repetirse?

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Crease o no, el próximo viernes ya será el primer día hábil de 2026. El tiempo, implacable, se sigue devorando todo lo que se le pone enfrente. Y cada minuto apremia, porque dentro de 9 ruedas de negocios el Gobierno tiene que pagar a los bonistas los cupones y la amortización de Bonares y Globales. El compromiso es por u$s 4300 M y a Caputo todavía le faltan u$s 2.200 M como para poder cumplir a tiempo.

El pago está garantizado, porque si el Tesoro no logra juntar ese dinero a través de liquidaciones de exportaciones o de compras de divisas en bloque, Caputo podrá recurrir al REPO (préstamo caro de corto plazo, que le ofrecen como buitres cinco bancos internacionales JP Morgan, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Citi y Santander) o, de última, seguir activando el swap por u$s 20.000 M que habilitó EE.UU. (del que no conocemos cuál es el costo).

Con esta complicada situación, la semana que acaba de terminar concluyó con el mercado argentino en wait and see, en stand by, en ver para creer. Ahorristas e inversores se diferenciaron en cuanto a la presión sobre el dólar. Los que tienen menos experiencia en cuanto a la marcha de los mercados hicieron saltar 3% semana al dólar blue (de 1485 a 1530 pesos), pero los inversores calificados no se orientaron hacia el dólar. Es más, el mep bajó 0,4% y el contado con liquidación bajó 1,2%.

Los tenedores de dinero tampoco dejaron su plata en el banco. El stock total de plazos fijos en pesos está en picada (acaba de caer de $ 72 B hasta $ 68,4 B), tanto que los bancos se vieron obligados a subir las tasas de interés: por plata chica tuvieron que elevar el pago de 24 a 24,4% anual y por plata grande tuvieron que estirarse de 31 a 33,7%.

Y, curiosamente, tampoco se subieron a la compra de bonos o de acciones argentinas. Los bonos tuvieron una baja semanal del 0,3%, con un riesgo país que se elevó 8 unidades, de 572 a 580 puntos básicos. Y a las acciones les fue peor: todas las Bolsas del mundo, sin excepción, anotaron una suba semanal promedio del 1,3%, mientras que el MerVal de la Bolsa de Buenos Aires bajó en la semana 0,4% medido en dólares y 0,8% medido en pesos.

O sea, la plata grande no fue ni al dólar, ni a la tasa de interés, ni a los bonos, ni a las acciones. ¿Qué hicieron los inversores que mueven abultadas cantidades de dinero? Se quedaron en "cash", en fondos money market, por una simple razón: el mercado del viernes cerró a las 16 horas, pero hacia el anochecer, incluso después de medianoche, se votaba en el Senado algo que puede mover las agujas desde mañana.

¿Y qué fue lo que ocurrió en el Parlamento? Algo histórico: por primera vez desde 1989 (después de que el socialismo de franja morada destruyera el Gobierno de Alfonsín), el peronismo perdió el poder de la Cámara Alta por primera vez en 36 años: de manera casi impensada, el Presidente Javier Milei pudo tener finalmente su Presupuesto aprobado (por primera vez en tres años de gestión). Y también fue convertida en ley la Inocencia Fiscal.

Ahora queda pendiente, para febrero, el intento de reforma laboral, que quizás no traiga esta vez un millón de piedras, porque la movilización que hizo la CGT el 18 de diciembre fue escuálida. Es que sobre el 100% de los trabajadores, sólo el 50% está en blanco (35% privados y 15% públicos) y el otro 50% están en negro, porque las leyes con las que se protegen los sindicatos hacen que las empresas cuenten hasta 1000 antes de contratar a alguien.

¿Cómo pinta con esto el año 2026 para la Argentina, en el que el Presidente Milei enfrentará la maldición del tercer año? En principio hay una ventaja: no será un año político, ya que no hay elecciones. Pero sí hay desafíos, como reducir el déficit de cuenta corriente y aumentar las reservas del BCRA. El Presupuesto dibuja números color de rosa: se mantendrá el superávit primerio, la inflación seguirá a la baja, el PBI crecerá 3% y, tal como están plantadas las cosas, el riesgo país debería caer desde 580 hasta unos 400 puntos básicos.

Esto fue posible porque, con una pequeña ayudita de Trump y Bessent, LLA ganó el 26 de octubre 40,6 a 31,7% de los votos. ¿Garantiza esto un año 2026 exitoso? En la elección de medio término del 22 de octubre de 2017 (comparable con la del 26 de octubre de este año), Cambiemos sacó el 41,7% de los votos y Fuerza Apenas alcanzó el 25,2%. O sea, en 2017 el éxito de Macri fue incluso superior a este de Milei...

Pero hay algo que asusta un poco más que esa comparación. Un día como hoy, es decir un 28 de diciembre, pero de 2017 se produjo un evento que partió al Gobierno de Mauricio Macri en un antes y un después. El entonces Jefe de Gabinete Marcos Peña, junto al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, el ministro de Finanzas Luis Caputo y el entonces presidente del Banco Central Federico Sturzenegger ofrecieron una conferencia de prensa en conjunto que marcaría el principio del fin del éxito de Cambiemos.

