Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Jueves 14 de julio de 2016

 

 

CAPAS ZOOLÓGICAS DE CADA GOBIERNO QUE LLEGA AL PODER EN LA ARGENTINA

 

Un millón de empleados públicos de más: aconsejan relocalizar sin despedir

Escribe LUÍS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com 

A un año de iniciarse la campaña electoral que sacó al kirchnerismo de un poder que duró 12 años casi todos los centros de análisis económico afirman que la población decidió terminar con los K por dos razones: presión impositiva insoportable y un déficit fiscal que nos iba a hacer caer otra vez por la barranca.
 
En octubre del año pasado varios expertos calcularon el déficit público en el 7% del PBI y la elección del nuevo Presidente fue decidida por una convicción esencial: que el nuevo Gobierno baje el gasto, achique el rojo en las cuentas públicas y termine bajando la presión tributaria.
 
¿Qué están viendo los votantes hasta ahora? El gasto prácticamente no se ha tocado (Macri no tiene el poder político como para hacerlo), los impuestos siguen ahorcando a los privados y el rojo fiscal no solo no ha bajado, sino que ahora llega al 7,2% del PBI, con el Ejecutivo tomando deuda a dos manos, con lo cual el horizonte sigue mostrando nubarrones.
 
El nuevo presidente toma todas estas decisiones completamente inesperadas para sus votantes porque tiene como objetivo ganar las legislativas del 2017. La historia parece ser siempre la misma: los candidatos prometen lo que hay que hacer y los que llegan al Gobierno nunca pueden hacerlo, porque necesitan seguir acumulando puestos de poder, que después no quieren dejar…
 
Lo peor del caso es que varios analistas advierten que en los últimos cuatro años la Argentina elevó el plantel de empleados públicos en un millón de puestos de trabajo. Muchos de esos lugares fueron innecesarios, actuaron como seguro de desempleo, que obligaron a que en este momento cada argentino tenga que trabajar 211 días para el Estado: de todo lo que se cobra en todo el año recién a partir del 29 de julio cada privado empieza a ganar plata para sí mismo.
 
Y el tema no es sólo económico: tenemos un batallón de gente que trabaja para el Estado en nada (hay muchas puertas con siete porteros). Sus vidas son laberintos sin destino, despertarse, ir a un lugar que no les interesa, a realizar tareas por la que no sienten la menor vocación. Además de ser una carga para todos, terminan siendo gente frustrada, enojada, como aquel personaje tremendo de Antonio Gasalla, que les gritaba “atrás, atrás” a todos los que hacían cola para realizar algún trámite.
 
Para entender con precisión cuál es la situación de la Argentina, para saber si la presión tributaria es alta o no, para reconocer en qué se va en gastos todo el dinero que se recauda, entrevistamos a tres especialistas que siguen el tema día a día. Ariel Barraud, Presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Gerardo García Oro, investigador Jefe, Área Empleo y Política Social de la Fundación Mediterránea (IERAL) y Nicolás Alonzo, del Estudio de Orlando Ferreres (OJF).
 
1) ¿Es alta la presión impositiva que hay en la Argentina? ¿Cuánto de alta? ¿Hay algún índice de presión tributaria comparativo por países?
 
Barraud: La presión impositiva en Argentina es alta. Comparada con sí misma casi se duplicó en la última década. Comparada con otros países, también se encuentra entre las más altas.
 

Ranking de presión tributaria efectiva- Año 2013

Fuente: IARAF en base a  OCDE/CEPAL/CIAT/BID (2015). Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe. OECD Publishing, Paris.

 

 Evolución de la carga tributaria. Argentina vs. promedio LAC y OCDE
En porcentaje del PIB

Fuente: IARAF en base a  http://stats.oecd.org/.

Gerardo García Oro: La presión tributaria actual de Argentina se encuentra en niveles próximos al 40% del PBI doméstico. Este antecedente representa el más alto en la región y sólo se asemeja al de países desarrollados (por ejemplo Alemania o los países nórdicos). Asimismo, esta alta presión fiscal se combina con una estructura tributaria altamente distorsiva y regresiva (que atenta contra objetivos productivos y sociales de equiparación de brechas existentes en materia de distribución del ingreso), con servicios públicos cuyo acceso y calidad de prestación se encuentra muy por debajo del compromiso tributario que recae sobre los habitantes y las empresas del país.
 
