Luis Varela

SABER INVERTIR

 

Edición en línea del Sábado 17 de diciembre de 2016

 

 

LOS AJUSTES DIARIOS QUE REQUIERE EL CAPITALISMO
 

El peso de las expensas y el costo para poder competir

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Muchas buenas maestras saben repetir que los ejemplos efectivos vienen de arriba para abajo y esta semana - mientras oficialismo y oposición están peleando para resolver quién paga las cuentas públicas de este país- se armó un tole tole con cacareos resonantes en una reunión de consorcio, a la hora de resolver quién paga las expensas, las ordinarias y las otras.

El gallinero entró en ebullición porque se reunió un grupo de propietarios de una torre de departamentos, integrante de un complejo de cuatro edificios iguales. Y las discusiones se dispararon cuando un dueño jubilado, con pocos ingresos disparó: "en las otras torres pagan menos de 2.500 pesos por mes de expensas y acá nos quieren subir de 3.500 a 4.000 pesos, acá hay alguna estafa".

En ese momento, todo el mundo abrió los ojos de par en par y, acto seguido, se pusieron a revisar todas las cuentas, renglón por renglón, para ver dónde estaba el agujero. La primera conclusión a la que llegaron tenía que ver con una verdad evidente: las cuatro torres tenían fondos de reserva de diferente tamaño. El dinero ahorrado tuvo una evolución divergente porque algunas torres afrontaron gastos extraordinarios y otras fueron sufriendo gastos o cobrando expensas de diferente tenor.

Solo por dar dos ejemplos para no entrar demasiado en este detalle puede destacarse que una de las torres tuvo que hacer antes que las demás la reforma de las cañerías y las respiraciones de gas que obliga el Estado (las otras torres lo tendrán que hacer de un momento a otro) y, por otra parte, alguna torre tiene portero con vivienda y ayudante, mientras que otras alquilan la vivienda a una persona, usan el resultado del alquiler para abaratar las expensas y contratan a alguien part time para que haga la limpieza, lo cual significa menos gasto, pero también menos servicio.

Todo ese combo hizo que algunas torres tengan fondos de reserva inexistentes y otras buenos fondos acumulados (fondos que por no ser convenientemente invertidos son evaporados por la inflación, pero eso es para otra nota). En suma, el resultado es que algunas torres pueden pasar este momento pagando menos expensas y otras tienen que sufrir pagos mayores. Pero, obviamente, cuando le llegue a las torres que pagan poco la reforma del gas o el arreglo de los techos, todos tendrán que pagar más, y si las reservas no existen patapúfete!!!

En línea con esta discusión de expensas, el periodista Carlos Pagni llevó a la tele a una cabeza poco frecuente en la caja boba, el italo-argentino Paolo Rocca, doctor en ciencias políticas, dueño de Techint empresa lider en acero, incorporado recientemente al consejo internacional del JPMorgan, quien en una entrevista muy interesante estuvo hablando de alguna manera de las expensas, pero no de torres, de edificios comunes, sino de países.

Palabras mas palabras menos Rocca habló de competividad, de foto actual de cada nación, de momentum que atraviesa cada país. Habló de China, de Estados Unidos, de México y por supuesto de la Argentina. El foco del análisis de Rocca estuvo centrado en la energía, más precisamente el gas, uno de los costos base sobre los que se sustenta su empresa Techint.

En lo que hace a gas, la Argentina tiene una situación similar a la que sufre una de las torres que se gastó los fondos acumulados y todavía tiene sin hacer los gastos de cañerías nuevas que exigen por seguridad. Según Rocca, el gas en la Argentina está en niveles muy complicados: tenemos un precio interno altísimo (en EE.UU. el millón de btu -unidad de volumen del gas- cuesta 4,4 dólares y a nivel local vale 7,50).

Como oportunidad, en el último tiempo se descubrió el yacimiento Vaca Muerta, que está en el subsuelo de los provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza. Para entender el valor de esa zona, rica en petróleo y gas, debe decirse que tiene reservas gasíferas por un tercio de las reservas de gas que tiene Estados Unidos. Pero no es de fácil extracción, como ocurre con los pozos árabes: no se puede explotar con pozos baratos, sino que hay que usar un sistema que se llama fracking, explotación de entre las piedras, con bombeo de agua, y eso requiere una inversión enorme.

En este momento Vaca muerta tiene 120 pozos perforados en los que se producen 4 millones de metros cúbicos de gas por día. Si se hiciera una inversión sistemática de 10.000 millones de dólares en pozos fracking, se podría pasar en 5 años, subiendo de 120 a 1.000 pozos, a tener 60 millones de metros cúbicos diarios, que podrían abastecer buena parte de los 140 millones de metros cúbicos diarios que la Argentina consume hoy.

Por supuesto, en su análisis Rocca propuso, como hizo Franco Macri muchas veces, que esa inversión la haga el Estado, todos nosotros, y que Techint realice la tarea efectiva, quedándose con la ganancia... Por este tipo de estrategias, el 45% de la producción total mundial de Techint se está realizando hoy en China, pero ese también es tema para otra nota.

El nudo de la cuestión es que el costo del gas que tenemos disponible en este momento en la Argentina no le permite a la industria poder competir. Obviamente, para enfrentar el problema importamos una cantidad enorme de gas (el 30% del gas que necesitamos), pagando 7,5 dólares el millón de btu, por el que se nos va fronteras afuera una gruesa cantidad de dólares y perdemos el superávit comercial.