Debido a las presiones del mercado, en aquel momento se anunció un cambio en las metas de inflación. Se fijó un objetivo del 15% para 2018, abandonando la meta anterior que era de entre el 8% y el 12%. Y el que en ese momento era ministro de Finanzas, Luis Caputo, aseguró que el endeudamiento de Argentina era "perfectamente sostenible" y que los niveles de deuda sobre el PBI seguían siendo bajos comparados con otros países de la región. Si alguien encuentra un parecido de esto a la suba del techo de la actual banda ajustada a inflación menos dos meses, correrá bajo su absoluta responsabilidad.

Para asegurarse y no tener escasez de divisas, Caputo fue al mercado internacional y colocó tres bonos por un total de u$s 9000 M (u$s 1750 M a 5 años con una tasa del 4,625% anual, u$s 4250 M a 10 años con una tasa del 6% y u$s 3000 M con una tasa del 6,95% anual). Unos meses antes, el 19 de junio de 2017, el mismísimo Caputo colocó un bono a 100 años por u$s 2750 M con una tasa del 7,125%.

Recordemos, además, que hace poco más de dos semanas (el 10 de diciembre último) Luis Caputo obtuvo del mercado interno u$s 910 M, con el compromiso de devolver u$s 1000 M con una tasa del 9,26% anual a 4 años de plazo. Al principio Caputo creía que el mercado local le ofrecería más de u$s 5000 M, pero la oferta fue de sólo u$s 1400 M, y finalmente se tomaron sólo u$s 910 M caros. Quizás tan caros como lo que están pidiendo los bancos buitres por el REPO.

Ahora, con el Presupuesto aprobado y la posibilidad de colocar deuda en NY, donde por la justicia de EE.UU. la tasa que se paga es menor, es altamente probable que Caputo intente tomar deuda pronto, quizás antes del 9 de enero, para pagar los Bonares y Globales sin tener que comprar dólares en el mercado interno (para que no suba ni el tipo de cambio ni la inflación) y para esquivar los abultados costos del REPO y del swap norteamericano.

Es decir, a Caputo se le acaba de abrir una ventana más como para pedir financiamiento para seguir pagando vencimientos, no con recaudación o con emisión de deuda en pesos como hizo hasta ahora, sino con deuda en dólares, y bajo legislación norteamericana. Por lo que los problemas no se irán arreglando, sino postergando. Y ahora se pagarán bonos que pagan tasas muy bajas con tasas más altas, lo cual suma otra complicación.

A todo esto, con la reforma laboral en la punta de la nariz, el bróker Caputo enfrenta otra dura complicación. La tasa de los plazos fijos estuvo bajando (acaba de subir apenas), pero la tasa de los créditos sigue en las nubes. Y eso es esencial si se quiere reactivar la economía, algo fundamental para que vuelva a recuperarse la recaudación, que en los últimos meses vino medio renga.

A todo esto, se suma que el mundo también tiene complicaciones. Hay tensiones geopolíticas con efectos secundarios desconocidos. Europa y Asia están con sus economías a media máquina. China acaba de anunciar que la ganancia de sus industrias tuvo en noviembre un desplome vertical del 13%. Y Trump está muy apurado para que llegue mayo, para que Jerome Powell se vaya de la Fed (por el fin de su mandato) para colocar allí un títere que baje la de la Reserva Federal de 3,75 a 3% anual, con el objetivo de reactiva la economía norteamericana.

Pero el déficit fiscal y el endeudamiento del Gobierno de EE.UU. ha crecido a un nivel preocupante. Y, para peor, está preparado un Quantitative Easing (QE), un movimiento a través del cual la Fed emite dólares nuevos para comprar bonos del Tesoro. Se prevé que entre enero y marzo de 2026 la Fed comprará bonos por el equivalente a u$s 40.000 M, algo para combatir el enfriamiento laboral y la suba del desempleo, pero con un efecto muy dañino para los que guardan billetes verdes en cajas de seguridad o debajo del colchón, ya que garantiza mayor debilidad del dólar, luego de haber perdido este año más del 8% contra una canasta de monedas principales.

Por esta razón, por tanta debilidad del dólar, a lo largo de 2025 hubo estallidos de crecimiento en determinados activos refugio. Comparando con los precios del cierre de 2024 la onza de plata acumula este año un terrorífico salto del 165%, el oro mejora 73% e incluso hay récord histórico para el cobre, que avanza 38%. Y junto con estas subas hay incrementos en muchas Bolsas: Chile sube 56% en el año, Madrid 48%, San Pablo 34%, Tokio 27%, en tanto que Frankfurt y el Nasdaq de NY avanzan 22%. Pero el Dow de NY mejora solo 14% y la Bolsa de Buenos Aires, medida en dólares, está abajo del agua, con una baja anual del 1,2%.

¿Qué hacer con los ahorros frente a lo que viene? ¿Qué pasará si Caputo toma más deuda, y con qué tasa? ¿Qué se usará para pagar Bonares y Globales el 9 de enero? Las respuestas para todo esto son decisivas para armar una correcta cartera de inversión que proteja los ahorros. Y las que siguen son las recomendaciones que hacen los expertos:

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