Alonzo: La presión tributaria argentina es de aproximadamente el 40% del PBI, pero esta cifra asciende hasta el 45% si se consideran todos los ingresos del Estado. La misma ha crecido considerablemente en los últimos años. Por caso, a la salida de la convertibilidad, la presión tributaria era del 23,2%. Existen diversas fuentes que hacen seguimientos sistemáticos en diferentes países, tratando de homogenizar los criterios para realizar comparativas (IFS/FMI, etc). Para dar cuenta de lo elevada que es la carga tributaria, puede comparársela con el nivel de ingreso per cápita, y la conclusión es que Argentina cuenta con una presión impositiva esperable para países con estándares de ingreso mucho más elevado, alejándose marcadamente de sus pares de la región en lo referido a su nivel de desarrollo. Ciertamente, este desajuste de la relación entre niveles de ingresos de la población y carga impositiva es un aspecto que deberá revisarse, puesto que es claro que el esquema tributario actual conspira contra la eficiencia en la asignación de recursos y deja al descubierto falencias en su rol en la distribución de la riqueza.
 
2) Varios estudios indican que en los últimos cinco años la cantidad de empleo público creció en un millón de personas. ¿Es así?
 
Barraud: No hay estadísticas muy claras, pero podría decirse que aproximadamente es correcto el dato. Según un dato de 2000, había 2.138.000 empleados en todas las esferas de gobierno (municipal, provincial, nacional). El último cálculo (para 2010) nos acerca a 3.085.000.
 
Alonzo: Coincido con esa cifra. De acuerdo a nuestras estimaciones, hay aproximadamente 4 millones de empleados públicos, y el 60% se concentra a nivel provincial, mientras que el 22% son nacionales. Del incremento de los últimos años mencionado, la mitad de los puestos se crearon a nivel provincial.
 
3) ¿Hay algún índice de cantidad de empleados públicos en la historia argentina, en relación al empleo privado y a la población total?
 
Barraud: A nivel nacional no hay series confiables para poder responder. A nivel provincial, el último dato que tengo (2009) es que había provincias como Buenos Aires que funcionaba con 38 empleados públicos provinciales cada mil habitantes, frente a La Rioja, donde había 84 empleados provinciales cada mil habitantes.
 
Gerardo García Oro: La referencia de la evolución del empleo público entre 2003 y 2015 da cuenta de una dinámica exacerbada de expansión, con unos 1,4 millones de trabajadores que fueron incorporados al sector. Este resultado contrasta fuertemente con el hecho de que entre 1980 y 2003, salvando las diferencias de dinámica poblacional, el Estado incorporó unas 350 mil personas.  Este hecho contrasta fuertemente con la evolución del empleo en el sector privado formal de la economía. Ajustando en términos de la evolución poblacional, puede observarse que entre el 2008 y 2016 – punta a punta - el empleo privado transable (aquel con oportunidad de sustituir importaciones o ser factible de producir bienes exportables generadores de divisas) cayó 3%; el sector privado no transable se incrementó 5,9% y el público se expandió en un 29,1%. El gráfico expone el fuerte y peligroso debilitamiento sufrido por el sector transable en materia de empleo a lo largo de los últimos años, aspecto que afecta negativamente las perspectivas en este tipo de actividades estratégicas para el desarrollo y la productividad.
 

Evolución de la tasa de empleo público y privado registrado (transable y no transable) con relación a la población total – Serie anual. Base. 1990 = 100

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de MECON e INDEC.

4) ¿Ese empleo que creció, fue gente necesaria, o acaso fue una especie de seguro de desempleo?
 
Barraud: Es difícil hacer una aseveración de este tipo. Seguramente una parte del empleo (sobre todo los “contratados” que incluso no figurarán como empleados) fue utilizado con fines de retribuciones políticas. Repito, no puede saberse, pero a la luz de la calidad de los servicios públicos obtenidos pareciera que no todo el crecimiento se destinó a gasto productivo.
 
Gerardo García Oro: Si bien la respuesta a esta pregunta acaba siendo al menos parcialmente subjetiva y debiera analizarse en el “caso por caso”, la observación de un importante deterioro en el acceso, provisión y calidad los servicios sanitarios, educativos y otros aspectos como la resolución de trámites, puede dar cuenta de una inadecuada focalización del empleo público generado a lo largo de los últimos años.
 