Rocca, como buen proveedor, avisó que para invertir en Vaca Muerta, quiere un contrato con el Estado,en el que la Argentina se comprometa a pagarle por 5 años un precio igual al de la importación, 7,5 dólares por millón de btu, que es el precio que se paga al gas que llega por barco.

En el mundo hay países que tienen el gas mucho mas barato. En EE.UU. el millón de btu se paga casi 4 dólares ¿Cómo es posible un precio tan bajo? Hay muchas razones. Estados Unidos hizo toda la inversión cuando el petróleo costaba 100 dólares y el gas 11 dólares. Con esa base de financiamiento hizo toda la estructura. También hay diferencias de eficiencia: en la Argentina en un pozo trabajan 27 personas, mientras que en EE.UU. en cada pozo trabajan 10 operarios. Y debajo de esto está la presión tributaria y otros elementos varios.

En ese punto Rocca explicó, como ocurre con las torres y las expensas, que cada nación se encuentra en su momentum de desarrollo. Estados Unidos ya tiene una economía de escala que le permite ser eficiente, China la está armando, Europa la está perdiendo. Por esa razón, Estados Unidos quiere competir ya con quienes cumplen con reglas de mercado y China -que todavía no está preparada- busca mas tiempo para poder hacerlo abiertamente. La Argentina, por supuesto, viene muy atrás en todo esto, y ni siquiera puede entrar en la competencia.

Justamente en estos días está tomando vuelo la gran discusión mundial: todos están juzgando si China tiene o no "economía de mercado", es decir si es un país posible como para abrir el comercio y competir, o si forma sus precios de manera irreal, para ofrecer mercaderías a precios irrisorios, arruinando a la competencia y quedándose con muchos de los empleos que se desvanecen en todo el planeta.

Frente a esto, cada país hace su estrategia. Se prepara y como si fuera un boxeador que quiere aniquilar a su rival, tal como hacía Carlos Monzón con sus contrincantes, elige el momento en el que sale a competir, y no lo hace si no está preparado, porque si lo hace fuera del tiempo correcto la pérdida de puestos de trabajo y, por ende de riqueza, sería demoledora.

Volviendo entonces a la discusión de expensas de las cuatro torres: cada torre, por inversión, por fondos de reserva, está en situaciones actuales diferentes. Y lo mismo tenemos en la Argentina de hoy: sufrimos un claro problema de competitividad. No podemos enfrentarnos abiertamente con otros países porque se nos va el empleo. Pero tampoco podemos seguir cerrados, porque no alcanza para "vivir con lo nuestro", como decía el economista Aldo Ferrar. Porque en el dia de hoy nadie nos deja vender lo que podemos hacer si no le compramos lo que pueden hacer ellos.

En ese sentido, ayer se cumplieron 11 años del ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). En ese organismo, los chinos pidieron tiempo para poder readaptarse y convertirse en economía de mercado y, con tal de insertarla en la competencia, el mundo le dio el tiempo requerido.

Aprovechando ese vía libre, China hizo su gran salto. En 1990 China tenía el 2% del Producto Bruto Industrial del Mundo, para poder tenes acceso a otros mercados en 2005 aceptó las reglas de la OMC, en un camino de adaptacion, ir cumpliendo de manera escalonada. Gracias a esa barrara abierta de manera condicional, China tiene hoy el 28% del Producto Bruto Industrial del Mundo. El plantea tiene hoy unos 7.400 millones de personas y China tiene 1.380 millones de habitantes, el 18,6% del total: tiene mucha más industria que casi todos los países de la tierra.

Esta semana Europa tenía que definir, en su encuentro semestral, si le daba más tiempo a China o si le bajaba el martillo. La Unión Europea está hoy sumergida en un problema económico de proporciones y, quizás por eso, eligió no reprender a China en esta reunión, en algo que sorprendió a muchos economistas observadores.

El próximo en decidir si le da más tiempo a los chinos es Estados Unidos. Donald Trump entra a la Casa Blanca en cinco semanas, quiere defender su mercado, y ya avisó: "Si China no cumple claramente con las reglas de la OMC tiene que ser excluida de las naciones que comercian a través de esas reglas". Y el magnate, que es un bocotas amenazador, fue mas allá, dijo que va a reconocer a Taiwán como país, y Beijing saltó por los aires, contestó que Trump es "ignorante como un niño" y si advirtió que "si mueve el tablero peligra la paz y la estabilidad mundial".

Por supuesto, la discusión de fondo es cómo se compite, quién está preparado y quien se queda con el empleo. Como las torres de las expensas, los países tienen costos y reservas diferentes. En ese sentido, cada reunión de consorcio, al igual que ocurrió en el Congreso en los últimos días, se convierte en una pelea constante, como está sucediendo ahora con el impuesto a las ganancias y otros tributos accesorios.

En octubre de 2017 la Argentina tiene elecciones de medio término. Sobre 257 diputados, el Gobierno de Macri tiene 92. Y sobre 72 senadores tiene 15. Aunque a Cambiemos le vaya muy bien, en 2018 va a seguir en minoría, por lo que la discusión va a seguir.  Con este espectro, el esfuerzo que tiene que hacer cada uno para poder competir es bien diferente. No hacerlo es quedar aislado y ser cada vez más pobre. Y hacerlo significa un esfuerzo de alguna manera insoportable.

Pulse para volver a la pagina principal