Alonzo: Ciertamente, el Estado absorbió mucho de los puestos que el sector privado no estaba en condiciones de afrontar. Esto es consecuente con una economía que se encuentra estancada desde 2011.
 
5) Cuántos empleados públicos, nacionales, provinciales y municipales hay hoy en la Argentina, y en qué áreas están?
 
Gerardo García Oro: Actualmente en Argentina existen alrededor de 3,7 millones de empleos públicos. De éstos, unos 1,4 millones corresponden al sector público nacional, casi 1,9 millones a las jurisdicciones provinciales, 210 mil pertenecen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros 190 mil a los municipios de todo el país. En este sentido, la mayor parte del empleo público se focaliza sobre la jurisdicción provincial, la cual tiene conferidas las tareas de administración pública, educación y salud. No obstante ello, se destaca el fuerte crecimiento del empleo público en el orden nacional, el cual contrasta con las menores responsabilidades que ésta jurisdicción tiene a su cargo en materia de ejecución y gestión de los aspectos señalados.
 
6) ¿Cuántos empleados públicos tienen otros países? ¿hay una proporción lógica entre cantidad de empleados públicos y privados?
 
Gerardo García Oro: En el caso de los países nórdicos, estos presentan un Estado de magnitud importante y una oferta de servicios públicos de excelente calidad. Por el caso, en Noruega el empleo público representa el 34% del total de ocupados, en Dinamarca el 32% y en Suecia el 26%. No obstante, la proporción de trabajadores en el sector público de Argentina sobre el total de ocupados (que alcanza al 17% en la actualidad) ubica al país por encima de la mayoría de ejemplos latinoamericanos en situación comparable, tales como Uruguay (15%), Chile (9%), Brasil (12%) y México (10%) y por debajo de casos como Venezuela (19%).
 
7) Si hubiera empleados públicos de mas, ¿qué solución se debería aplicar? ¿Hay que despedirlos? ¿Hay que cambiarlos de posición en sus puestos de trabajo para que tengan ocupaciones útiles para el desarrollo de la actividad?
 
Barraud: Es un problema similar al de las tarifas atrasadas. Se llegó a una situación que podríamos llamarla de sobreexpansión del tamaño del sector público fruto de años (décadas) de incorporaciones de empleados, muchos de ellos para cumplir las mismas tareas (incluso si se habla con funcionarios de cualquier nivel, se refieren a las “capas geológicas” de empleados: puestos por tal o cual intendente. Intentar resolverlo de un día para el otro con soluciones simplistas, implicaría que muchos empleados de años queden fuera del circuito laboral formal. La alternativa es relocalizarlos donde puedan resultar más eficientes, en un contexto de revalorización del empleo público. Claro que para ello hay que definir qué tipo de actividades le asignamos al sector público y qué nivel de resultados le exigimos. Dejarlos fuera del sistema es inviable. Cada decisión traerá aparejada costos y beneficios.
 
Gerardo García Oro: Aún cuando pudiera conocerse y evaluarse con perfecta certeza el rol de cada trabajador del Estado y activar mecanismos de despido con causa esto no resolvería los actuales problemas de déficit fiscal heredado. En este sentido, aparte de evaluar la continuidad (o no) con formalización de los casos de aquellos trabajadores contratados por el Estado en forma informal (por fuera de lo establecido en la Ley de Contrato de Trabajo sobre el empleo público), se enfrenta una importante oportunidad para brindar dinamismo y fortalecer la productividad en las actividades realizadas por los trabajadores del sector público.  Esto requiere una fuerte reconsideración de los roles y tareas que están desatendidas y son prioritarias para un mejor funcionamiento de cada eslabonamiento de la gestión pública.
 
Alonzo: Hay que ser cuidadosos con esto. No se puede despedir a una cantidad importante de gente porque los sectores productivos hoy por hoy no tienen capacidad para absorberlos. Este tipo de problemas lo hemos padecido en otras oportunidades en nuestra historia, en donde las “reformas del estado” se hacen con un sector privado debilitado, y con muy poca complementariedad entre ambos. Todas las soluciones posibles demandarán tiempo y es muy difícil evitar los costos es este contexto.

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